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James Fishback, aspirante a gobernador de la Florida, propone crear el impuesto al pecado con el propósito de desalentarlo, pero, mientras tanto, reunir dinero para fines benéficos. La Iglesia había estado practicando un método diferente para desalentar el pecado, que consistía en que el pecador confiese haberlo cometido, reciba una penitencia de parte del sacerdote, un pago en padrenuestros o en avemarías contantes y sonantes y luego, eso sí, acepte someterse al llamado “propósito de enmienda”, es decir que se compromete a nunca más hacerlo. Fishback propone que las chicas dedicadas a OnlyFans, en lugar de pasar por tan complicado procedimiento, paguen un impuesto, que sería equivalente a 50% de sus ingresos. Para quienes, como yo, que nunca habían escuchado hablar de OnlyFans, aquí va la definición: se trata de una plataforma de suscripción que permite a creadores de contenido (desde artistas y entrenadores hasta figuras para adultos) compartir fotos, videos y transmisiones en vivo exclusivas con sus seguidores a cambio de un pago mensual, propinas o contenido por visión (pay-per-view). El candidato sabe que Miami es la capital norteamericana de esa plataforma, donde se han dado casos de chicas que lograron ingresos, en un año, de más de 40 millones de dólares. Chicas muy lindas. Por supuesto. De esas que uno dice “mamma mía, me quiero morir”. La propuesta no incluye aquello del “propósito de enmienda”, pero, en cambio, busca “desalentar un comportamiento” y crear el “primer zar” encargado de la salud mental de los hombres. De los hombres a los que les gusta mirar chicas lindas, sin prestar atención al bótox. El gustito de ver a estas chicas es considerado un síntoma de algún desorden mental de los hombres por este político. Fishback espera recuadar cientos de millones de dólares, además de alejar a las personas de esas plataformas. “Como gobernador de Florida no quiero que mujeres jóvenes, que de otra manera serían madres criando familias, teniendo hijos, estén vendiendo en línea sus cuerpos a hombres enfermos”, según el informe del Miami Herald. Quizá sea complicado el cobro, por estos detalles: OnlyFans funciona como una red social donde el contenido está detrás de un muro de pago, ofreciendo a los fans acceso directo y exclusivo a sus creadores favoritos, popularizándose por su modelo de monetización directa y la variedad de contenido, aunque es muy conocida por el material para adultos. Pero los cobros pueden ser rastreados en los bancos, según cree Fishback. Lo que a los bolivianos nos lleva a pensar en un impuesto a la corrupción. Eso sí que nos sacaría de la piojera. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

Dicen que Delcy Rodríguez, hijastra de Illich Ramírez, más conocido como Carlos, el Chacal, cobró los 50 millones de dólares que Estados Unidos ofrecía a quien ayudase a capturar a Nicolás Maduro. Y que, con su hermano Jorge, presidente del parlamento venezolano, ella maneja los acuerdos secretos con el imperio, para dar la impresión de que el chavismo sigue vive, aunque pasado por muchas aguas. Liberar a presos políticos y pagar al imperio 40 millones de barriles de petróleo son las primeras señales de este acuerdo secreto, que incluye cláusulas muy confidenciales. Entre estas últimas, la entrega de los responsables del Cártel de los Soles, comenzando por los militares y todos los que el Pollo Carvajal va nombrando ante la justicia en Nueva York. El Pollo ya ha dicho de dónde llegaba la cocaína a Venezuela para ser enviada, vía Cuba, a Estados Unidos, pero el imperio quiere escuchar esos detalles de la boca de Maduro. Porque, como se sabe, desde Venezuela partían las exportaciones de cocaína a Estados Unidos a pesar de que en ese país no existen plantaciones de coca ni fábricas de clorhidrato. El Cártel de los Soles se especializa en reexportar la cocaína boliviana, colombiana, ecuatoriana y peruana. El imperio no sólo quiere saber el origen de esa cocaína, sino los nombres de los proveedores, todos los nombres, porque esto, para quien no lo haya entendido todavía, es una guerra. Por eso es que el colombiano Gustavo Petro decidió poner las barbas en remojo y presentarse en el imperio por sus propios medios para acordar cómo serán erradicados los más grandes cocales de Sudamérica. Y el imperio ha acordado con Ecuador tomar posesión del puerto de Manta para responder al pedido del presidente Daniel Noboa, que denuncia cómo la transnacional del narco acosa a su país. Asimismo, se anuncia la instalación de bases militares en Paraguay, comenzando por la ocupación de la triple frontera, donde opera Hezbollah. Entretanto, en Bolivia, un helicóptero sobrevoló Llauka Ñ en las últimas horas, como anticipando la llegada de la DEA, lo que puso histéricos a los seguidores del narco-cocalero. Los asalariados de la industria del narco se ocupan de bloquear las carreteras, lo único que saben hacer, para mostrar que seguirán en la lucha incluso cuando el narco-cocalero haya sido llevado a Guantánamo. Para que quede muy claro de qué lado está Bolivia en esta guerra, la policía boliviana tiene que capturar al narco-cocalero y las FFAA tienen que sentar soberanía sobre el Chapare. Se supone, todos lo suponen, también el imperio, que el 8 de noviembre Bolivia cambió de bando en esta guerra, y que ahora está en contra de los narcos. Habrá que mostrarlo con los hechos. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

Es probable que en el curso del año 2026 se pueda descubrir por qué el gobierno de Rodrigo Paz decidió mantener como día feriado el 22 de enero, aniversario de la asunción de Evo Morales en 2006. Estuvo a punto de anularlo la semana pasada, con lo que hubiera quedado en claro que su gobierno nada tiene que ver con el narcococalaero, pero algo le hizo cambiar de idea, y así dejó intacta la duda de esa relación. Lo que se comenta en los círculos políticos es que el narcococalero hizo una advertencia muy clara al gobierno de Paz Pereira: que todo podrá hacer, menos algo que pueda anular el estatus de “plurinacional” que tiene el Estado boliviano desde aquel enero. Norma Piérola asegura que se trata solamente de un decreto, el 403, que manda aquello del Estado compuesto, supuestamente, por tres docenas de pequeñas naciones, de cuya existencia nadie tiene conocimiento. Por lo tanto, según Piérola, eso se podría revertir con otro decreto supremo, y todos nos olvidaríamos del extraño sobrenombre que el masismo decidió ponerle a Bolivia. Lo que se sabe es que por aquellos días llegó a Bolivia el político español Pablo Iglesias, y propuso que Bolivia cambiara de nombre y se llamara “Estado plurinacional”, porque eso es lo que aspira él a hacer en su país a partir de las autonomías separatistas. De esa manera es que el esfuerzo que estaba haciendo el país desde 1825 de crear la nación boliviana quedó anulado porque se adoptó una fórmula que, en lugar de propiciar la unidad del país, proclamaba su condición de Estado dividido en supuestamente irreconciliables pequeñas naciones. ¿Cómo operó aquello de Estado plurinacional en la práctica? ¿Esas 36 naciones pequeñas asumieron la nueva realidad que se les había asignado? ¿Cómo se relacionaban esas naciones con el Estado boliviano, o eran ajenas totalmente a él? ¿Alguien se benefició del nuevo estatus de Bolivia? Nada. Había sido solamente un cliché, un apodo, un sobrenombre, que se le daba a Bolivia para que fuera identificado así por la comunidad internacional de naciones. Los pasaportes dejaron de decir “República de Bolivia” y pasaron a decir “Estado plurinacional”, para alegría de las imprentas que las editan, y lo hicieron, por supuesto, con sobreprecios, como todo lo que encargaba el gobierno del narcococalero. La primera pegunta sigue siendo la más inquietante: ¿tiene el gobierno de Rodrigo Paz alguna relación con Evo Pueblo, es decir con el narcococalero? O decidió resolver esto con un solo golpe: ¿detenerlo y mandarlo extraditado a Estados Unidos? La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

Antonio Saravia, nuestro Libertario, sospecha que el actual gobierno cree tener una bola de cristal que le permite saber cual será el precio internacional del petróleo de aquí hasta junio próximo. Se refiere a la decisión del gobierno, en el DS 5503, de fijar el precio de los derivados del petróleo para el mercado interno por seis meses, en lugar de dejarlo flotar según el precio internacional del crudo. Saravia sabe que, en este momento, cuando el precio del petróleo está de bajada, un litro de gasolina cuesta en Nueva York 82 centavos de dólar, es decir el equivalente de Bs 5,56, cuando en Bolivia se cotiza ahora en Bs 6,96. ¡Estamos pagando por la gasolina más que un neoyorquino! Si se aplicaba el precio internacional, el aumento hubiera sido solamente de Bs 3,74 a Bs 5,56. Para resignarnos hay que recordar que Estados Unidos es el tercer exportador de petróleo del mundo y Bolivia dejó de producirlo desde que llegó el MAS. Por supuesto que el gobierno tiene motivos de peso para haber tomado esa decisión, en lugar de liberar los precios y dejarlos fluctuar según cómo vaya el precio internacional del crudo. La crítica del Libertario es que el gobierno ha tomado la decisión de eliminar la subvención, algo que él apoya, pero la mantiene al fijar el precio que tendrá la gasolina (y todos los combustibles) por seis meses. Otra crítica que tiene Saravia es a la decisión del gobierno de no cerrar todavía ninguna de las 45 o más empresas estatales deficitarias y cerradas, creadas por el cocalero Morales y luego por Luis Arce sólo para contratar a sus seguidores, que siguen cobrando salarios, aunque no trabajen. La observación de Saravia es que el gobierno ha cargado sobre las espaldas de los ciudadanos un pesado fardo, pero que debería ponerse al hombro por lo menos alguna mochila, como la de encarar el cierre de las empresas quebradas. A esa mochila habría que añadirle algunos pesos, como la toma del Chapare y de su gobernante, la liberación de los 350 presos políticos por las causas de “golpe I” y “golpe II”, y que están presos “por el capricho” del cocalero Morales, según admitió Luis Arce hace un año. Dice el ministro Marco Antonio Oviedo que lo del Chapare se resolverá, como Dios manda, a partir de enero, cuando será cambiada la política frente a los cocaleros y los narcos. En suma, lo que dijo el ministro es que en enero comienza a actuar la DEA. El gobierno paraguayo ha autorizado la instalación de bases militares de Estados Unidos en su territorio y el ecuatoriano ha hecho lo mismo en el puerto de Manta. La nueva estrategia hemisférica de EEUU es abrir bases militares en toda la región. Welcome. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

El país está muerto y ahora estamos haciendo la autopsia, dijo el presidente Rodrigo Paz, pero no ha informado todavía del resultado de ese examen, quizá porque fue hecho ante todo el país. El diagnóstico sobre la muerte del país partía de la certeza de que todas sus instituciones están sin funcionar, como ocurre con todos los órganos de un cadáver. Con el occiso sobre la mesa de operaciones llegó la sugerencia, en tono de orden, de revisar la justicia, un órgano que podría ser tomado como el corazón de todo el sistema democrático. Un fiscal cumplió la orden y, usando un caso de corrupción del gobierno pasado, ordenó la aprehensión del expresidente Luis Arce, Los expertos que hacían la autopsia se preguntaron entonces qué pasaría con esa orden, quién la cumpliría, porque la policía acababa de proclamar que no tenía tiempo para hacer aprehensiones, porque en sus archivos figuraban como 1.800 pendientes. Lo había dicho a propósito de tres órdenes de aprehensión dictadas anteriormente contra otro expresidente, Evo Morales, acusado de tráfico de personas y pedofilia. ¿Tendría la policía la voluntad de cumplir esta orden, sabiendo que tiene tantas en lista de espera? Para sorpresa de unos examinadores y satisfacción de otros, este otro segundo órgano del occiso mostró que estaba funcionando y procedió a la detención muy aprisa. Hasta ahora, la autopsia había comprobado que dos órganos del occiso estaban funcionando, lo que podía ser una señal de que la resurrección es posible. Lejos de la mesa de operaciones, el gobierno se propuso hacer algunos avances en la autopsia. El presidente, en persona, ordenó a las FFAA reponer la soberanía nacional en aquellos territorios del país donde no se aplican las leyes de la república. Lo ordenó cuando tomaba juramento a los nuevos comandantes del alto mando militar, hablando como capitán general de las Fuerzas Armadas. Tres semanas después de lanzada esa orden, los militares no han cubierto los huecos que tiene la soberanía nacional, comenzando por el principal, en el departamento de Cochabamba. Esto da un panorama completo de la autopsia. Hay dos órganos vitales del país que funcionan, respiran, pero están al servicio de un poder político ajeno a la soberanía nacional. La justicia y la policía siguen al servicio de un expresidente que se propone arrebatarle a Bolivia amplios territorios comprendidos por el narcotráfico. Y hay un órgano vital cuya función es mantener intacta la soberanía nacional, como hizo en 1967, cuando derrotó a un grupo armado decidido a dividir al país. Y lo está pensando. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

El presidente Rodrigo Paz decidió aludir a la frase de su tío abuelo: “Bolivia se nos muere”, pero optó por convertir el drama en tragedia cuando dijo que, en realidad, Bolivia ha muerto. Añadió que ahora está en los afanes de hacer la autopsia, quizá con la esperanza de encontrar alguno signos vitales que permitan resucitar al occiso. Mientras se espera el resultado de la autopsia quizá valga la pena repasar las palabras de unos expertos, para lo que voy a acudir a textos de un libro que pronto saldrá a la luz. Un país triste. Madrid 2002. Hace pocos meses se publicó en España una recopilación de los trabajos escritos por un viajero empedernido, de nombre Cees Noteboom, holandés, por supuesto. En "Hotel nómada" (Ediciones Siruela) está su trabajo "Bolivia amarga", a partir de apuntes de la época de René Barrientos. Ya en La Paz, el holandés se hace una pregunta que es una obsesión en muchos, incluso nativos, y sobre todo en estos días de incertidumbre: "¿Qué he venido a hacer aquí?" Pero él continúa: "No soy un politólogo ni un economista. Ni siquiera soy periodista. Me encontraba accidental, aunque voluntariamente, en Latinoamérica y elegí este país para escribir sobre él. ¿Por qué? Porque es el país más triste de las Américas, una trágica república que ha perdido todas sus guerras y en todas ellas se ha visto obligada a ceder territorio: a Brasil, a Paraguay, a Perú y, lo que es peor, a Chile, pues esa era una tierra que lindaba con el mar. (...) Un país que no es capaz de autoabastecerse, que está aislado, que se desgarra a sí mismo y que está ubicado en unas montañas lanzadas al cielo. Una colonia americana que detesta ser colonia americana." Por supuesto, en los días de su visita, Noteboom se pregunta también por qué el Che Guevara vino a morir aquí. La respuesta: "Conociéndome, sé qué me atrajo de este país. No hay lugar más mal parado. Ni más pobre. Ni más alto. Toda la historia de Bolivia es un vía crucis violento de crueldad, gestos ridículos, esperanzas perdidas, apatía y ansias de poder. Un malentendido. Un par de semanas después, al abandonar el país, siento que pese a todo, he aprendido a amarlo". Países quebrados. Londres, 2002. Lo que está poniendo en peligro al mundo son los Estados quebrados que ahora los hay en varias regiones del planeta, y sobre los cuales será preciso, según propone Martín Wolf, en el Financial Times, crear alguna forma de “protectorado” de las Naciones Unidas. La descripción que hace Wolf de los Estados quebrados, su génesis, sus características regionales, su economía, es preocupante. Afganistán es, después de todo, sólo una versión extrema de lo que son todos los Estados quebrados. Cada Estado quebrado es un nido de enfermedades, exportador de refugiados, paraíso para criminales y traficantes de drogas. Aunque son peligrosos para el resto del mundo, esos Estados lo son peor todavía para sus propios habitantes, condenados a vivir, en la descripción de Thomas Hobbes, una vida “desagradable, brutal y corta”. Son peligrosos para los Estados establecidos, y estos tendrían que defenderse. “Un nuevo imperialismo está haciendo falta, que sea capaz de poner orden en esta comarca que se ha hecho tan peligrosa para vivir”. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

Para acabar con la herencia de las dos décadas infames del MAS, el gobierno de Rodrigo Paz Pereira no tiene margen para el error en el área económica. En cuanto a la política, debe domar o convertir en picadillo el caballo de Troya que, por algún error, eligió como vice, además de poner en su lugar al partido que salió tercero y su jefe cree que fue primero. En lo económico, el regocijo con que fue recibida la derrota del masismo por la comunidad democrática de naciones, y por los organismos de crédito, le impide al gobierno sacar los pies del plato. El FMI, el Banco Mundial, el BID, la CAF e incluso la Unión Europea, además del gobierno de Estados Unidos, quieren que a Bolivia le vaya bien en la tarea de reconstruir su economía. En estos primeros días se advierte cierto grado de timidez en las decisiones de política económica, lo que confirma que el gobierno siente en la nuca la respiración de los organismos internacionales. La tarea es proporcional al desastre dejado por el MAS porque consiste, como ha dicho el presidente, en resucitar al país, asesinado durante las dos décadas infames. Hay un viceministro de coordinación con el parlamento que deberá ocuparse ahora, como tarea de suma urgencia, de hacer aprobar una ley de hidrocarburos que sustituya a la que dejó la dictadura. Esa tarea es urgente y de vida o muerte porque debe abrir las puertas del país para la llegada de inversiones extranjeras en el sector más sensible de la economía, ahora que se debe importar gasolina, diésel y pronto gas natural. Hace veinte años, antes de que llegara el MAS al gobierno, el país se preparaba para exportar gas natural a Estados Unidos y México, pero ahora debe importarlo para el consumo interno. Una de las más lamentables herencias del MAS son los gasoductos, que sirvieron para exportar gas a Argentina y Brasil, pero ahora está alquilados a esos dos países para pasar el gas de Vaca muerta a San Pablo. Se supone que esos dos vecinos pagan una especie de peaje por el uso de los ductos, pero incluso esa vergonzosa posibilidad está ahora en riesgo debido a que Paraguay ofrece su territorio para un ducto que haga el trayecto directamente, sin pasar por Bolivia. Lo que sí funciona en el país es el narcotráfico, que ahora, con la llegada de la DEA, deberá ser combatido como se debe, usando glifosato para acabar con los cocales ilegales, comenzando por los de Chapare. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

El MAS no se iba a marcharse sólo porque tuvo 3% de los votos, ni iba a permitir fácilmente que se destruya todo el andamiaje de corrupción que construyó con tanto esmero en veinte años. ¿Cómo puede el MAS frenar las reformas que el gobierno necesita aplicar para borrar la herencia de corrupción dejada en todas las instituciones del país? Se necesita distraer la atención del nuevo gobierno, impedir que pueda dedicar el tiempo necesario a su tarea de resucitar al país. Algunas ideas tiene el masismo para impedir que su derrota electoral se convierta en la muerte definitiva del MAS. ¿Quiénes manejan esta estrategia para evitar que la huella del MAS sea eliminada para siempre? Hay algunos indicios. Desde Chapare, el cocalero exige al gobierno de Rodrigo Paz que atienda todas las exigencias del vicepresidente, pero sobre todo que le permita asistir a las reuniones de gabinete. Algo sabe el cocalero de las aptitudes del vicepresidente, como aquellas que llevaron a su expulsión de la policía, una expulsión con ignominia, porque no puede ser revisada de ninguna manera. Un memorándum de la policía dice que la expulsión se produjo en junio de 2024, y que se basó en un informe elaborado por la comisión disciplinaria. En ese informe figuran casos de corrupción cometidos por el actual vicepresidente en Coroico y otros, tan graves, que llevaron a su expulsión de la institución. El memorándum del 20 de junio de 2024 dice que el oficial es sancionado “con la baja definitiva de la institución policial, sin derecho a reincorporación por la comisión de la falta disciplinaria prevista en el artículo 14 número 9, concordante con el artículo 15, en mérito al artículo 93 de la ley 101 del régimen disciplinario de la Policía Boliviana”. El memorándum le exigió al oficial expulsado entregar una declaración jurada de bienes y rentas en el plazo de 30 días, lo que el imputado no cumplió. Por el momento, la bulla que hace el vice está frenando el empeño del gobierno en ir destruyendo el desastre dejado por el partido de los cocaleros y narcos. Desde oficinas del gobierno y de las empresas estatales, los masistas sonríen porque no los han reemplazado todavía, ni el gobierno nuevo tiene tiempo para hacerlo. El gobierno no está con el freno de mano puesto, sino con un problema interno que no le deje avanzar. El vicepresidente actúa como un desquiciado, un psicópata que desde el primer día se propuso desafiar al presidente a competir en reuniones de sus seguidores. Ahora ha roto la alianza que le une al presidente al anunciar que su partido irá por su cuenta a las elecciones subnacionales fijadas para el 22 de marzo. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

Jaime Paz Zamora dice que Evo Morales, expresidente como él, tendría que ser “carneado”, pero el cocalero tiene motivos para sentirse orgulloso. Su objetivo, definido desde que luchaba contra la erradicación de los cocales ilegales, antes de ser presidente, se ha cumplido: ahora, la cocaína boliviana está lloviendo en Argentina y Brasil El diario Clarín de Buenos Aires publicó un comentario de Héctor Gambini titulado: “Hay truenos narcos en Río y acá llueve cocaína”. Por esos días, una avioneta boliviana había caído en Salta, con su carga de 340 kilos de cocaína, descubierta porque los tripulantes quisieron comprar una soda pagando en dólares. El 22 de octubre, el senador brasileño Flavio Bolsonaro había dicho que él envidiaba a Venezuela, porque querría que los barcos de Donald Trump derribaran y hundieran también a las barcazas de los narcos en Río de Janeiro. Una semana después, el gobernador de Río, Claudio Castro, ordenó el operativo policial contra el Comando Vermelho en una favela, con un saldo de 130 muertos. En los veinte años del masismo, el cocalero Morales ha logrado no solamente que los cocales ilegales se hagan legales, sino que invadan todos los parques nacionales. Ahora, el ministro de gobierno, Tuco Oviedo, asegura que los cocales de Chapare son ilegales, y lo dice al día siguiente de haber firmado el acuerdo para el retorno de la DEA a Bolivia. La última vez que la DEA estuvo en Bolivia fue en 2008 y, antes de ser expulsada por el presidente cocalero, informó que las plantaciones abarcaban 58.000 hectáreas. Cuando los aviones que toman fotos a las plantaciones revelen la nueva realidad probablemente la extensión de cocales resulte superior a las 100.000 hectáreas, cerca de 150.000. La obra del cocalero fuer haber abierto los parques nacionales para la llegada de nuevas plantaciones, de tal modo que ahora hay unos ocho Chapares más. El parque Amboró ha sido penetrado por los narcos colombianos, el Choré tiene como dueños a los narcos del Primer Comando da Capital, la provincia Guarayos de Santa Cruz y la de Chiquitos, son nuevos territorios para los cocales, aparte de los que hay en Cochabamba y Tarija. El proyecto se ha diversificado y la coca no tiene el monopolio. Hay plantaciones de marihuana incluso en al altiplano más yermo. Con las plantaciones que existen, Bolivia es el Afganistán de Sudamérica, y eso es obra del visionario del narcotráfico nacido en Orinoca. Pero, como dice Paz Zamora, quizá merezca ser castigado, no necesariamente carneado, porque podría salpicar, pero por lo menos extraditado junto a todos los narcos del país. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

Hace 20 años, Bolivia estaba a punto de exportar gas natural a Estados Unidos y México, Chile ofrecía un puerto en venta, seguía la exportación de petróleo, la conocían como la “Bolivia-saudí”, recibía las mayores inversiones extranjeras de su historia, sólo faltaba erradicar 7.000 hectáreas de cocales en Chapare… Pero llegó el MAS y todo eso se destruyó, y el país comenzó a caminar para atrás, como el reloj que David Choquehuanca, con involuntaria honestidad, hizo instalar en el Parlamento. Las inversiones petroleras fueron frenadas en seco con un gesto de propaganda que consistió en una “nacionalización” ficticia, un simple cambio de contratos, pero una apabullante prédica contra las empresas petroleras. La empresa estatal, YPFB, tenía 1.300 empleados y el MAS le puso 7.000 más, una cantidad inversamente proporcional a la producción de crudo y de gas. Los campos productores fueron sobreexplotados hasta reventarlos, lo que llevó no solamente a descartar el proyecto de exportación a Estados Unidos y México, sino a interrumpir, poco a poco, las exportaciones a Argentina y Brasil. Los ingresos por las exportaciones de gas fueron destinados a proyectos industriales diseño y con sobreprecios de sus equipos, como el caso de la planta de urea de Bulo Bulo, que costó 956 millones de dólares cuando su cotización era de 400 millones. Una auditoria externa tendría que revisar todas estas cifras y el Estado deberá enjuiciar a los ladrones, como ha hecho la justicia argentina con los Kirchner. Los masistas pusieron en reversa al país y pisaron el acelerador hasta el fondo. No querían dejar muñeco con cabeza, y casi lo lograron. Durante 180 años, después de varias guerras con los vecinos, se estaba forjando la nación boliviana, pero el plan destructor decidió que la república se llamaría “Estado plurinacional” porque estaba formado por tres docenas de “naciones”. Todas las instituciones, una por una, fueron destruidas con una fuerte dosis de corrupción, pero sobre todo con el aporte de los masistas, que las infiltraron con una sobredosis de ignorancia. Los cocales ilegales del Chapare fueron convertidos en legales y el Estado se puso al servicio de las exportaciones de droga, como el caso de Bulo Bulo, que debía exportar urea a Argentina y Brasil, pero se la instaló en el territorio de la droga, para facilitar el transporte camuflado. Los cocales, que en 2008 eran 58.000 hectáreas, ahora son 130.000, con los parques nacionales invadidos. Una auditoría debería comprender el diagnóstico de cómo fue corrompida la policía, las FFAA, la justicia, el periodismo. El fin del MAS tiene que ser definitivo. Por eso han votado los bolivianos. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

El senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente de Brasil, dijo que “envidia” lo que hace la flota de guerra de Estados Unidos en el Caribe, y querría que lo hiciese también en Río de Janeiro. El senador propuso que Donald Trump mande sus buques de guerra “por unos meses” contra los barcos del narcotráfico en la Bahía de Guanabara, Esos barcos “inundan” Brasil con cocaína, dijo el senador al comentar noticias sobre la destrucción de barcos con droga en el Caribe y el Pacífico por orden de Trump. A los cinco días de esas declaraciones, el gobernador de Río de Janeiro, Claudio Castro, ordenó a la policía estadual recuperar el control de las favelas gobernadas por el cártel de narcotraficantes llamado Comando Vermelho. Este cártel cobra y extorsiona a los habitantes de la favela Alemao, unos 200.000, como si se tratase de un territorio ajeno a la soberanía brasileña. Los narcos estaban preparados y recibieron a los policías usando misiles, drones iraníes y fusiles rusos, además que ejecutaron, con balazos en la nuca, a los sospechosos de haber colaborado con las fuerzas del orden. Cuando se habían contado 132 muertos en esta batalla, el gobernador Castro, del partido Liberal, pidió ayuda del gobierno de Lula de Silva, pero la respuesta del presidente fue inconcebible: ofreció hacer de “mediador” entre la gobernación y los narcos. Lula estaba poniendo en igual nivel de legitimidad a la gobernación y al Comando Vermelho, con lo que mostraba que tiene, ante los narcos, la misma actitud de la presidente de México, que proclama su intención de dar “abrazos y no balazos” a los cárteles que controlan 55% del territorio de su país. El Comando Vermelho en Río y el Primer Comando da Capital (PCC) en San Pablo están presentes en veinte estados de Brasil y el paulista se ufana de controlar territorios de Bolivia y Paraguay. El PCC llegó a cerrar la frontera con Paraguay, mostrando que tiene más poder que la policía de los países de la triple frontera. El estatus de las favelas controladas por los narcos es similar al que tiene el territorio de Chapare, en Cochabamba, donde tampoco se aplican las leyes de Bolivia. Todo esto confirma que la guerra lanzada por Trump en el Caribe tiene alcance mundial porque enfrenta a un poder económico gigantesco, presente en todos los países, incluido el suyo. Esta guerra podría ser más difícil que la de Vietnam para los Estados Unidos. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

Tuto Quiroga ha ofrecido todo su apoyo al nuevo gobierno, pero con una condición: que sea “a cambio de nada”, lo que ha dejado mudo a Rodrigo Paz. La condición alude al peor error cometido por la “democracia pactada”, esa que llevó a que ganara el MAS en 2005 y trajera los dos decenios de dictadura. Gonzalo Sánchez de Lozada fue el último operador de la democracia pactada porque tuvo tantos ministerios como aliados tenía en su coalición, y todos los viceministerios que le exigían sus aliados. Un gobierno que no se había propuesto atender los problemas del país, sino satisfacer la ansiedad de pegas de los partidos aliados. Los ministros no eran elegidos por sus aptitudes, sino por el partido al que representaban, y los viceministros eran contados partes de una grosera repartija. Ese espectáculo es el que ayudó a la mafia del cocalero, que aludía a la democracia pactada como el gobierno de lo “neoliberales”. Y no tenían nada de neoliberales esos ministros y viceministros y todos los “pactados”, porque simplemente buscaban pegas. Tan mal estaba el país que la gente se resignaba ante el triunfo del cocalero pensando que no duraría mucho en el cargo. Un chiste de aquellos días decía: “si los paceños no pudieron gobernar el país, será difícil que lo hagan sus pongos”. La sorpresa fue que esos pongos resultaron ser los socios de una gran y poderosa transnacional, la del narcotráfico, que ahora está jugando a la geopolítica en la región en defensa de Nicolás Maduro. Tenían un programa de gobierno esos pongos, un plan para anular la economía legal e imponer la ilegal, para convertir a Bolivia en el Afganistán de Sudamérica. Además, el gobierno del cocalero se propuso, y lo logró casi totalmente, destruir todas las instituciones de la democracia boliviana. Probablemente a eso se refiere Tuto Quiroga cuando aclara que su apoyo al nuevo gobierno será “a cambio de nada”, algo que quizá no les guste a algunos de sus seguidores. Lo que pone al nuevo gobierno en la necesidad de tener un buen gabinete, compuesto por gente capaz o, como se suele decir, por gente idónea. El país está en terapia intensiva después de veinte años de despiadada flagelación y hace falta un buen equipo de profesionales capaces de ayudarlo a ponerse de pie, y caminar. Está prohibido jugar a la demagogia o al populismo. Si el nuevo presidente tenía esas intenciones, las deberá archivar. La comunidad democrática mundial ha saludado la derrota del MAS. Y, de paso, al gobierno que viene a restablecer la democracia en Bolivia. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

El MAS se está despidiendo del país como corresponde, a su manera, en su estilo, para que nadie lo confunda, de tal modo que no exista jamás ni siquiera el más mínimo intento de volverlo a poner a cargo del país. No es fácil elegir cuál será el primer carro alegórico de este desfile de salida, de esta parada repleta de pecados, o delitos, cometidos en estos veinte años de saqueo del país. Que el país no tenga ni gasolina ni diésel ni dólares, y pronto ni siquiera gas natural, es lo que ve la gente como exhibición suficiente de la ineptitud y corrupción de un partido. Pero había que organizar la despedida, la parada de cierre, el cambio y fuera para siempre. Hay que dar a César lo que es del César y admitir que Luis Arce encabeza el desfile de cierre con su negativa a reconocer al hijo que tuvo con una empleada pública, concebido en el piso 24 de la “Casa del Pueblo”, como el partido decidió llamar a un mamotreto horrible construido en la Plaza Murillo de La Paz. La segunda carroza de este desfile es para el hijo del presidente, Marcelo, acusado de haber golpeado a una señorita que fue su concubina. Y luego haberse dado a la fuga, mientras compraba propiedades agrícolas con dinero que los bancos privados le prestaban debido a su condición de hijo del presidente. Y después viene el suicidio, supuestamente, de un vicepresidente de ENTEL, que optó por darse una sobredosis de cocaína, pero tomando las precauciones para que nadie sepa los motivos de su decisión de quitarse la vida. Entonces llega el turno del presidente de YPFB, acusado de haber importado, pero además reexportado, volúmenes desconocidos de gasolina y diésel. Es decir haber reexportado combustibles que habían sido comprados de manera irregular, con precios inflados, y luego haberlos vendido al exterior cuando en el país faltaban esos combustibles para que la economía funcione. Y está el exzar antidrogas del gobierno del cocalero Morales, general Maximiliano Dávila, ahora en Estados Unidos. decidido a informar cómo es que funcionan los cárteles del narcotráfico que operan en Bolivia. Esto equivale a admitir que el MAS sólo fue un operador del narcotráfico en Bolivia, que todo lo que hizo fue para beneficia r a esa actividad ilícita. Si se construyó una planta de urea en el Chapare fue para favorecer el transporte de la droga hacia las fronteras con Brasil y Argentina. Y el Estado boliviano al servicio de cártel del Chapare también con el tema del ripio, que se usa todavía ahora como cobertura de la droga que se envía a la frontera. El desfile del oprobio, en suma. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

Si el presidente es inmoral, hay que destituirlo. Y lo mismo si se trata de “la” presidente, como ocurrió en Perú con Dina Boluarte. Los parlamentarios peruanos debieron crear una figura que no estaba en las leyes y menos en la constitución para dictar la destitución. Eso de que tiene “incapacidad moral” para ser presidente no figura en ninguna constitución, pero los peruanos la han usado por segunda vez, y muestran que es pertinente. Los últimos once presidentes peruanos llegaron al cargo y luego lo abandonaron por razones especiales, que deberían ser tomadas en cuenta por otros países. Alberto Fujimori llegó al poder en 1990 después de derrotar a Mario Vargas Llosa, quien decidió, como castigo a sus ciudadanos, hacerse español. Fujimori derrotó a la guerrilla Sendero Luminoso, pero luego cerró el parlamento, fue destituido y enviado a la cárcel. Alejandro Toledo, sospechoso de ser boliviano, asumió en 2001 pero luego se descubrió que recibió un soborno de Odebrecht, lo que le obligó a huir. Ahora está en Estados Unidos, pero la justicia peruana tramita extraditarlo. Alán García asumió en 1985 y luego en 2006, pero fue acusado de corrupción. Era un excelente orador. No aceptaba ser llevado a la justicia y en abril de 2019 se pegó un tiro. Ollanta Humala asumió en 2011 pero otra empresa brasileña, Odebrecht, lo envolvió en un escándalo, por lo que fue acusado y en 2017 fue acusado, junto con su mujer, con quien tuvo que estar en prisión preventiva. En 2018 fue el turno de Pedro Pablo Kuczynski, economista de origen polaco, que ganó por pocos votos a Keiko Fujimori, pero luego fue denunciado por haber cometido soborno con un hermano de Keiko. Ahora está con arresto domiciliario, por razones de salud. Martín Vizcarra sucedió a Kuczynski, porque era su vicepresidente, disolvió el congreso pero los reemplazantes lo destituyeron por corrupción. Uno de los cargos es haber hecho negociado con vacunas contra el Covid. Luego postuló al congreso, y obtuvo 165.000 votos, pero estaba inhabilitado por “incapacidad moral”. Ahora le espera una pena de 15 años de cárcel. Lo sucedió, por una semana, en noviembre de 2020, Manuel Merino, y fue destituido por las protestas populares que provocaron dos muertos. Y entonces llegó Francisco Sagasti, por sucesión constitucional, estuvo ocho meses en el cargo y compró vacunas contra el Covid. No se metió con ninguna empresa brasileña. Vino Pedro Castillo, recordado por tener 78 ministros y por haber demostrado una “escasa capacidad de gestión”, lo que hizo que lo destituyeran. Ahora está preso. Así llegó el turno de Dina Boluarte, en diciembre de 2022, que acaba de ser destituida por “incapacidad moral”. Buenas lecciones para Bolivia. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

En 1978 estuvimos en los mismos afanes de ahora: tratando de despedir a una dictadura que había comenzado en 1971, pero no resultó muy fácil. Son como la hierba mala: no se las puede eliminar rápido porque tienen muchas raíces difíciles de extirpar. Los coletazos de aquella dictadura produjeron tres golpes militares con la intención de ignorar los resultados de las elecciones realizadas en 1978, 1979 y 1980. Hubo que esperar hasta 1982 para reimplantar la democracia y que los militares golpistas acepten que no debían desconocer elecciones sólo porque no les haya gustado el resultado. Van más de cuarenta años que los militares viven sometidos a una severa abstinencia política, aunque sus ingresos se hayan diversificado durante la dictadura instaurada en 2006. Y aquí estamos ahora, tratando de despedir a esa dictadura, que es diferente porque milita en una transnacional poderosa, cuya ideología es solamente la droga y el dinero que produce. Lo que hace esta dictadura para no ser despedida del todo es usar los dólares que tiene, que son muchísimos, para comprar todo lo que esté en venta, desde partidos hasta personas. Quizá lo que más le duele al jefazo que maneja la dictadura iniciada en 2006 es haber logrado solamente 3,17% de los votos el 17 de agosto pasado, pero se resigna pensando que ha transferido sus simpatías a una sigla de políticos codiciosos. Una de las raíces más profundas y difíciles de extirpar de esta hierba mala es el sistema del fraude electoral instaurado y administrado por la empresa venezolana Smartmatic. Se trata de una empresa que tiene entre sus mayores logros haber hecho fraude en Estados Unidos, en España y, por supuesto, en otros países menores, como el nuestro. En agosto hizo que aparezcan 1,4 millones de votos que habían sido ignorados por las encuestas, con lo que los bolivianos resultaron los únicos ciudadanos del mundo que se sorprendieron con el resultado de unas elecciones en las que acababan de votar. Nadie podía entender cómo fue que una candidatura opaca haya salido primera, y ahora esa curiosidad ha crecido, cuando los sujetos muestran su pobre catadura: piden la ayuda de los militares.. En suma, que no será fácil derrotar y despedir a la dictadura del narcotráfico porque, para comenzar, tiene todo el dinero que se necesita. Los observadores de la OEA que están a punto de llegar para la segunda vuelta quizá puedan preguntar al TSE qué hizo con las observaciones dejadas en 2019, observaciones que obligaron al cocalero Morales a anular aquellas elecciones. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

Tienen diferentes suertes los zares anti-droga del masismo: uno está preso en Estados Unidos y otro acaba de ser condenado por un juez masista a seguir trabajando en su fábrica de cocaína. El primero fue capturado con un cargamento de droga que estaba llevando a Estados Unidos desde un puerto ocupado por Chile y el otro tiene su fábrica de cocaína y produce ripio para camuflar el negocio. El cocalero Morales, dice que la detención de Felipe Cáceres es una operación montada por el gobierno de Luis Arce para perjudicar a las seis federaciones, es decir al cártel del Chapare. En defensa de quien fue su zar antidrogas durante doce años, el cocalero dice que Cáceres no tenía una fábrica de droga, sino solamente una planta para lavar ripio, una “chancadora”. Eso del ripio es un secreto a voces, porque sirve para enviarlo desde Chapare hacia la frontera con Brasil en camiones volqueta que llevan oculta, por supuesto, una carga valiosa, un valor agregado de color blanco. Decir que se dedica al ripio no es ayudar a Cáceres, es delatarlo, siempre y cuando la justicia, la FELCN, la policía y todo lo demás, lo admitan, aunque tendrían que explicar por qué no lo frenaron antes. En Santa Cruz es obligatorio usar el ripio del Chapare desde 2008. En el gobierno del cocalero, tanto ENDE como ENTEL ordenaron a empresas constructoras que habían contratado que utilicen el ripio del Chapare incluso en Roboré y Puerto Suárez, en la mera frontera, seguramente porque el ripio de esos ríos no es de buena calidad. El relato que cubre el verdadero uso del ripio en el negocio más millonario del país es muy imaginativo. Un relato dice que analizaron el ripio y llegaron a la conclusión de que el extraído de los ríos de Chapare tiene a su favor un no sé qué, un encanto, algo de éxtasis quizá, de sublime encanto. Mientras que el ripio de los ríos próximos al Pantanal no tiene ningún secreto, y menos pecados, la sal de la vida. De todos modos, es difícil saber por qué dos empresas estatales exigen que sus inmuebles en la frontera con Brasil sean construidos con ripio que debe viajar unos 700 kilómetros, desde las fértiles tierras del Chapare. Un ripio que debería ser muy caro, porque los transportistas suelen cobrar Bs 1 por cada kilómetro de cada cubo transportado, pero los dueños de las volquetas son chapareños que seguramente se sacrifican por el país y entregan el producto muy barato, como si tuvieran algún secreto, o quizá sea solamente patriotismo. Uno nunca sabe. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

A mediados de septiembre, el gobernador de Salta describió una forma de fraude electoral que hacen los bolivianos del pueblo fronterizo de Aguas Blancas y ahora son los residentes bolivianos en Valencia que denuncian cómo los consulados siguen operando el fraude. Lo que confirma la sospecha de que el MAS, a pesar de que sólo obtuvo 3,17% de los votos, ha sido capaz de transferir su poder de fraude a la candidatura que más se le parece, al que tiene mensajes populistas, es decir al continuismo. Hay un diputado sincero dentro del MAS –cosa rara–, de nombre Benjamín Vargas, que propone la prórroga el mandato del presidente Luis Arce, para lo que, por supuesto, sería necesario anular las elecciones del 19 de octubre. Arce, quizá por pudor, si alguno tuviera, dijo que no, gracias, y que se propone dejar el gobierno el 8 de noviembre, con el país ya totalmente paralizado, como se había propuesto lograr el MAS desde 2006. Sin embargo, dice que el legado de su gestión es haber industrializado el país, con lo que demuestra no estar enterado de que, en este momento, los soyeros dicen que no podrán sembrar 2 millones de hectáreas, los avicultores cierran, las lecherías lo mismo, y todas las actividades que necesitan diésel. Aparte de Aguas Blancas y Valencia, el fraude dentro de Bolivia es apabullante, porque incluye los 1,2 millones de nuevos votantes creados por una delegación del gobierno de Venezuela en 2009, miles de fantasmas que figuran en las planillas del Estado y que votan religiosamente, pueblos enteros, de supuestos cocaleros, donde no hay nadie, pero en las elecciones aparecen miles de votantes… Y están los masistas de corazón, todos aquellos que participan en el negocio de la droga, desde el cultivo de la hoja, su transformación en pasta base, luego en clorhidrato, el traslado hasta las avionetas y todas las formas de transporte, que incluyen miles de intestinos gruesos, valijas, contenedores y un largo etcétera. Ahora, gracias a las iniciativas de la transnacional, a este ejército vinculado con la coca se suman algunos batallones de los que se han dedicado a cultivar marihuana, incluso en el altiplano más yermo, donde se han creado lo que se llaman “narco-ayllus”. La geografía del poder narco atraviesa el país de Oeste a Este, incluye, además del famoso Chapare, todos los parques nacionales copados por cárteles mexicanos, colombianos, brasileños, paraguayos. Si esto sigue avanzando, el fraude no será necesario. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

Quizá el culpable sea Donald Trump, pero Estados Unidos comete errores infantiles frente a la narco-dictadura de Venezuela y permite que siga siendo presidente Nicolás Maduro. Ojalá este no sea el comienzo de otra dictadura caribeña destinada a durar más de sesenta años, como la de Cuba, a 90 millas de Miami. En 1961, el “imperio” envió unos mercenarios para que derrocaran a Fidel Castro pero olvidó darles balas para los fusiles que llevaban. Los mercenarios se rindieron y el “imperio” debió pagar 30 millones de dólares para repatriar a los 1.100 sobrevivientes. Y desde entonces, gracias a ese descuido del “imperio”, la dictadura comunista quedó consolidada, a tal punto que al año siguiente se instalaron en sus costas misiles soviéticos de largo alcance. Castro murió de viejo en 2016, a los 90 años de edad, y habiendo gobernado su país durante sesenta años. Dejó unos ahorritos que suman 900 millones de dólares, según Forbes. Dejó una dictadura que nadie entiende cómo sobrevive, aunque desde La Habana se repite que sufre el “bloqueo” de Estados Unidos, un bloqueo tan raro que solamente en el mes de julio pasado las importaciones de alimentos desde el “imperio” sumaron 35 millones de dólares, casi todos de carne de pollo. Es que el régimen no autoriza que nadie crie pollos, ni permite que los habitantes se dediquen a la pesca, a pesar de que viven en una isla. Según la CIA, en Estados Unidos existen 25.000 bandas de narcotraficantes, que tienen más de 700.000 agentes en todo ese país. Si el Estado boliviano ha sido penetrado por los narcos, y gobernado por uno de ellos, quizá haya que sospechar que el “imperio” es tan timorato con Cuba y Venezuela porque esos dos países son decisivos para las 25.000 bandas, que tienen contactos muy estrechos en Washington. Y eso obliga a Trump a decir que los ocho destructures que rondan el Caribe han dado un golpe “letal” a un barco venezolano que llevaba once pasajeros y toneladas de droga, aunque los videos difundidos por el propio imperio mostraron que eran solo dos pasajeros y no había espacio para la droga. Quizá sea tan fuerte la presión de las bandas de narcos que obligan al presidente del imperio a hacer estos papelones. Mientras tanto, Vladimir Putin avanza sobre Ucrania, ataca Polonia y está a punto de lanzarse sobre la Unión Europea. Es que el imperio ruso, aunque tenga una economía solamente igual a la de Portugal, y cobije mafias más poderosas que las bandas de narcos de Estados Unidos, sabe cómo actuar en su área de influencia. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

El ministro de defensa, Edmundo Novillo, es el masista más sincero que existe: admite que hay presos políticos en el país y considera un error aplicarles el “debido proceso”. No quiere que acaben las detenciones arbitrarias, como las que se dan desde 2006, y se ponga fin a la práctica de dictar “detención preventiva” y consecutiva, hasta sumar varios años, algo que ha criticado incluso la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Y Novillo lo dice ahora, cuando su partido ha sido derrotado para siempre (recibió 3,17% de los votos), y todos sus “hermanos” hacen valijas y revisan sus millonarios depósitos en el exterior. Está convencido de que la práctica abusiva del masismo contra los presos políticos forma parte de la nueva “normalidad” en Bolivia, y que el nuevo “debido proceso” es ahora lo que se ha estado aplicando desde 2006. En vista de que todos están haciendo valijas, quizá el ministro no se ha informado de la última movida de Luis Arce: permitir que los jueces desistan de los procesos contra Jeanine Áñez, y que sea sometida a juicio de responsabilidades, para que el futuro presidente no lo someta a él a la justicia ordinaria por su desgobierno. Arce querría que se le aplicase el debido proceso cuando deba dar cuenta de sus errores y/o delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones de ministro de economía y de presidente. En su caso podría darse el juicio de responsabilidades para los temas referidos al manejo de la cosa pública, pero los otros delitos, como el haber embarazado a una funcionaria pública, y haberla abandonado, como ella lo denunció, tiene que ir a la justicia ordinaria. Algo parecido le ocurre al cocalero Morales, que podría ser sometido a juicio de responsabilidades por todas las atrocidades que cometió, menos por las denuncias de pedofilia, lo que corresponde a la justicia ordinaria. Arce tiene, además de la condena nacional, reflejada en las elecciones, el repudio de la colectividad universitaria, como lo expresó la CUB al oponerse a que él vuelva a ser catedrático de economía en la UMSA. El argumento consiste en preguntar qué podría enseñar este personaje, responsable del desastre económico actual desde que fue ministro de economía del cocalero durante once años. El ministro Novillo tiene ahora el apoyo del procurador general y del defensor del pueblo, que también se aponen al debido proceso porque desean que los presos políticos sigan encerrados. Todos estos personajes a los que el Estado boliviano les paga sus salarios se declaran en contra de la aplicación de las leyes en el país. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®

El último censo está entregando los resultados con cuentagotas y acaba de informar que los ciudadanos que se identifican con pueblos indígenas, originarios, campesinos, son cada vez menos. Lo que revela que el español Pablo Iglesias, que trajo en 2009 la idea de que el país deje de llamarse república y adopte el nombre de “Estado plurinacional”, porque en el territorio existen 36 naciones, estaba equivocado. Cuando se dio ese cambio de nombre, los bolivianos llevaban 180 años empeñados en crear la nación boliviana, un proyecto fortalecido por las guerras con los vecinos y las guerras internas. Los soldados que volvieron de las guerras con Chile, Brasil y Paraguay trajeron el mensaje de que Bolivia existe y que vale la pena morir por ella. Después de esas guerras el país se fue achicando pero lo que creció fue el empeño de crear la nación, como lo habían demostrado los combatientes de toda la geografía. Y entonces, en 2009, llegaron unos españoles dispuestos a regalarle al MAS un proyecto de gobierno complementario a la idea de Evo Morales de hacer de Bolivia el Afganistán de Sudamérica. Quizá le dijeron que el dominio del narcotráfico no era una propuesta digna, aunque fuera una revolución que proponía renegar de la economía legal y optar por la ilegal. Fue cuando el “primer presidente indígena” de Bolivia, y su vice, que se había disfrazado de indígena para asaltar remesas de universidades, se casaron con la idea de Iglesias. Y aprobaron una nueva CPE en que se hacía el cambio de nombre del país y se revelaba que en Bolivia hay 36 (tres docenas) de naciones originarias que habían sido humilladas por la república. El texto de la CPE masista fue aprobado a las patadas y el sello final fue impreso en un cuartel militar de Oruro, porque los ciudadanos estaban en contra. Quince años después se viene a descubrir que, puestos a elegir, los ciudadanos, 62%, prefieren pertenecer a la nación boliviana, a pesar de tener muchos de ellos ancestros indígenas. Esta es la prueba de que el gobierno del MAS usó aquello de Estado plurinacional, y la existencia de 36 naciones, como un pretexto al que no prestó ninguna atención. En cerca de veinte años no se supo nada de esas tres docenas de naciones, excepto que eran aludidas en documentos para la exportación. Y el hecho de que cada vez menos ciudadanos declaren ante el censo que provienen de pueblos originarios es también una condena a la gestión del que se hizo llamar “primer presidente indígena”, cuando en realidad actuó como cocalero asociado a los narcos. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de LatinPress.es vacaflorhumberto@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®