El concierto fallido en Marbella
Jose Ibañez • 19 de agosto de 2025
La disculpa personal de Manuel Carrasco no basta, el eco del concierto fallido en Marbella exige una respuesta institucional.
Marbella. -
El concierto de Manuel Carrasco en Marbella debía ser otra celebración multitudinaria de su ascenso como uno de los nombres de la música española. Sin embargo, la noche dejó un rastro de críticas que aún resuena.
Problemas de accesibilidad, visibilidad reducida y una organización deficiente empañaron lo que, para muchos asistentes, debió ser un recuerdo agradable.
Durante varios días, ni la promotora ni el Ayuntamiento —responsables de la infraestructura y del recinto— han dado explicaciones. El silencio institucional ha ido en dirección contraria con la indignación del público en las redes sociales.
Por ello Carrasco decidió romper la inercia y dirigirse a su público con un mensaje en el que agradecía la entrega de los asistentes, pedía disculpas y reconocía que la experiencia no estuvo a la altura.
Su gesto que transmite empatía y la voluntad de dar la cara, ha dejado caer con sutileza la responsabilidad hacia el espacio y la organización: “cuando un artista acepta tocar en un recinto, lo hace confiando en que cuenta con las condiciones de accesibilidad y visibilidad adecuadas”, escribió.
Es cierto, aunque para el espectador esa distinción es irrelevante: lo que queda es el concierto vivido, poco importan las palabras, lo que importaba era oír la voz del artista y, que existieran todas las garantías de comodidad y seguridad.
Por ello no basta con la disculpa personal: hace falta una respuesta institucional. El ayuntamiento, como supervisor de los eventos masivos en la ciudad, debería asumir un papel más visible, así como la promotora, que se ha mantenido en la sombra.
Otro aspecto llamativo es la forma en que Carrasco abrió su mensaje: “Querido pueblo salvaje de Málaga”, una expresión que suena a guiño cómplice, a una manera de destacar la energía inagotable de su público capaz de tragarse todo. Sea como fuere, las palabras, como las canciones, también tienen ecos inesperados, quizá lo mejor de Carrasco sea el cantar.
El artista ha cumplido, al menos, con un gesto de honestidad, pero ¿quién asume la responsabilidad de un concierto que, pese a la música, no logró estar a la altura de sus espectadores pero dejó muchos bolsillos llenos?









