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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador.

   
   
 

LatinPress®. 25 / 8 / 2020. Fabrizio Reyes De Luca

   

El petróleo y su influencia como fuente energética

 

Fue en un mísero caserío maderero bautizado como Titusville, en los Estados Unidos de América, donde se garantizó por primera vez en el mundo, un suministro estable de petróleo.

Corría el año 1859, cuando inspirado en la explotación del agua salada subterránea, el aventurero Edwin Drake, perforó un pozo para extraer de las entrañas de la tierra aquella sustancia viscosa.

John Davidson Rockefeller, el máximo organizador del sector petrolero, al frente de la Standard Oil, la empresa con la que, desde 1870, no tardó en comprar, procesar y vender la mayoría del crudo producido en EE.UU.

La rueda del desarrollo social de la humanidad, siguió su agitado curso y al transitar por la segunda década del siglo XXI, el uso del “oro negro”, seguía siendo la principal fuente energética en la sociedad de la posmodernidad.

La fuente energética que ha movido el mundo en los últimos 150 años, dejará de ser su motor económico… pero ¿para cuándo? “Ya ha dejado de serlo”, matiza el economista e investigador español Daniel Lacalle Fernández, autor del libro “La Madre de todas las batallas: la energía, árbitro del nuevo orden mundial”.

El analista económico Lacalle, afirma que “va desapareciendo como elemento protagonista de energía primaria. Es una tendencia similar a la del carbón, que fue la base de la industria y del crecimiento hasta que aparecieron otras alternativas”.

Pero algunos juicios sobre el adiós del petróleo lucen simplistas. Olvidan que las innovaciones, los cambios en la base industrial, en los medios de transporte, y otras fuentes de energía parecen levantar alas tecnológicas. Estos cambios toman su tiempo.

El uso histórico de las fuentes de energía más baratas y concentradas como el petróleo, constituye una de las causas más directa del crecimiento económico, unido al mejoramiento de la calidad de vida de la población.

En pocas palabras: mejores fuentes de energía aumentan la productividad. Este efecto es enorme, la energía generada a bajo costo y de manera abundante ayuda a levantar a las naciones de la pobreza, mientras que limitar el suministro las condena a colapsar.

Cuando en los inicios del siglo XVIII, el inventor inglés Thomas Newcomen (1663-1729), dio pasos concretos en la invención de una máquina de vapor que posteriormente fue superada en sus aportes tecnológicos por James Watt (1736-1819), se avanzó en la invención de la máquina de vapor aplicaba a medios de transporte, la cual fue patentada en el año 1769.

La revolución industrial avanzaba dentro de la economía inglesa, colocándola como principal potencia del naciente capitalismo.

Hasta entonces el carbón, la leña y otros combustibles no eran más que fuentes de calor, pues la energía química se transformaba en calorífica que se usaba para trabajos del hogar.

Pero la máquina de Newcomen fue innovadora debido a que era energía calorífica que se convirtió en energía física o extracción mecánica.

La capacidad de trabajo de la persona y hasta de los animales (caballos y bueyes), se hizo más humana gracias al uso del carbón.

Entonces, el consumo de carbón, según avanzaba en Gran Bretaña, se mostraba como los inicios de una prometedora revolución industrial.

Las posibilidades de la máquina de vapor alimentada con carbón parecían ilimitadas.

Sin embargo, a mediados del siglo XX, el crecimiento de la demanda se ha frenado bastante, debido en gran medida al efecto ahorrador e innovador que tuvieron las crisis energética y económica de los años setenta y ochenta. El incremento de la demanda ha sido sólo de un 50 %.

La economía petrolera es responsable del 2,5 por ciento de la producción de bienes y servicios (PIB) mundial, lo que representa un tercio del suministro de energía primaria.

No obstante, este año 2020, pasará a la historia marcado por la incidencia de acontecimientos como los conflictos comerciales entre Arabia Saudita y Rusia; el enfrentamiento político-económico entre Washington y Pekín, que se manifiesta a través de la crítica de la Administración de Donald Trump a la decisión de del presidente Xi Jinping, de adoptar un nuevo marco jurídico sobre el orden interior en Hong Kong, hoy territorio soberano del gigante asiático.

Asimismo, la propagación de la pandemia del coronavirus bautizada como Covid-19, abrió la puerta a una de las crisis económicas que más ha perjudicado a la humanidad en los últimos cien años.

El mundo ha visto, cómo la economía petrolera ha registrado cifras nunca conocidas (sobre todo a nivel de los precios internacionales del barril de crudo), vinculada al incremento en los niveles de desempleo, pobreza y caída en los flujos de inversiones, pasando por la afectación de la demanda de bienes y servicios, evidenciando el advenimiento de una crisis económica global que hace recordar los datos devastadores tanto de la Gran Depresión (1929-1920), así como de la Gran Recesión (2008-2009), sin que esto signifique la invocación de un lenguaje apocalíptico.

Consecuentemente, se reconoce que, con el invento de los motores de combustión interna, surgido cuando las condiciones tecnológicas estaban dadas para la fabricación de vehículos de motor y también el uso del kerosene para la iluminación de las ciudades, desde las últimas dos décadas del siglo XIX y el desarrollo de la industria automotriz, naval y armamentística hasta mediados de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), cuando se organizó el orden económico internacional de la postguerra.

Cuatro décadas del empleo de aplicaciones tecnológicas militares en el terreno de la economía civil, condujeron a modificaciones en el régimen de vida de millones de ciudadanos.

El crecimiento económico alcanzó un nivel sostenido de avance productivo, comercial y financiero en Europa Occidental y Estados Unidos.

Estados Unidos de América, emergió como la potencia económica indiscutible tras el silenciamiento de las armas al finalizar el conflicto bélico global, que se registró en el período 1946-1971, bautizado como la edad de oro de la economía mundial.

La producción, comercialización y consumo del petróleo en la historia de la humanidad, ha estado asociada a los avances tecnológicos y a los correspondientes procesos de transformación industrial, que demandan el uso de esta fuente energética como insumo necesario para el desarrollo y sostenibilidad de la economía planetaria.


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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