Juanma Moreno y su relato triunfal en Marbella
Jose Ibañez • 7 de julio de 2025
Juanma Moreno y su relato triunfal en Marbella.
Marbella. —
En un acto cargado de afirmaciones elogiosas y lecturas selectivas del pasado, frente al congreso de Nuevas Generaciones, el presidente andaluz Juanma Moreno Bonilla volvió a emplear su habitual tono de moderación institucional para reafirmar la hegemonía del Partido Popular en una de sus plazas fuertes: Marbella.
Una intervención compuesta por una narrativa política cuidadosamente construida, combinando un revisionismo histórico, un oportunismo electoral y una cierta autocomplacencia institucional, Bonilla no dudó en decir que el empuje económico actual de la ciudad se le debe a su alcaldesa Ángeles Muño.
Le dijo a Muñoz que era uno de los rostros más consolidados del PP en Andalucía, olvidando la larga sombra de controversias que han rodeado a su entorno familiar y político.
Insistió en que el "resurgir de Marbella" se debe a su alcaldesa, tras una etapa socialista que describió como "ridícula, ideológica y absurda", simplificando la compleja historia urbana reciente, omitiendo deliberadamente los años más oscuros del urbanismo desregulado y la corrupción, que se gestaron —al menos en parte— bajo gobiernos municipales que no fueron necesariamente de izquierdas.
Exaltó a Marbella como “epicentro del turismo selecto” y motor de mayor número y calidad de empleo gracias al turismo: “Marbella es el epicentro del turismo selecto y referencia internacional, que genera mejor empleo y de más calidad a través del turismo”.
Una cita que le desvincula de la realidad local y apunta a una visión elitista del desarrollo económico, que sigue priorizando el modelo de turismo de alto poder adquisitivo sin entrar en una reflexión crítica sobre la sostenibilidad del mismo.
No se detuvo en la temporalidad laboral que supone el continuar dependiendo exclusivamente del turismo como único motor de desarrollo.
“Trabajar como lo hacéis no es fácil porque existen otras fuerzas políticas que dicen lo que los jóvenes y no tan jóvenes quieren oír”, le dijo a los jóvenes peperos. “Afortunadamente estamos nosotros (PP), los que ponemos serenidad, sensatez, sentido común, las razones más eficientes a largo plazo que no ilusionantes en el corto”.
Esa dicotomía fue uno de los elementos más reveladores de su discurso. Una frase que no solo buscaba minimizar el descontento real que también existe entre sus propias nuevas generaciones, sino que dibuja una caricatura paternalista hacia el votante joven, como si la política sólo pudiera moverse entre el ilusionismo irresponsable y el pragmatismo tecnocrático del PP.
En materia de infraestructuras, Moreno esgrimió una larga lista de inversiones: la ampliación progresiva del hospital por 93 millones de euros, los centros de salud, la carretera de Istán, los institutos de San Pedro y Las Chapas y, la rehabilitación de viviendas en las Albarizas.
Pero no abordó el ritmo de ejecución, la calidad de los servicios resultantes, ni la situación de los barrios más vulnerables.
La mención a la desaladora —advirtiendo que la infraestructura cuya ampliación no es competencia directa de la Junta— fue otro ejemplo del intento del presidente de apropiarse simbólicamente de logros administrativos compartidos.
Finalmente, la frase de cierre dirigida a Muñoz fue: —"vamos cumpliendo los hitos, aunque queden cosas por hacer"— condensó el tono triunfalista del acto.
No hubo espacio para la autocrítica, sin mención al acceso a la vivienda o la gentrificación que afecta a gran parte de la población local.
El discurso de Juanma Moreno en Marbella fue más que una declaración de logros y un acto de reafirmación ideológica.
Envuelto en formas moderadas, pero con un fondo marcadamente partidista, Moreno llamó a los jóvenes a luchar por su futuro porque también podían llegar a ser presidente de su comunidad.









