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Jose Luis González
Estados Unidos

   
   
 

LatinPress. 13 / 11 / 2018. José Luís González. Estados Unidos.

   

Crónicas de Ítaca: Brasil. Ganó “el Messias”   

 

Tras el desastre provocado por Mauricio Macri en Argentina, el triunfo de la derecha en Chile del descafeinado Sebastián Piñera, el descarrilamiento del proyecto de Rafael Correa en Ecuador, el golpe de estado parlamentario y judicial en Brasil y la larga crisis venezolana, Sudamérica ha vuelto a tiempos oscuros e inciertos. 


El triunfo electoral de Jair Messias Bolsonaro en Brasil, representa una regresión de lo que en dos gobiernos de Lula y medio de Vilma se logró construir.

La vida democrática ya está en riesgo político, pues la ultraderecha, los evangélicos, el Poder Judicial y ahora con Bolsonaro en el Poder Ejecutivo, se encargarán de contrarrestar cualquier política progresista que intente parar el neoliberalismo en tierras cariocas.


Que Bolsonaro lograra el 57% de los votos es lamentable. Llevará a que se acrecienten la miseria, el desempleo y la inseguridad, la deforestación, así como a fortalecer los cárteles criminales.

También peligran los movimientos de mujeres, la población negra y el movimiento lésbico-gay, precisamente por el discurso homofóbico de quien asumirá el primero de enero  del 2019 la presidencia de ese país.


Cogobernar con la derecha que es lo que han hecho los gobiernos llamados “progresistas” lleva más temprano que tarde de nuevo al fracaso neoliberal corregido y aumentado.

Con la conciliación de clases, que es con lo que llegan al gobierno los llamados grupos “progresistas” se incuba el huevo de la serpiente.


Se llega al gobierno que no al poder político a través de alianzas, mismas que a la vuelta de la esquina serán traicionadas, los llamados presidentes de izquierda, quienes desean hacer revoluciones pacíficas, pero no tan profundas que afecten los intereses de personeros “honrados” acaudalados que en medio de la violencia y la corrupción, lavan dinero del narco y patrocinan campañas políticas de derechas y de izquierdas, según se acomoden a sus intereses.


Los Temer, Lenines, Almagros,  Duques y Bolsonaros, asi como Sergio Moro, nombrado por el presidente electo del Brasil como Ministro de Justicia, como pago por haber encarcelado a Lula, que libre hubiera barrido con el neofascista, son las bisagras de los portazos al progresismo; serán los verdugos, paradógico, aun de quienes votaron por ellos. Desde luego también de los opositores lulistas, de quienes dice el muy cínico capitán veneno, “el mejor petista es el petista muerto”.


“¿Cómo es posible que una propuesta de ultraderecha gane en las favelas más pobres del Brasil?”. “El mejor delincuente es el delincuente muerto.” “Las universidades públicas deben privatizarse, cancelemos las escuelas en el campo porque son semilleros revolucionarios.”

“A esa señora no la violo, no se lo merece está muy fea”, felicita a quien fuera el torturador de Dilma, dice llevar al paredón a sus opositores políticos, desde luego palos a <<los sin tierra, a los sin techo>> que los etiqueta como terroristas, ya no se diga a los homosexuales, a los pobres de esas tierras. Racista, misógino, homófobo.  Esta listo para asaltar Venezuela, a la orden de su amo. Su hijo que es diputado, ya lo proclama.


Trump sería un bebé de pecho al lado de este animal nada político y todo patético.   


Cierto que la alianza con los futuros traidores de Dilma en el último periodo del gobierno petista, al que no dejaron terminar, y los que boicotearon permanentemente su gobierno, no bajó significativamente los índices de violencia, y la corrupción se multiplicó a diestra y siniestra,  el desempleo creció, por eso la gente  se hartó, y a la desesperada voto por el “mesías” ungido, por los multimillonarios, por los visionarios pentecostales, por las mafias organizadas que saben que perro que ladra no muerde. Grita el “místico”, “quien no crea en Dios, lo fusilo”.

Tiene fijación por el paredón, por las armas, quiere darle  una a cada brasileño que  sea como él. Iba a decir que piense como él, pero no piensa, “tiene de plomo la calavera”.(1)


¿Por qué alguna parte de  la pobrería votó por Bolsonaro? Porque a los más de treinta millones que Lula sacó de la pobreza, y a los veinte millones que les dio empleo, no se les organizó para la defensa de sus derechos, no se les educó.

No basta satisfacer necesidades básicas para gestar una revolución, no se creó una sólida consciencia de clase, al parecer por los resultados de las elecciones, el partido y los movimientos sociales hicieron la tarea a medias.


Una revolución no se hace a medias, se hace del todo, o tiene regresiones como la que estamos viendo.

El progresismo no es irreversible,  menos cuando hay intereses de personeros, a quienes les conviene que los ejemplos de liberación de los pueblos no prosperen, porque serian contagiosos.


Pero, de qué revolución estamos hablando, cuando los que la creen dirigir, ni siquiera esclarecen el origen de la tragedia, hablan de que el principal mal es la corrupción, cuando ésta es solo el reflejo del verdadero mal, un sistema económico dependiente en descomposición, depredador  que hace agua por todas partes, por el recalentamiento de la economía, a propósito del proteccionismo galopante del país del norte, que ha transformado la idílica “mano invisible del libre mercado” en “la mano negra que estrangula” para luego venir a “salvarnos” con las cañoneras. Como puntualmente está  sucediendo en Venezuela.


O con  los megapréstamos del Fondo Monetario Internacional, que hacen el mismo efecto de las guerras, devastando los países para luego intervenirlos, vean lo que pasa en Argentina. 


Educar para la libertad no se hace dándole pan y circo al pueblo, es de otra miga el pan de la libertad, pasa por el trigo pero es de otra levadura, y el circo es el de los payasos que como Bolsonaro harán circo, maroma y teatro para no caer, cuando el pueblo se de cuenta del engaño.

  
(1)   Citando a García Lorca,  “Tienen por eso no piensan, de plomo las calaveras.” Cuando se refirió a la guardia civil española. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 




 
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