Los delincuentes privilegiados
Blanca Nieves Palacios • 11 de marzo de 2026
Los delincuentes privilegiados.

Dice la vox populi que en todo hay clases, y desde siempre hemos visto que es muy acertada esa frase relacionándola con la delincuencia organizada o desorganizada.
Quienes conocen la historia del inicio del narcotráfico en México, saben que fueron agricultores de Sinaloa, Durango y Chihuahua, donde dieran inicio las cosechas de la cannabis y amapola, dejando de lado los agricultores de varios poblados las siembras que de siempre habían venido cultivando por generaciones: maíz, frijol, alfalfa, trigo, ajonjolí, entre otras muchas semillas.
Las narraciones de personas que participaron en esos cambios de cosechas serían los iniciadores de los que ahora se les nombra: narcotraficantes y afirmaban que serían “tratos” entre gobiernos de México y de los Estados Unidos del Norte de América (EE.UU); cuando ya EE.UU. no requirió ni de la marihuana ni de la amapola, rompió ese “trato” y esas siembras se declararon prohibidas, así como su introducción al país vecino.
Pero crearon a dos monstruos, el primero en México, pues los precios por toneladas de esos dos productos eran mucho mayores que los de las semillas que se sembraban, nada comparado el precio de una tonelada de maíz al de una tonelada de amapola, y así surgieron nuevos ricos y muy ricos, adjuntado a esta riqueza las relaciones con miembros de nuestro Ejército Nacional, pues eran ellos los que escoltaban los carros cargados con esos estupefacientes en su traslado vía terrestre o marítima hasta EE.UU.
Este monstruo es lo que nos toca vivir y padecer hasta nuestros días, aumentado, transformado y muy violento.
El segundo monstruo lo padecen ahí en su país, pues los soldados que regresaban de sus guerras venían con grandes adicciones que, para satisfacerlas ya no les importaba si esas drogas eran legales e ilegales para satisfacer la adicción que les crearon sus propios gobiernos.
Es lamentable ver a miles de jóvenes que mueren por intoxicación hasta con nuevas drogas que elaboran tanto México como en EE.UU.
Los gobiernos no ven como un verdadero problema de salud a esos adictos a la multiplicidad de drogas que hoy existe, pues no vemos hospitales, clínicas o centros de rehabilitación del gobierno exclusivos para atender a estas personas, que se convierten en verdaderos peligros para la sociedad y hasta para sus familias.
Se persigue a los delincuentes dedicados al narcotráfico -cuando no hay tratos de por medio con las autoridades en turno- se les encarcela, en Centros de Readaptación Social, que han venido siendo señalados como las universidades de la delincuencia por la corrupción que impera; o se les extradita a EE.UU. para exprimirlos con la información al darles la categoría de “testigos protegidos”. Para luego, con nueva identidad dejarlos en libertad, a vivir no sabemos dónde y no sabemos a qué.
Los otros delincuentes son los funcionarios de gobierno, que en todos ha habido, hasta en este nuevo de la 4ta Transformación en la que se siguen cometiendo fraudes de miles de millones de pesos y no pasa nada, o solo detenciones de poco tiempo para salir en libertad a disfrutar de lo robado. A estos se les ha llamado “delincuentes de cuello blanco”.
Los Rectores de las Universidades Públicas, pertenecen a este grupo, son una especie de delincuentes muy respetados, porque dirigen una institución educativa de enseñanza media y superior, ahí dónde se forma a los profesionistas de diversas áreas que dirigirán en un futuro los destinos del país.
Estos Rectores reciben anualmente miles de millones de pesos que manejan a su arbitrio y beneficio; no permiten auditorías, aun cuando es dinero del erario público, esto es de los impuestos de los ciudadanos, amparándose en la “AUTONOMÍA UNIVERSITARIA”, pretendiendo ignorar que la autonomía se circunscribe a la libertad de cátedra, y no al indebido manejo que hacen del llamado subsidio.
Poco o nada se menciona a estos delincuentes “académicos”, ni por autoridades, ni periodistas; ni en las conferencias mañaneras de la Presidenta, se habla solo de cárteles, líderes del narcotráfico, pero no de los Rectores, entre los que destaca el Rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Jesús Madueña y sus próximos pasados homólogos, que han desbarrancado financieramente hablando, a la UAS.
Ante un millonario “desvío” de aproximadamente $700 millones, recurrió Madueña a descontar del salario de trabajadores en activo y jubilados de un 20% de su salario, así como una multiplicidad de pagos desproporcionados, aplicados a estudiantes y egresados por cualquier trámite a realizar, hasta en el mismo Jardín de Niños de la UAS, en el que por sus cobros han convertido en una institución educativa particular, siendo esta una prestación de los trabajadores de la UAS.
No ha habido autoridad ni federal ni estatal, que detenga semejantes abusos sostenidos por décadas, tan graves o más que el mismo narcotráfico.
La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es Colaboración especial para LatinPress®. bnpb146@hotmail.com









