6 españoles son presos políticos en Venezuela
Foro Penal • 5 de abril de 2026
En Venezuela hay 44 presos políticos extranjeros, 6 son españoles.
A finales de marzo de 2026, el mapa de la disidencia encarcelada en Venezuela seguía dibujándose con cifras precisas pero con nombres, en su mayoría, ausentes.
Según la organización Foro Penal de Venezuela, 490 personas permanecían detenidas por motivos políticos en el país.
De este total 445 son hombres y 45 son mujeres, 303 son civiles frente a 187 militares, casi la totalidad adultos —489— y un solo menor de edad, de menos de 17 años.
La cifra, aunque elevada, supone un descenso respecto a semanas anteriores, consecuencia de excarcelaciones parciales que no han alterado el fondo del problema: la persistencia de detenciones por razones políticas.
Extranjeros
Dentro de estos datos, hay un subconjunto que introduce una dimensión internacional: 44 detenidos son extranjeros. Pero incluso aquí, la claridad es mínima. Muchos de ellos poseen doble nacionalidad:
- 11 colombianos/venezolanos
- 9 colombianos
- 6 españoles/venezolanos
- 5 italianos/venezolanos
- 4 portugueses/venezolanos
- Y casos individuales de nacionalidad argentina, chilena-venezolana, chipriota-venezolana, cubana, ecuatoriana, francesa, guyanesa, libanesa y trinitense.
Se estima que alrededor de seis detenidos tienen nacionalidad española, en su mayoría compartida con la venezolana.
Sin embargo, solo un nombre ha sido confirmado oficialmente: el de Catalina Ramos, de origen canario, arrestada en mayo de 2025 y recluida en el conocido centro de detención de El Helicoide, en Caracas.
El resto permanece oculto, ni las autoridades venezolanas han hecho públicos sus nombres ni existen confirmaciones independientes completas.
La combinación de doble nacionalidad —que el Estado venezolano no siempre reconoce como condición extranjera— y las cautelas diplomáticas contribuyen a ese silencio.
La lista de presos políticos en Venezuela además de un recuento de cifras, es también un registro incompleto, donde los números son exactos, pero las identidades siguen siendo deliberadamente imprecisas.









