Cuba: Sin la más mínima concesión política
José Antonio Medina Ibáñez • 13 de julio de 2021
Cuba: Sin la más mínima concesión política
Nos había llegado la noticia – a Europa – de que en Cuba tenían preparada una vacuna, “Soberana” para combatir la COVID-19, la leímos en abril de este 2021 en The Lancet, incluso en el corto estudio se hablaba de la buena marcha sobre el control de la pandemia en la isla.
Ahora, principales medios norteamericanos y, salvo excepciones, en el mundo entero, nos aseguran que las manifestaciones que se suceden en la isla tienen, entre otros motivos, la falta de vacunación contra el virus.
Tal vez por ello, el desconocido recién nombrado presidente Miguel Díaz-Canel, dice que de lo que van las recientes manifestaciones en la isla son consecuencias del imperialismo norteamericano.
Sin embargo, intentar realizar un análisis sobre un país del que solo sabemos algo cuando lo visitamos como turistas, o si conocemos gente de la isla, es tarea de chinos; pero, donde posiblemente no nos vamos a equivocar es en la falta de libertad de opinión existente en ese pequeño país.
Díaz-Canel lo ha dejado claro cuando amenazó con sacar a las calles a las fuerzas revolucionarias si los que protestaban no se marchaban calladitos a sus casas.
Tal vez se copió de aquello que decía Hugo Chávez cuando estaba de moda: Los únicos amigos son los revolucionarios. Y, los revolucionarios para Chávez se demostraban por su hacer político, es decir, por lo que hacen sobre el terreno, en el caso cubano, en las calles.
Lo que también continúa siendo cierto para el mundo, es que la verdadera revolución la encarna Cuba y, ella sola también encarna la desestabilización latinoamericana para Estados Unidos.
Es un dato que por muchos años que hayan pasado, no deja de ser cierto. Otra cosa es que Cuba, como Venezuela, representen el socialismo real o, lo que muchos consideran como tal dentro del siglo 21: la socialdemocracia.
Como en muchos países del mundo, en la isla ya ha habido peleas cuerpo a cuerpo entre los revolucionarios y los anticastristas, gases lacrimógenos y, detenidos. La diferencia comienza cuando eres detenido por gritar Libertad o, reclamar alimentos.
Creo sinceramente que muy poca gente estará en contra de lo que acabo de decir, pudiéndose argumentar que la situación económica y social (apagones, recursos sanitarios, largas colas para comprar alimentos y el culto a la personalidad) obedece al bloqueo establecido por todos los gobiernos norteamericanos desde Kennedy, Canel lo ha reiterado públicamente. Pero también hay que reconocer que el manifestarse no puede convertirte en mercenario, oportunista e incluso contrarrevolucionario.
El apagón democrático se muestra cuando se le pide identificación al cubano que se acerca al turista o, cuando una madre te pide que le regales las pastillas de jabón del hotel donde pasas tus vacaciones. Se muestra cuando se quiere una reafirmación patriótica llamando a los leales de la revolución.
¿Queda entonces la claudicación cubana? ¿Está la solución en el espíritu negociador que Obama quiso imprimir?
Cualquiera apuesta a favor de la segunda alternativa, pero Biden no dice nada y, la historia nos reitera que las dictaduras no negocian.
Ayer martes 13 ya no había movimientos en las calles, sin embargo, la tensión continuaba tanto como la quita de internet en Cuba.
Nadie debe hacerse ilusiones de un cambio de régimen, pero tampoco sobre el silencio forzoso por la ausencia de las redes sociales. Nada ha cambiado para ninguna de las partes.
Los totalitarismos no se amilanan porque les llamen dictadores, están convencidos de que una inmensa mayoría del obrerismo les apoya y, con eso les basta para continuar en la brecha.
En las dictaduras no hay una reflexión sobre la libertad individual, para Canel, primero se es revolucionario y después individuo.
Para los Castros, como para Lenin, no hay posibilidad para la más mínima concesión política.









