Marbella lidera el desarrollo urbanístico
Ángeles Muñoz • 30 de octubre de 2025
Ángeles Muñoz: Marbella lidera el nuevo modelo urbanístico en Andalucía.
Marbella. —
En una ciudad donde el lujo y la expansión inmobiliaria han marcado su identidad, la alcaldesa Ángeles Muñoz promete un cambio de paradigma: dejar atrás tiempos de convulsión urbanística y avanzar hacia un modelo sostenible, ordenado y con seguridad jurídica.
El anuncio de que Marbella será el primer municipio andaluz en adaptar su planeamiento a la LISTA (Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía) busca proyectar una imagen de modernidad, eficiencia y confianza. Sin embargo, bajo esa promesa los marbellíes se preguntan si un urbanismo volcado hacia el turismo premium desde hace décadas puede reconciliarse con la sostenibilidad aunque Muñoz insista en que se está apostando por una ciudad más cohesionada, con suelos urbanos mejor aprovechados y un mayor equilibrio entre lo residencial, lo comercial y los equipamientos públicos.
Lo que viene, según Muñoz, es un modelo más flexible y participativo, recordando que el nuevo planeamiento se compone de dos documentos: el Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) y el Plan de Ordenación Urbana (POU).
- “El primero establece la clasificación general del suelo y ha permitido incorporar más de 12 millones de metros cuadrados a suelo urbano, pasando de 40 a 52,5 millones”.
- “El segundo determinará los usos concretos en cada zona de la ciudad”.
La expansión puede atraer inversión y reforzar la marca Marbella, pero algunos piensan que se corre el riesgo de reproducir el modelo que en el pasado generó desequilibrios territoriales, presión sobre los servicios públicos y un alto coste ambiental.
La alcaldesa insiste en que se priorizará el uso eficiente del suelo, el equilibrio entre espacios residenciales, comerciales y equipamientos públicos, pero no ha dicho cuáles serán los mecanismos de control transparentes. En un contexto donde el capital inmobiliario tiene tanto peso, la flexibilidad puede derivar en discrecionalidad.
Uno de los puntos más polémicos es el nuevo papel asignado al suelo rústico, que podrá acoger proyectos de interés general como instalaciones deportivas, educativas o sanitarias. La medida, aunque alineada con la filosofía de la LISTA, plantea interrogantes sobre la futura ocupación del territorio y la protección del entorno rural y ambiental que rodea la ciudad. La frontera entre el “interés general” y el “interés económico” es, en este sentido, difusa.
En materia social, el plan de vivienda pública sigue siendo la asignatura pendiente. En este sentido la portavoz manifestó que en Marbella se están impulsando varias promociones en distintas fases, no obstante, las promociones impulsadas por el Ayuntamiento continúan siendo una propuesta insuficiente dentro de un mercado donde la presión del lujo expulsa a las clases medias y trabajadoras.
Sin un compromiso firme en materia de vivienda asequible, la cohesión social que reivindica Muñoz seguirá siendo un objetivo más retórico que real.
Equipamientos sanitarios y la movilidad
La apuesta por equipamientos —centros de salud, infraestructuras deportivas y mejoras de movilidad— sugiere una visión de ciudad moderna y funcional. Sobre la inversión en este sector destacó que se están ejecutando cinco centros de salud, impulsando infraestructuras deportivas y trabajando en colaboración con la Junta de Andalucía para garantizar servicios de calidad.
En cuanto a la movilidad, ha reiterado la necesidad de que el Gobierno central desbloquee el tren litoral. “No es una cuestión de dinero, sino de voluntad política porque existen fórmulas de colaboración público-privada para hacerlo realidad”, ha aseverado.
Todo sugiere que a dos décadas del colapso urbanístico que manchó el nombre de Marbella con casos de corrupción y caos en la planificación, la ciudad intenta reinventarse.
El discurso oficial habla de sostenibilidad, pero los datos y las decisiones apuntan a una expansión controlada del mismo modelo que la hizo célebre: crecimiento, inversión y prestigio internacional.
El reto no está solo en aprobar un plan moderno, sino en hacerlo creíble. Marbella, en esa nueva etapa que Muñoz anuncia, parece avanzar hacia el futuro mirando aún de reojo a su pasado.









