El Mamógrafo de Marbella
Moreno Bonilla • 14 de noviembre de 2025
La inauguración del C.S. Ricardo Soriano recordó a la del hospital de Estepona y a la del C.S. Los Pacos en Fuengirola.
Marbella. -
La reciente inauguración del CS Ricardo Soriano en Marbella volvió a poner en primer plano la falta de eficiencia en nuestros gestores públicos.
No es la primera vez que se pone una placa en un equipamiento público sanitario sin tener el personal necesario, habiendo sobrepasado el tiempo estimado y, sin el equipamiento prometido.
El caso del nuevo centro inaugurado por el presidente Juan Manuel Moreno Bonilla es paradigmático. La ausencia del mamógrafo operativo y la falta del personal necesario no son detalles menores ni fallos fácilmente subsanables.
Una dotación incompleta en un servicio diagnóstico crítico afecta directamente a los tiempos de espera, la continuidad asistencial y la detección temprana del cáncer de mama.
Un mamógrafo que ahora se dice se activará la próxima semana, no corrige el problema fundamental: el servicio fue inaugurado sin capacidad real de funcionar, lo que implica que la planificación no se ajustó a criterios de eficiencia ni de seguridad asistencial.
La situación se agrava por el mecanismo usado para suplir carencias: trasvasar personal de otros centros, provocando un “efecto dominó” que repercute en la calidad asistencial de municipios vecinos.
Cuando un técnico de radiodiagnóstico de San Pedro Alcántara o de Estepona tiene que desplazarse para poner en funcionamiento el mamógrafo del nuevo centro, el resultado es que se deja en algún lugar una plantilla insuficiente y consultas a medias.
Este patrón es incompatible con cualquier modelo sostenible de eficiencia sanitaria, que se basa en plantillas estables, equipamiento integral y continuidad de servicios, no en desplazamientos improvisados.
Lo ocurrido con las consultas incompletas —Fisioterapia y Odontología sin fecha de apertura— y el horario reducido hasta las 15:00h proyecta la imagen de instalaciones terminadas que no pueden funcionar a pleno rendimiento.
Lo peor es que no es un incidente aislado. El centro de salud de Los Pacos en Fuengirola abrió con contratos temporales que se renuevan mensualmente y con plantilla trasladada desde Los Boliches, debilitando otro punto de atención. El Hospital de Estepona, inaugurado hace cuatro años y aún a medio gas, sin laboratorio ni actividad quirúrgica, es otro ejemplo del mismo patrón: infraestructuras inauguradas sin los elementos fundamentales que las convierten en hospitales operativos.
El resultado es una red sanitaria donde la aparente expansión convive con una capacidad real estancada o incluso reducida. La eficiencia en el sector médico no consiste en abrir centros a cualquier precio, sino en garantizar que cada centro cuente con los recursos humanos y tecnológicos necesarios desde el primer día, lo contrario genera circuitos asistenciales frágiles, profesionales itinerantes, pacientes desorientados y alargamiento de las listas de espera como advierte el Centro Sindical Independiente de Funcionarios: El resultado es una sobrecarga de trabajo con consecuencias en las consultas y las agendas en Atención Primaria ya saturadas y con esperas de 10 días de media y con picos superiores a los 20 días en zonas rurales.
La falta de refuerzos humanos queda también en evidencia en la actual campaña de vacunación de gripe y Covi, ya que el mismo personal que asume la asistencia diaria en muchos centros de salud debe compatibilizar la vacunación, sin apoyo adicional.
En un contexto de presión creciente sobre los servicios públicos, la eficiencia no se improvisa. Y un mamógrafo que se enciende tarde no soluciona la pérdida de confianza, la descoordinación ni la sensación de que la planificación sanitaria está guiada más por el calendario político que por las necesidades clínicas.









