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Jose Luis González
Estados Unidos

   
   
 

LatinPress. 18 / 2 / 2019. José Luís González. Estados Unidos.

   

Crónicas de Ítaca: Venezuela en la encrucijada

 

“Cinismo, última fase del neoliberalismo”  Hugo Chávez


¡Vamos Nico!, ¡Vamos Nico! Se ha escuchado decir en los mítines multitudinarios donde el presidente venezolano Nicolás Maduro dice su palabra, alentándolo a que siga resistiendo la mayor embestida de guerra económica y psicológica  contra Venezuela desde Estados Unidos, apoyados por   sus asociados y sus corifeos, además de los perritos falderos que se agrupan en el Cartel de Lima.


La Organización de Estados Americanos (OEA) o mejor dicho el Ministerio de Colonias de los Estados Unidos, que dirige el señor Luis Almagro, a pesar de lo pernicioso de sus manejos, ha fracasado  en los múltiples intentos por desconocer al  presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, él lo  desconoce pero no hubo consenso,  al igual que en la ONU, en el Consejo de Seguridad; ahí  se han encontrado con el veto de Rusia y el reconocimiento de Maduro de la mayoría de países que la integran.

Sobre todo el Movimiento de los países no alineados (MPNA) el cual lo integran 120 naciones y cuya presidencia la tiene Venezuela hasta este 2019.


Nicolás Maduro fue electo presidente de Venezuela democráticamente el 20 de Mayo del año pasado, en un proceso en el que participaron dieciséis partidos, con seis candidatos. Nicolás obtuvo seis millones 248 mil votos, el 67% de los sufragios. 

El chavismo-Maduro sigue de pie, a pesar del asedio que durante veinte años  la derecha ha estado aplicando, dirigida por Estados Unidos, desde cuando Chávez llegó al gobierno en 1998.


Maduro dio, en un momento crítico de las arremetidas violentas de la oposición, un golpe de timón, cuando francotiradores y mercenarios arreciaban, quemaron a 29 personas de las cuales murieron nueve. Endosó el poder al pueblo, mediante la elección de la Asamblea Nacional Constituyente  prevista en la Constitución, con plenos poderes.  Hasta entonces las guarimbas sangrientas pararon. El pueblo empoderado puso un hasta aquí.


La Asamblea Nacional  (ahora en desacato) que tomó la oposición en 2015,  no acababa de sentarse en sus curules, cuando ya estaba  pidiendo la cabeza del presidente obrero,  y pidiendo privatizar las viviendas de interés social que hasta ayer sumaban   2.576.688.

Leopoldo López, del mismo partido del ahora autoproclamado “presidente encargado”, en otro momento tomó la calle y enfiló hacia Miraflores para sacar a Maduro del palacio, ocasionando decenas de muertos, ahora preso en su domicilio.


Esas y otras fechorías cada vez más temerarias como el atentado, en grado de frustración, contra el presidente y su Estado Mayor. Todos los caminos de la investigación sobre este suceso llevan a Colombia, y al autor intelectual del pretenso crimen Sr. Julio Borges, cínico de marras, personero de la Asamblea Nacional en desacato quien, mientras “dialogaba” en Santo Domingo para una salida política al conflicto, daba luz verde para el atentado con drones.  ¿Cómo es que no está  preso por intento de asesinato? ¿Cómo es que la Interpol no lo ha puesto en  Venezuela?


La última carta que se están jugando es la aberrante auto denominación de “presidente  encargado”, de ese incauto joven llamado Juan Guaidó, reconocido inmediatamente por Washington, como en su momento lo hicieron con el golpista hondureño Juan Orlando Hernández y con Pedro Carmona el golpista venezolano del 2002.


Que le puede pasar a ese imberbe  joven,  antes de que vaya a la cárcel, que lo ejecuten sus propios patrones para crear un estallido social sangriento. 

Estos apátridas que están llamando a los lobos para que atenten contra su pueblo, piden elecciones para presidente cuando estas ya se dieron, el presidente postizo de España  y algunos otros cínicos como él pedían a más tardar ocho días para que se llevaran esas elecciones. Se están exhibiendo, los estamos viendo, la Patria Grande toma nota de esos bichos.


“Quieren elecciones –les dice Maduro de cara al pueblo- pues habrá elecciones para una nueva Asamblea Nacional”. 

Si se puede dar este nuevo golpe de timón en medio de la mayor tormenta abalada por los Estado Unidos, cuando reconocen al instante  al mayor traidor a la patria venezolana como “presidente encargado”, se podría eliminar al  mal  mayor dentro de Venezuela. 


Lo que seguirá después será enfrentar al enemigo externo, que tiene décadas gastando millones de dólares  para vulnerar el proceso de la revolución bolivariana.


El Comandante Chávez alguna vez externó que el “cinismo es la fase superior del neoliberalismo”.


Aquí lo vemos en el teatro de operaciones, el patrón de Guaidó no quiere diálogo, por lo tanto este títere no quiera platicar; el patrón de Guaidó no quiere elecciones, al menos que éstas se manoseen  para que gane su postizo. No van a elecciones limpias porque saben que perderían, por lo tanto están provocando como matones de barrio, una guerra civil para luego entrar a saco por la patria de Bolívar. 

Bloqueo de alimento, medicinas, retención de activos (hurto), guerra sicológica transmitida por sus medios de descomunicación masiva, sobre todo la prensa y programas de tv española  que causan nausea; provocarían teóricamente una “pelea de perros.”


Cínicos los jefes de esos países “civilizados” que roban miles de millones de dólares y los activos de Venezuela, Estados Unidos principal gestor de la crisis en Venezuela, se apropia ilegalmente de Citgo, filial de Petróleos de Venezuela en Houston Texas, compañía que tiene tres refinerías,  48 terminales de almacenamiento y distribución con unas 6.000 estaciones de servicio. Tiene la capacidad de producir 749.000 barriles de crudo al día.

Se embolsa 7.000 millones de dólares, y otros miles de millones que dejaría Venezuela de percibir durante este año.


Los depósitos de oro Venezolano depositados en algún banco de Inglaterra, con valor de 1.200 millones de dólares, son detenidos por el otrora imperio británico, que en esto de la
ratería ya tiene experiencia secular.

Hasta hoy en la mañana el Secretario de Relaciones Exteriores de Venezuela ha redondeado la cifra substraída por 30.000 millones de dólares.


Los muy cínicos pretenden “salvar” al país que ellos mismos están ahogando, lo que sigue es la invasión, con cara de “ayuda humanitaria” (por cierto la Cruz Roja no se prestará para esta farsa)  los primeros pasos de esta embestida los están pagando con el propio dinero que recientemente han robado  del propio pueblo venezolano.


El libreto de esta ópera bufa sería divertido, si no desembocara en el mismo guion sangriento que ya hemos visto en otros tiempos y en otros pueblos como en Guatemala, el Salvador, Nicaragua, antes recientemente en Irak, Libia, Afganistán, ahora en Venezuela.


(Ah, se me olvidaba, los esfuerzos de México y Uruguay para los diálogos creo no están en la agenda de los invasores.) 


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 




 
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