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Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela.

   
   
 

LatinPress. 23 / 1 / 2019. Alberto de Luca Bartolomeo. Venezuela.

   

Psicología al día: 23 de enero. El futuro es hoy

 

Por una lamentable conjunción de infortunios, nuestro país vive todavía una de sus crisis económicas, políticas, sociales y espirituales más profundas a la vez que una falta de liderazgo tan acentuado y evidente, que nos pareciera estar caminando en la oscuridad hacia el precipicio del caos psicosocial.

Cuesta entender tanto uno como otro fenómeno. Todavía estamos tratando de explicar cómo pudimos lograrlo.

Sin embargo, en este proceso no hay maldiciones ni milagros. Somos mucho más responsables de nuestra pobreza de hoy que de la riqueza de ayer, y ha llegado la hora de que reflexionemos por qué.

Hace 200 años nos opusimos a un imperio y ganamos. Hoy, siglo XXI, todavía estamos enredándonos entre nosotros mismos, y perdemos.

La diferencia reside en que la Venezuela de 1810 tenía líderes para los cuales la toma de conciencia y la acción eran un solo movimiento armónico, espontáneo y rápido. Nuestros líderes de hoy (¿cuáles?), en cambio, siguen preguntándose qué es lo que nos ha pasado, están agotados, mientras los acontecimientos nos devoran día tras día.

Pocas lecciones son más útiles en estos tiempos que las de nuestra propia psicohistoria...Cuanto más ha crecido el país, más pequeña le ha quedado esa clase dirigente que no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y que intenta aplicar viejas recetas a fenómenos que desconoce y que tampoco intenta comprender.

Así fue como Venezuela se fue quedando huérfana de líderes. Dirigentes desconcertados, que no sabían cómo ponerse en sintonía con el país. Y muchos de ellos siguen siéndolo todavía.

Se asemejan a esos trajes chucutos de los zagaletones que han crecido muy de prisa. Son trajes que, por supuesto, no tienen ya ninguna utilidad, ni para abrigar ni para guardar las formas. Bolívar pronunció, en su tiempo, “un golpe mortal a la República”. Hoy podríamos añadir nosotros: quiera Dios que no sea tan mortal como para impedir que la República se reponga.

Por ese camino desembocamos fácilmente en el descontrol social. Contra esa amenaza de malestar y descontrol debemos reaccionar. Y debemos hacerlo ya, antes de que el Estado megalómano y totalitario ocupe los pocos espacios vacíos que aún quedan para la imaginación, el espíritu emprendedor, la capacidad de crear y la sana realización de las aspiraciones de cada individuo. Pareciera que nos encontramos ante un callejón sin salida.

Un país que se creía en plena prosperidad despierta de pronto a una grave crisis sin precedentes. El fenómeno que se produce en un momento particularmente inestable, sumado a la ineptitud de los líderes tradicionales frente a la corrupción, al autoritarismo, al desempleo y al descontento social, pone a Venezuela al borde de un golpe de mano populista y más tarde, o al mismo tiempo, de una dictadura militar.

Si queremos evitar la crisis social mortal que se avecina, y salvar nuestro sistema de vida; si no queremos transformarnos a corto plazo en una onda expansiva de un volcán, es preciso actuar ya.

El país necesita líderes en los cuales creer, líderes que encarnen los auténticos ideales de la Nación y que satisfagan sus esperanzas, permitiéndonos ser una comunidad cuyos esfuerzos se dirigen hacia un mismo objetivo, en vez de seguir siendo una mera suma de individuos desalentados.

No obstante, hay una gran cantidad de venezolanos que ha trabajado duramente por el país y no quisiera perder en modo alguno su apuesta con el futuro.

La desesperación no escoge los medios que la sacan del peligro. Quiera Dios que esa desesperación no alcance hoy a Venezuela, y que los peligros que se ciernen sobre nosotros no lleguen a tocarnos nunca.

Quiera Dios que nuestro país pueda ganar su apuesta con el futuro. Pero todos debemos tomar en cuenta que EL FUTURO TIENE QUE EMPEZAR AHORA MISMO, O NO EMPEZARÁ NUNCA.


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es (0414) 5541014 delucabartolomeo@gmail.com. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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