El problema de la vivienda está en los créditos y la poca oferta.
Alejandro Criado • 30 de septiembre de 2025
El problema de la vivienda en Marbella está en la dificultad de acceder a los créditos y la poca oferta.

Marbella. —
En un país donde poseer vivienda se ha convertido en una quimera para buena parte de la clase media, Alejandro Criado, abogado urbanista y presidente del Club de Empresarios y Profesionales de Marbella, sostiene un argumento que descoloca el debate habitual: el verdadero problema no es la legislación urbanística, sino el acceso al crédito y la falta de oferta.
Criado, en su doble papel como jurista especializado y portavoz de uno de los colectivos empresariales más influyentes de la Costa del Sol, se sitúa en un lugar privilegiado para observar la tensión entre el sueño español de la propiedad y las barreras que lo hacen cada vez más distante.
En su última intervención trazó un paralelismo provocador: en los años 60 y 70, cualquier pareja con tres o cuatro hijos podía pagar una casa en 15 años, hoy, incluso un matrimonio sin hijos puede tardar 40, y a menudo se le empuja hacia el alquiler.
Su diagnóstico es implacable: la banca ya no financia como antes, y la vivienda protegida, que representaba el 90% de lo que se construía en la España desarrollista, apenas alcanza el 10% en la actualidad.
El trasfondo financiero de esta crisis es, a juicio de Criado, un cóctel envenenado. La “democratización” de las cajas de ahorro en 1985 abrió la puerta a la politización de sus órganos rectores, mientras que la burbuja de los 2000 dejó cicatrices en el sistema bancario que hoy se traducen en rigidez crediticia. “Los bancos no tienen capacidad suficiente para que los créditos puedan fluir”, lamenta.
Marbella, epicentro del turismo residencial y del mercado inmobiliario de lujo, es un espejo ampliado de estas tensiones. La demanda extranjera sostiene precios elevados mientras que las familias locales, con salarios desconectados de ese mercado global, encuentran pocas opciones asequibles.
Criado denuncia que la oferta de vivienda protegida es raquítica y que la actual legislación andaluza, junto con la Agenda Urbana nacional, limita todavía más la expansión del suelo disponible.
El discurso de Criado desafía la narrativa más común, aquella que responsabiliza casi en exclusiva a la normativa urbanística de los males del mercado. Su lectura coloca el foco en el sistema financiero y en una política de vivienda pública prácticamente desaparecida desde los años 80.
El abogado plantea, en definitiva, un dilema que va más allá de Marbella y de Andalucía: ¿puede España recuperar la capacidad de construir vivienda asequible para las nuevas generaciones o seguirá atrapada en un mercado donde la propiedad se convierte en lujo y el alquiler en condena?
La respuesta, sugiere Criado, no está solo en los planes generales o en las leyes del suelo, sino en el corazón del sistema financiero y en la voluntad política de reactivar un parque público de vivienda que alguna vez sostuvo el acceso a la propiedad de millones de españoles.









