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OPINIÓN
 
LatinPress®. 13 /4 / 2017. España. Andrés Cuevas González.

El bandido generoso.

   

Es muy frecuente oír algo como una especie de armonía cacareada entre los intereses de empresarios y trabajadores, más bien entre el capital y la clase obrera (Si. sigue existiendo la clase obrera por muy "rancio" que a algunos les parezca). Desde mi punto de vista, caer en esa armonía cacareada, es incurrir en una confusión tan lamentable como absurda.

Uno y otro, el patrón y el obrero, que tienen trabajo, viven, ciertamente, de la producción colectiva, tienen que concertarse para producir dentro del régimen económico actual, pero lo real es que cuanto más se incrementan los beneficios, más intensa ha sido y es la explotación de las mujeres y hombres en el trabajo.

Las consecuencias de las Reformas Laborales son un claro ejemplo de ello. A mayores beneficios, menores salarios, menos derechos.

Entonces habría que preguntarse ¿dónde está esa armonía cacareada, donde están las concordancias?
Me decía un veterano socialista, del que mucho aprendí en todos los aspectos de la vida: "compañero Andrés, igual de concordancia existe entre el capitalista y el obrero que entre el salteador y el viandante, sin más diferencia que el viandante encuentra su expoliador por acaso y sin pensarlo, mientras que el asalariado va a sabiendas a la faena donde creara un valor incomparablemente mayor al que recibe, con el consentimiento, ya que no con la conciencia clara, de que es explotado; sabiendo, más o menos razonadamente, que solo a condición de ser robado asegura su subsistencia".

Este veterano era D. Manuel Aranda Mota, quien fue presidente del PSOE-Histórico de la Agrupación Local de Marbella, con el que tengo una deuda pendiente como es dar a conocer su trabajo por el socialismo no solo en Marbella.

Parecía que D. Manuel "El Viejo Aranda", así le llamábamos, anunciaba la inminente llegada de la precariedad laboral y sus consecuencias.

No es mi intención ofender a nadie con expresiones que pueden ser interpretadas como mal intencionadas, solo se trata de expresar mi desacuerdo con aquellos que siguen insistiendo que las clases no existen, porque en mi opinión siguen existiendo y cada vez sus diferencias son más que notorias, todo trabajador, de ambos sexos, que conozca y padezca el secreto de las actuales relaciones económicas, debería considerar en el patrón una repetición exacta del bandido generoso.

Éste desvalija al caminante, dejándole algunos euros para la supervivencia, pero no siempre; recordemos los miles de trabajadores que ven sus nóminas "aplazadas" por tiempo infinito.

La existencia de una clase a expensas del trabajo ajeno supone otra clase aportadora del trabajo expropiada de sus beneficios, ahí está la diferencia.

De ahí que nos sigamos encontrando que el actual sistema, mal denominado de libre mercado, se esfuerza en llamar competitividad a la disminución de los saliros y derechos conquistados, llaman productividad a la prolongación de la jornada laboral, a la precariedad laboral, como decía anteriormente; a mayor explotación, mayores beneficios.

Existe un océano social, por donde navegan muchas calabazas llenas de oro, y todas ellas a costa de una nula intervención, solo remiendos, en favor de la clase trabajadora, esa nula intervención parece que se ha convenido en "bautizar" con el nombre de transversalidad política.

Corren nuevos tiempos D. Manuel Aranda.  Colaboración especial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales. Marbella, Andalucía, España. Año 6. Marzo 2011 – Mayo 2017.

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