Marbella: El Comentario de la Semana
Jose Ibañez • 4 de abril de 2026
Marbella: El Comentario de la semana 328.
Hay días mundiales que, más que cambiar conciencias, parecen cumplir con una agenda mediática: aparecen, se declaran, se comparten… y desaparecen con la misma rapidez con la que llegaron. Hasta el año siguiente. El 2 de abril, Día Mundial del Autismo, corre el riesgo de convertirse en uno de ellos. Pero para quienes viven el autismo —y para quienes lo acompañan— no hay intermitencias: es una condición constante, exigente, profundamente humana. El autismo no cabe en una definición cómoda. Es silencio cuando el mundo grita demasiado alto. Es orden en medio del caos cotidiano. Son rutinas que no son capricho, sino necesidad. Son sabores que no se toleran, aulas que no siempre comprenden, terapias que estructuran días enteros y relaciones sociales que, para otros espontáneas, aquí requieren una ingeniería emocional de alta precisión. Y luego está el esfuerzo. No uno simbólico, sino literal. El doble, el doble para conseguir algo tan aparentemente sencillo como una invitación a una reunión o aprobar matemáticas o lengua. En una sociedad que mide el éxito con ligereza, estos logros pasan inadvertidos. Pero son, en realidad, pequeñas hazañas diarias. A cambio, hay algo que no suele cotizar en bolsa: un amor sin condiciones, limpio de artificios. Una forma de crecer —como padre, abuelo o hermano— que obliga a despojarse de lo superfluo. Quizá por eso resuena con tanta crudeza la idea de que vivimos en una sociedad que, como decía Enrique Monterroso Madueño, “niega de facto la humanidad”. No porque falte tecnología, sino porque a veces sobra prisa. Y en ese mundo acelerado, la tecnología introduce comparaciones incómodas. Un directivo de OpenAI recordaba recientemente que entrenar un modelo de inteligencia artificial consume enormes cantidades de energía, pero que también formar a un ser humano implica años —décadas— de inversión vital. La frase, probablemente bienintencionada, deja un poso inquietante: cuando empezamos a comparar personas con sistemas, algo esencial se nos está escapando. El siguiente paso, uno teme, será calcular la rentabilidad emocional. Mientras tanto, en el Congreso, el debate político mantiene su propio ritmo —que no siempre coincide con el de la realidad—. Isabel Pérez
subió al atril para defender que las energías renovables no son solo una opción ecológica, sino el modelo más competitivo y soberano para España. Dirigiéndose al Partido Popular y a VOX, les reprochó una contradicción que, según su argumento, es tanto política como económica: defender la competitividad industrial mientras cuestionan las tecnologías que abaratan el coste de la energía. Los números, siempre menos ideológicos que los discursos, apuntalan su tesis. En 2025, el precio medio de la electricidad en España se situó en 65 euros por megavatio hora, frente a los 89 de Alemania y los casi 116 de Italia. En lo que va de 2026, la distancia no se reduce precisamente: 47 euros en España frente a más de 100 en Alemania y cerca de 130 en Italia. A veces, la soberanía energética se parece sospechosamente a una factura más baja.
Pérez también desmontó la narrativa de la fuga industrial: desde 2019, la industria manufacturera española ha crecido cerca de un 10%, frente al 4,3% de la media europea. Y remató con una observación difícil de rebatir sin cierta gimnasia argumental: el uranio enriquecido tampoco es español. La autosuficiencia, parece, tiene matices. En medio de este cruce de cifras y principios, dónde estará nuestro apreciado Cristóbal Garre
para recoger el guante. Más cerca de casa, Marbella sigue avanzando en su particular equilibrio entre anuncios y expectativas. El Ayuntamiento ha aprobado la calificación de 40 viviendas protegidas
destinadas al alquiler. José Eduardo Díaz
mantiene el optimismo: los procesos de adjudicación se activarán en breve, asegura. La ciudad, por su parte, mantiene una prudencia aprendida: ver primero las obras, luego las llaves… y finalmente, si todo va bien, los precios. En paralelo, la ciudad ha activado el servicio de salvamento y socorrismo
coincidiendo con la Semana Santa. Diego López
ha anunciado la ampliación de horarios, cobertura y medios: 32 socorristas en temporada baja y 55 en verano. Una buena noticia, especialmente en un litoral donde el sol invita… y el sentido común a veces se toma vacaciones antes de tiempo. No todo, sin embargo, fluye con la misma claridad. Izquierda Unida – Por Andalucía ha exigido explicaciones por la parálisis del nuevo estadio municipal. Denuncian opacidad, dudas sobre la existencia de una licencia de obra sin constructora adjudicada o dirección técnica definida, y cuestionan la solvencia de la entidad vinculada al Marbella FC. José Juan García
ha puesto palabras a una inquietud que, más allá de siglas, empieza a sonar familiar: falta información pública sobre la capacidad real de ejecutar el proyecto.









