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Fernando Durán Ayanegui
Costa Rica

   
   
 

LatinPress. 2 / 1 / 2019. Fernando Durán Ayanegui. Costa Rica.

   

Polígono Internacional: Haciendo números

 

Nos preguntamos si las insulsas conversaciones sobre Meghan Markle, las copas continentales de fútbol y los fracasos políticos de la socialdemocracia ocultan, no la confianza en que la humanidad hallará oportuna solución para todos sus problemas futuros, sino una fingida indiferencia ante inminentes amenazas globales.

“El miedo nos despabila”, decíamos los mocosos cuando los mayores nos contaban historias de terror hasta entonces no escuchadas, pero las ya conocidas nos hacían dormir en paz y tal vez eso es lo que explica por qué, una vez convertidos en adultos, nos tragamos bulos como el de que desde mediados del siglo XX estamos disfrutando de un período de paz sin precedentes, pese a que desde 1950 no ha habido una semana que no nos traiga noticias de muertes provocadas por nuevos y viejos conflictos armados.

¿Será que el miedo ajeno nos despabila aún menos y por ello no sabemos a partir de qué número de víctimas un proceso de aniquilación de seres humanos nos parecerá apocalíptico?

Existimos en la actualidad unos siete y medio millardos de seres humanos –billions, dicen en Miami– y es seguro que dentro de cien años todos habremos desaparecido. Los viejos partiremos pronto, los recién nacidos se tomarán algo más de tiempo, y habrá que corregir levemente por los pocos niños de hoy que llegarán a ser centenarios.

Es decir, la inevitable segadora nos abatirá, en promedio, a razón de 75 millones por año (el planeta no se despoblará gracias a que la natalidad no se detiene).

En una reunión aburrida propusimos un juego aritmético que no requiere calculadora, y consiste en preguntarle a cada participante cuál número lo haría entrar en pánico si se anunciara que esa desaparición se acelerará y ocurrirá en solo 70, 50, 30, o 20 años.
Y no exagerábamos: un episodio bíblico relata cómo toda la especie humana –con excepción de la familia de Noé– murió bajo los efectos de un aguacero épico, y en la edad media una epidemia liquidó a la mitad de la población de Europa y una parte incalculable de la de Asia.

El fracaso de nuestro juego estuvo en la facilidad con la que nuestros interlocutores desautorizaron cualquier alarma mediante la recitación de triviales previsiones tecnológicas que, frente a bien documentadas amenazas, nunca pasarán de ser banalidades experimentales o complicados números de circo.

La más grotesca de esas previsiones: saldremos a la conquista de los demás planetas del sistema solar, Marte el primero.   

Para lo que viene no hay una solución fácil: un famoso divulgador científico estadounidense predecía hace medio siglo que la supervivencia de la especie humana estaría garantizada en el futuro, cuando el costo per cápita, ajustado por inflación, de una expedición a Marte, fuera comparable al del viaje de los “pilgrims” a América.

El profeta no mencionaba el hecho de que los descendientes de los “pilgrims” prosperaron en América del Norte, al menos en parte, gracias a que, sobreponiéndose a sus principios cristianos, lograron liquidar a la población aborigen.

El caso es que, no habiendo aborígenes en Marte, el fracaso del empeño “terranizador” del planeta rojo parece más que seguro.


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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