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Rafael Peralta Romero
República Dominicana

   
   
 

LatinPress. 20 / 1 / 2019. Rafael Peralta Romero. República Dominicana.

   

Voces y Ecos: Entre  mugre y exclusión

 

Como parte de una investigación que  realizo  para preparar el Diccionario de gentilicios dominicanos, he preguntado  al periodista  Faustino Reyes Toledo  en torno al gentilicio de Palmarejo-Villa Linda, distrito municipal correspondiente al municipio de Los Alcarrizos, en la provincia  Santo Domingo. Respondió con un reportaje  de 1,043 palabras.

Lo tituló “Polvareda, mugre y miseria extrema”. Son dos comunidades empatadas  mediante por ley  para constituir un distrito municipal.

Lo más visible allí es la pobreza, sobre todo  en el sector denominado Palmarejo, habitado mayormente por descendientes de inmigrantes haitianos. Villa Linda es otra cosa, aunque todavía le quede grande su nombre.

De acuerdo a la crónica de Reyes,  a poco más de veinte kilómetros  de la ostentosa urbe donde se planifica el desarrollo y residen los líderes políticos nacionales,  los  habitantes  del citado distrito malviven rodeados de calamidades, afrontando vejámenes y discriminación racial  de parte autoridades gubernamentales. ¿Discriminación institucional?
Lo que ha reportado el colega es que autoridades públicas desconocen en la práctica la condición de distrito municipal de aquella localidad.

Palmarejo-Villa Linda carece de todos  los servicios básicos,  y para colmo instituciones  estatales   rehúsan, según los testimonios  recogidos por  Reyes Toledo,  a instalar sus agencias allí.

“Viven sin dispensario médico, sin centro educativo, sin agua potable, sin energía eléctrica, sin una  Fiscalía, ni destacamento policial, sin  Junta  municipal electoral, ni oficialía  del estado civil, sin iglesia católica, sin calles asfaltadas, sin cementerio, sin mercado, sin parque para la recreación y esparcimiento”.

Si elocuente ha sido el párrafo anterior, las líneas que siguen completan el tétrico  panorama: “Cocinan en fogón con leñas y en anafe con carbón por falta de recursos económicos para comprar gas.  

En la zona casi nadie trabaja, por lo que malviven de lo que aparezca, sumidos en la pobreza más extrema”.

Insisto con el colega alcarricense   en torno al gentilicio de Palmarejo-Villa Linda.  Responde que hasta  organismos oficiales  prefieren  llamarles “bateyeros”.

Sus orígenes  se remontan al trabajo  en la industria cañera, pero la suerte de aquella gente anda lejos de la de otros cañeros, porque hay cañeros con suerte.

El informe de Faustino Reyes  refiere que residentes en esas comunidades se “sienten indignados por la falta de equidad en las instituciones estatales, y citaron como ejemplo a la  Junta Central Electoral que para cambiar su residencia le ponen al lugar el calificativo de batey, por lo que prefieren obtener sus documentos con la antigua dirección”.

Esa es la discriminación institucional. Pero este espacio resulta muy corto para  la magnífica descripción que hace Faustino Reyes  de la triste vida de los palmarejeros.


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es


rafaelperaltar@gmail.com
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