El PGOM como herramienta de poder político
Isabel Pérez • 7 de marzo de 2026
Con el futuro Plan General de Ordenación Municipal, el uso de los suelos rústicos los decidirá el Ayuntamiento.
Marbella. -
Para la portavoz socialista en Marbella, Isabel Pérez, el PGOM es el documento técnico que ordenará el crecimiento de la ciudad porque decidirá qué suelo se podrá urbanizar, proteger y qué tipo de vivienda se construirá.
Son planes de tramitación estrictamente municipal, así que Ángeles Muñoz tiene una enorme capacidad discrecional para decidir el destino del suelo, especialmente del suelo rústico que no esté protegido.
En la práctica, eso podría significar que el equipo de gobierno puede determinar qué áreas pasan de rústicas a urbanizables, cuándo se activan los desarrollos y qué tipo de promoción inmobiliaria se permite.
Visto así, el PGOM es una de las herramientas de poder más importantes que posee un gobierno local, asegura Pérez.
Las críticas de la portavoz socialista se centran en dos cuestiones: En el exceso de anuncios de proyectos urbanísticos, que según la oposición pueden no materializarse y, en la ausencia visible de vivienda protegida en los desarrollos que se están anunciando.
Para la oposición socialista, otro riesgo es que el nuevo PGOM priorice el desarrollo de urbanizaciones privadas y de alto valor inmobiliario, dejando en segundo plano las necesidades de vivienda accesible para residentes permanentes.
Además, señala la concejala hay otro elemento central: la falta de información pública. Pérez sostiene que los marbellíes conocen poco sobre los intereses que impulsan los nuevos desarrollos.
Esta crítica no es menor. En los procesos de planificación urbana, la información suele circular primero entre promotores, técnicos y responsables políticos, mientras que el debate ciudadano llega después, cuando muchas decisiones ya están encaminadas.
Desde el Gobierno local se defiende que el nuevo PGOM permitirá desbloquear el desarrollo urbano y aportar seguridad jurídica.
Desde esa perspectiva, los anuncios de nuevos desarrollos serían una señal de reactivación económica y atracción de inversión.
La discrecionalidad y responsabilidad
Sin embargo, un punto que preocupa incluso a los expertos es la capacidad de decidir qué suelo rústico se transforma en urbano, porque sobre ello se planificará el futuro territorial y social de la ciudad.
Las declaraciones de Pérez, más que un simple reproche político, ponen sobre la mesa una cuestión estructural: quién decide el futuro del territorio y bajo qué criterios. Y en el caso del nuevo PGOM, la respuesta es clara: la última palabra, en gran medida, la tendrá el ayuntamiento.
El suelo rústico se convertirá en el punto más polémico advierte Pérez, porque Muñoz dirá la última palabra sobre si terrenos que hoy no pueden urbanizarse podrán convertirse en suelo urbanizable en el futuro.
En otras palabras, de lo que se habla es de la multiplicación extraordinaria del valor del suelo, lo que significa que una decisión del ayuntamiento puede generar enormes beneficios privados para los propietarios del terreno o para los promotores inmobiliarios.









