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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador.

   
   
 

LatinPress®. 18 / 6 / 2020. Fabrizio Reyes De Luca

   

Las otras pandemias: corrupción y populismo

 

Es entendible que muchos piensen que, en la lucha contra la corrupción en Ecuador, hemos sacado muy mala nota.

Desafortunadamente -y esto no es exclusivo de un solo gobierno- hemos visto muy pocas señales en la dirección de un verdadero combate contra este terrible flagelo que lacera las finanzas públicas, en detrimento de las grandes mayorías.

Hay quienes señalan incluso que la impunidad se ha convertido en la mejor aliada para quienes así han actuado, al menos de cara al clamor popular, basando sus apreciaciones en las ostentaciones que se hacen, llevando vidas de lujos con fortunas que no hay forma de poder justificar, y reitero, sin que esto sea exclusivo de un gobierno en particular.

El ordenamiento jurídico ecuatoriano otorga la posibilidad de perseguir y sancionar todo acto de corrupción; de hecho, la actual Constitución Política de la República del Ecuador, dispone que se condene toda forma de corrupción en las instituciones del Estado. 

Evidentemente, sabemos que no basta con que esté consignado por escrito, sino que hace falta, que se lo aplique en la práctica.

La gran desgracia que tenemos como país es que, como sostengo, esto no es exclusivo de un gobierno en concreto, incluso ni siquiera de los gobiernos solamente, pues la sociedad misma, tiene su cuota de responsabilidad y la realidad es que vemos, que este tipo de práctica deleznable va formando una cultura de impunidad, que como muchos señalan, es la gran aliada de la corrupción, y en honor a la verdad resulta difícil rebatir con argumentos, cuando expresan que no es justo que mientras miles viven en la extrema pobreza, unos pocos vivan en la opulencia con los recursos de todos los ciudadanos.

Sin embargo, si se cae en la miopía o se tiene una visión liliputiense de creer que esto solo sería posible por la voluntad e iniciativa de un determinado partido o agrupación política desde el gobierno, se está cayendo en un craso error, pues indudablemente, lo que se requiere principalmente, es de una ciudadanía cada vez más empoderada, que exija el uso honesto de los fondos públicos; personas que crezcan en valores y que mantengan una actitud de rechazo hacia la corrupción, pero obviamente del mismo modo, hacen falta autoridades de control, jueces y fiscales probos, que hagan cumplir las normas jurídicas y sancionen a los corruptos, de tal manera, que se hagan efectivas la persecución y la pena, para luego pasar a la otra fase, que es hacer que el dinero público sustraído, sea restituido en beneficio de las arcas del Estado, de donde haya salido de manera ilícita.

Creo que debemos coincidir, en que se trata de una práctica que debe ser detenida a raya, de manera definitiva, y ser perseguida con el mayor de los rigores posibles respetando el debido proceso, pues la corrupción constituye un verdadero obstáculo para avanzar y afianzar los sistemas democráticos, además de amenazar la estabilidad política, con la consiguiente pérdida de credibilidad de los gobiernos y sus instituciones, lo que representa una gran dificultad para el ejercicio y disfrute de los derechos civiles que nos asisten, empujándonos hacia un estadio de desigualdad social.

Obviamente, en esa lucha, para que se haga realidad; los pusilánimes o cómplices no deben tener cabida.

Es que, además de lo repudiable que es en sí mismo el enriquecimiento ilícito, igualmente resulta indignante que quienes así hayan actuado, se paseen tranquilos por las calles de los pueblos a los que han sustraído sus recursos para provecho personal, produciendo una gran impotencia ver cómo de manera inmerecida, son tratados como “señores”, quienes en realidad resultan ser -como dijera Cristo- “sepulcros blanqueados”.

Es que, si no se establecen las sanciones correspondientes ante un acto de corrupción, no solo se da luz verde a quienes así pudieran estar actuando, sino que se envía una señal muy peligrosa al que pueda llegar a un cargo público, de que nada le pasará por sustraer fondos públicos, porque la impunidad será su aliada, y desafortunadamente, con muy pocas excepciones, este es el panorama que hemos visto, durante los últimos 40 años de nuestra vida republicana.

De igual forma, el populismo prostituido, que se alimenta de actitudes politiqueras falsas o demagógicas, para invocar la defensa de las causas populares, es una pandemia peor que el coronavirus, pero equiparable a la corrupción.

Es una plaga que mata las ilusiones de los que aspiran a una mejoría de sus condiciones de vida, al tiempo que corroe y enferma la pureza de la política. Para nuestra desgracia, todavía no existe una vacuna que lo neutralice. 
 
Los agentes oportunistas del populismo, buscan erigirse en redentores sociales para ganar dinero, sucio o limpio. Y bajo ese disfraz, embaucan a los que se ilusionan con sus promesas. 

La Asamblea Nacional, es una de sus plataformas favoritas desde la cual hacen negocios en base a la promoción de leyes supuestamente favorables a las necesidades del pueblo que, luego de crear el inevitable conflicto de intereses, terminan resolviéndose mediante un infame trueque del voto, a cambio de cuotas de poder o plazas de trabajo en instituciones públicas. 

Los partidos políticos allí representados, también se han convertido en una cantera de estos especímenes de la componenda. 

Sus engañosas prácticas, no responden a una ideología auténtica sobre la igualdad y la paridad de todos, frente al derecho del pueblo a disfrutar de mejores oportunidades de vida individual y colectiva. 

La cura de estas pandemias, está muy lejos de llegar. Se necesitarían dos cosas: educar a la gente para que descubra y rechace a los falsos redentores, y fumigar el sistema partidario para eliminar definitivamente sus prácticas corruptas y recuperar el sentido de la seriedad, la moral, la honradez y la decencia, que deben predominar en el ejercicio de la política.


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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