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LatinPress®. 29 / 11 / 2018. LatinPress.es
   

Google no debe capitular ante la censura de China

 


 


Latinpress. 29 / 11 / 2018. Los planes de Google de lanzar una aplicación de búsqueda censurada en China podrían dañar irreparablemente la confianza de los internautas en la empresa tecnológica.

Así lo ha manifestado Amnistía Internacional (AI) hoy, advirtiendo que de seguir adelante con la aplicación sentaría un peligroso precedente para que las empresas tecnológicas permitan que los gobiernos cometan abusos contra los derechos humanos.


La organización pide al director ejecutivo de Google, Sundar Pichai, que retire la aplicación, cuyo nombre en clave es Proyecto Libélula y que crearía una lista negra de términos de búsqueda como “derechos humanos” y “represión de Tiananmen”.


Tras la indignación pública del propio personal de Google, AI quiere llegar a los miembros de dicho personal mediante protestas ante las oficinas de Google, como la que se ha organizado hoy en Madrid, y mensajes específicos en LinkedIn en los que les pide que firmen la petición.


Joe Westby, investigador de Amnistía Internacional sobre Tecnología y Derechos Humanos, ha manifestado que “Es un momento decisivo para Google. Como el motor de búsqueda número uno del mundo, debería estar luchando por una Internet en la que la información sea de libre acceso para todas las personas, en lugar de respaldar la alternativa distópica del gobierno chino”.


Represión estatal


El gobierno chino tiene uno de los regímenes de vigilancia y censura en Internet más represivos del mundo. En 2010, Google abandonó públicamente el mercado de los motores de búsqueda en China, alegando restricciones a la libertad de expresión en la web. Desde entonces, el gobierno chino ha intensificado su represión.


Según documentos internos filtrados conseguidos por The Intercept, el prototipo de aplicación desarrollada por Google en el marco del Proyecto Libélula cumplirá las draconianas normas de censura de China por medio de la identificación y filtrado automáticos de los sitios web bloqueados en el país y la “elaboración de listas negras de búsquedas delicadas”.

Según The Intercept, la lista negra elaborada por la propia Google para el proyecto incluye los términos “protesta estudiantil” y “Premio Nobel” en chino, así como frases que implican una crítica al presidente chino, Xi Jinping.

Google estaría también obligada a cooperar con los censores chinos para reprimir las publicaciones relativas a cuestiones sociales emergentes, como la respuesta del gobierno chino al movimiento cada vez mayor de #MeToo y el internamiento, por parte del gobierno chino, de las minorías étnicas.


El prototipo de aplicación también facilitaría a las autoridades hacer un seguimiento de las búsquedas individuales de los internautas, lo que significa que existe un peligro real de que Google ayude al gobierno chino a detener o encarcelar a gente.

Las leyes y normativas chinas obligan a las empresas tecnológicas a cooperar plenamente con las inspecciones de los agentes de seguridad pública.


El lanzamiento del Proyecto Libélula entrañaría también el riesgo de legitimar la visión que China tiene de Internet, que otorga a los gobiernos un control absoluto sobre qué información está a disposición de la población y les da el poder de acceder libremente a todos los datos online de sus ciudadanos y ciudadanas.

Un informe publicado recientemente por Freedom House concluyó que China está exportando activamente su modelo de control de Internet en todo el mundo llevando a cabo formación en gran escala para agentes extranjeros, proporcionando tecnología a otros gobiernos y obligando a empresas internacionales a cumplir sus normas incluso fuera de China.


En respuesta a las críticas sobre el Proyecto Libélula, Google ha declarado que se compromete a respetar los derechos fundamentales de sus usuarios. Sin embargo, la empresa no ha explicado cómo encaja este compromiso con un proyecto que parece aceptar la censura y la vigilancia.

Los directivos de la empresa también han intentado justificarse diciendo que simplemente han explorado la posibilidad de volver a entrar en el mercado de los motores de búsqueda en China y que no saben si lanzarían o podrían lanzar un producto así.

No obstante, unos comentarios filtrados de un alto cargo de Google sugieren que, antes de hacerse público el proyecto, la empresa había estado trabajando para que el Proyecto Libélula estuviera listo lo antes posible.


“Google debe abandonar la ambigüedad y tomar una decisión. ¿Defenderá una Internet libre y abierta para la población global? ¿O ayudará a crear un mundo en el que algunas personas, en algunos países, queden al margen de los beneficios de Internet y vean socavados sistemáticamente sus derechos en la web?”, ha manifestado Joe Westby.


“Si Google está dispuesta a capitular ante las draconianas normas del gobierno chino sobre la censura, ¿qué le impedirá cooperar con otros gobiernos represivos que controlan el flujo de información y mantienen vigilada a su ciudadanía?

Como líder del mercado, Google sabe que sus acciones sentarán un precedente para otras empresas tecnológicas. Sundar Pichai debe hacer lo correcto y abandonar el Proyecto Libélula definitivamente.”


 
 





 
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