Abandonado el parque de la Constitución de Marbella
Manuel Núñez • 8 de julio de 2025
Izquierda Unida denuncia el abandono del parque de la Constitución de Marbella.
Marbella. -
Por más que el verano en Marbella prometa cultura y brisa mediterránea, hay algo que ha dejado de funcionar en el corazón verde de la ciudad.
El Parque de la Constitución — no es sólo un jardín urbano, sino un lugar que alberga un auditorio y un observatorio astronómico — sin embargo parece descomponerse bajo la doble sombra del desinterés institucional y la resignación de los vecinos.
Manuel Núñez, coordinador de Izquierda Unida Marbella–San Pedro lo ha denunciado con cifras: 325.000 euros invertidos en 2019 en la reforma del Auditorio José Pernía Calderón y desde entonces, nada.
Sin embargo, más que un balance financiero, el estado del parque revela una fractura persistente entre los espacios públicos y los ciudadanos que deberían habitarlos.
El parque está sucio, los baños rotos, el escenario del auditorio visiblemente deteriorado, las gradas cubiertas de polvo. El observatorio astronómico, ese raro lujo urbano con vocación científica y comunitaria, permanece cerrado desde hace años. Todo esto ocurre mientras se celebran festivales, teatro, encuentros corales: cultura en espacios que no han sido preparados para ser dignos de la cultura. Señaló Núñez.
Aquí el abandono no responde a la pobreza sino al desinterés y al olvido elegido. Se dirá que las prioridades son otras, que la administración local invierte en otros frentes. Pero la cuestión no es sólo presupuestaria. Es simbólica. Los parques, en particular, cumplen una función vital: son los lugares donde el individuo deja de ser sólo consumidor y se convierte en ciudadano.
Son aulas verdes, escenarios improvisados, refugios democráticos. Cuando se los descuida, se envía un mensaje claro: lo común no importa.
La denuncia de IU no es sólo una lista de carencias. Es una llamada de atención a la idea misma de lo público.
El parque, en definitiva, no está muriendo sólo por falta de pintura, sino por ausencia de mirada institucional y ciudadana. No basta con programar conciertos si no hay bancos limpios donde sentarse. No tiene sentido hablar de turismo de calidad si los ciudadanos locales no pueden acceder a espacios dignos. Y no se puede defender la cultura cuando el escenario se resquebraja bajo los pies de los artistas.









