+28 millones de euros a la deuda
Marbella suma otros 28 millones de euros de deuda, y compromete su presupuesto hasta 2040.
Marbella. - El Pleno del Ayuntamiento ha aprobado, este jueves 17, la adhesión al Fondo estatal de Impulso Económico para 2027, que permitirá afrontar 28MM€ en sentencias judiciales firmes de la época GIL.
El caso de Marbella es interesante porque el Ayuntamiento presenta una imagen de fortaleza financiera y, al mismo tiempo, recurre a financiación estatal a largo plazo para pagar obligaciones judiciales heredadas de la época GIL.
En 2024 el concejal de Hacienda, Félix Romero, señalaba que la liquidación del presupuesto arrojó casi 38MM€ de superávit, un ahorro neto de casi 43MM€ y una capacidad de financiación positiva cercana a 8MM€. El remanente, lo que quedó, de tesorería para gastos generales era de unos 17MM€.
Por eso al conocerse la petición de los 28MM€ surgen interrogantes sobre por qué el consistorio continúa endeudándose. Sin embargo, cuando Romero anunció esos 38MM€ de superávit no dijo que los tenían para pagar cualquier obligación y que estaban sujetos a posibles ajustes y obligaciones pendientes, es decir, que la liquidez no era inmediata ni era como se transmitía en la rueda de prensa.
Los 28MM€ aprobados no son un crédito para financiar el funcionamiento ordinario del Ayuntamiento, ni para hacer una obra nueva; se destinarán para pagar nueve sentencias firmes relacionadas con convenios urbanísticos de los años 1993-2004 realizándose pagos durante 14 años, hasta 2040.
La posición del Ayuntamiento es la de
no tocar
sus cuentas corrientes y presupuestarias para pagar esos 28MM€ sino financiar ese dinero a 14 años.
Sin embargo, si el Ayuntamiento tiene capacidad financiera positiva, ¿por qué decide financiar a largo plazo esos 28MM€ en lugar de pagarlos con recursos propios?
Para Romero la cuestión está en preservar liquidez y repartir en el tiempo una obligación extraordinaria. Pagar 28MM€ de golpe reduciría la capacidad del Ayuntamiento para afrontar nuevas inversiones, desentendiendose de que al utilizar financiación externa traslada el coste financiero al futuro, en otras palabra, lo que no pague hoy se pagará mañana, no hay salida.
Así las cosas, al presupuesto de 2027 de unos 457MM€ se le incorpora una obligación adicional de 28MM€.
Una administración puede estar saneada y endeudarse para financiar una obligación extraordinaria, esto lo hacen las empresas y las familias con capacidad de ahorro; la cuestión es cuánto cuesta ese crédito y si tendremos la capacidad en el tiempo para devolverlo.
Nadie ha dicho, oficialmente, que se trata de una nueva política de endeudamiento para financiar el gasto ordinario, pero se ha dejado pasar bajo la alfombra la falta de previsión de fondos para momentos como éste: pagar una factura judicial de décadas anteriores. Tampoco se ha informado cuánto de la actual fortaleza financiera de Marbella puede utilizarse para resolver definitivamente el pasado y cuánto debe preservarse para financiar el futuro.
La cuestión no es demostrar que una de las dos afirmaciones no es la acertada, más bien, es saber qué coste tiene la decisión de no pagar ahora con recursos propios y trasladar el pago hasta 2040.
De momento se desconoce el coste financiero ya que no existe una tasa fija, decisión que está en manos de la comisión delegada del gobierno para asuntos económicos.También sería importante que nos dijeran qué porcentaje representará esa deuda sobre los ingresos corrientes del Ayuntamiento.
Al final el endeudamiento es lo que vuelve al centro del debate financiero municipal, no que Marbella tiene superávit y pida un préstamo —perfectamente compatible—, sino qué estrategia financiera hay detrás de esa decisión y quién terminará pagando la factura.
Marbella, por tanto, estará endeudada + 28MM€, durante 14 años, una deuda que genera una obligación presupuestaria futura: principal más intereses. Un dinero que tendrá que salir cada año de los presupuestos municipales y, por tanto, será dinero que no podrá destinarse simultáneamente a otra finalidad.
Tampoco se trata de que cada mes Romero tenga que hacer un cheque, ni de que se tenga que sacar ese dinero de un servicio concreto. De pronto no se conoce el calendario de amortización. Lo que sí sabemos es que el problema económico no ha desaparecido sino distribuido en el tiempo.









