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OPINIÓN
 
LatinPress®. 7 /3 / 2017. España. Andrés Cuevas González.

Del deslumbramiento a la crisis ideológica.

   

Corría el año 1979 y asistíamos a una especie de deslumbramiento sobre las propuestas del socialismo español, sobre todo en torno a su dirigente máximo Felipe González, que venía a representar, eso decía, las ideas de la izquierda.

Por aquel tiempo, algunas personas auguraban ya, que tanto poder en el partido, podría desencadenar en la organización una crisis de identidad que, a la larga afectaría no solo al PSOE, también a la concepción del socialismo en nuestro país y que sería de funestas consecuencias para la izquierda en general.

Se trataba entonces, de la posible transformación en Partido socialdemócrata de un partido que ostentaba hasta entonces unas siglas históricas como las del PSOE; con una carta fundacional de principios eminentemente socialistas y como instrumento de liberación de las clases populares. Se trataba, pues, de convertir al histórico partido, en una sucursal de la socialdemocracia alemana, no en vano ésta dio su apoyo político y económico a la dirección saliente del Congreso de Suremnes, fue como un muro de contención para las ideas del socialismo, no solo en España, también en Europa.

Históricamente, al menos así lo pienso, "por sus obras les conoceréis", la socialdemocracia tal como se entiende, es la total negación del socialismo, que impide, con su atrayente potencial financiero, la independencia ideológica y táctica de aquellas organizaciones que se reclamaban del socialismo. Ahora y con el tiempo hemos podido comprobar, que el intento de la socialdemocracia alemana de colonizar al PSOE dio sus frutos.

Me contaban históricos del socialismo español como Víctor Salazar, Ovidio Salcedo, Julián Lara entre otros, las presiones que tuvieron que soportar de la socialdemocracia alemana y de la propia Internacional Socialista, presiones ayudadas con ofrecimientos económicos para la organización, para poner al histórico partido fundado por Pablo Iglesias, "El Abuelo", al servicio de multinacionales, y desviar el camino y el espacio que siempre ocupó el PSOE, con errores incluidos.

Sentía dolor en las palabras de aquellos veteranos socialistas, socialistas que han sido borrados de un plumazo de la historia del socialismo español, a pesar del importante papel que jugaron en tiempos de la II República y, posteriormente en el exilio, donde consiguieron mantener un partido unido, hasta el asalto de Suremnes.

Pero también sentía la entereza de personas que no habían sucumbido a los cantos de sirena y prefirieron mantener los principios a la "gloria" que luego supondría pertenecer al PSOE, entre presiones e infidelidades fue como se fraguó la división del Histórico PSOE.

Si me he atrevido y decidido a "juntar palabras", sobre esta cuestión que intento sea la más objetiva posible, es porque aunque muchos y muchos no se lo crean, me duele la situación por la que atraviesa la organización que representa, nos guste o no, al socialismo llamado oficial, el resto por mucho que lo intentamos en su día desde dentro y desde fuera, quedaron como posiciones románticas, dogmáticas e incluso de rencor político.

Más de una vez y donde he podido, he mantenido y sigo manteniendo, que es muy difícil analizar la situación actual del PSOE, si no partimos de lo sucedido en Suremnes, porque como ya dijeron en su día muchos socialistas, la transformación del socialismo, con la ideología vigente si cabe aún más en los tiempo que corren, en la ideología socialdemócrata, el gran fraude se habrá consumado.

Las ideas y principios que se adulteran, a la larga producen nefastas consecuencias y en este caso no solo a la organización, también a la concepción del modelo de sociedad que decíamos querer construir y, también a ese espacio político donde nos queríamos mover, en este caso en la izquierda.

Negar que la crisis del PSOE, solo queda en su interno, es un auténtico error, esa crisis ya no de liderazgos, que en si ya es una crisis de la identidad, primero "el líder" o la "líder" luego lo que venga, esa crisis también afecta a la recomposición de la izquierda, una recomposición que es obligatoria, para combatir las políticas inhumanas del actual sistema capitalista salvaje que impera y nos imponen.

Es verdad que coyunturalmente se ha roto teóricamente el llamado bipartidismo, digo teóricamente, porque en la práctica, el modelo sigue existiendo, solo hay que ver los pactos y acuerdos entre la derecha y la socialdemocracia en los asuntos que pueden definir un modelo de sociedad y gobierno de la misma.

La responsabilidad de la izquierda en su conjunto, incluidos los socialistas que aún no han renunciado a ello aun militando en el PSOE, es romper con esa coyuntura, y para eso es necesario que dejemos de lado las políticas en función de los vaivenes y hasta del humor cambiante de los dirigentes.


Colaboración
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LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales. Marbella, Andalucía, España. Año 6. Marzo 2011 – Marzo 2017.

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