El tráfico en horas punta en Marbella
Isabel Pérez • 21 de febrero de 2026
En Marbella, los atascos de tráfico rodado en horas punta, sirven de coartada política.
Marbella. -
El tráfico ha dejado de ser solo un problema de movilidad para convertirse en un campo de batalla político. En los últimos días, la alcaldesa Ángeles Muñoz situó al Ministerio de Transportes en el centro de las responsabilidades por el colapso diario en las horas punta entre San Pedro Alcántara y Marbella, apuntando directamente al ministro Óscar Puente.
Para Muñoz el problema está fuera del ámbito municipal. La autopista, las infraestructuras estatales y las decisiones de Madrid aparecen como las causas principales de una situación que, según el relato oficial, escapa al control del Ayuntamiento.
Pero esta estrategia de desplazamiento de responsabilidades no convence a la oposición. Para la portavoz socialista Isabel Pérez, el señalamiento al ministro es un ejemplo más de una forma de gobernar basada en “echar balones fuera” cuando la realidad cotidiana desborda el discurso institucional. Así le respondió Pérez a Latinpress.es.
“El tráfico en Marbella es horrible y no lo va a arreglar el que venga un ministro, ni que se abra o no la autopista”, afirma la concejala. Acusando directamente al equipo de gobierno local y a la Junta de Andalucía, ambos gobernados por el Partido Popular, que utilizan otras administraciones como cortafuegos político.
Culpar arriba para no mirar abajo
Según la líder socialista, responsabilizar al ministro Puente permite esquivar una cuestión más incómoda: la ausencia de una política municipal eficaz de movilidad.
“Aquí hay mucho trabajo interno que hacer”, insiste, transporte público saturado, autobuses que pasan llenos sin poder recoger pasajeros, falta de alternativas reales al vehículo privado y una planificación que no ha crecido al ritmo de la ciudad.
El ejemplo que aporta es revelador por su sencillez: Yo misma, intenté coger un autobús urbano y vi pasar dos completos sin poder subir.
No es un fallo excepcional, sino una escena recurrente que retrata las limitaciones del sistema actual. Para Pérez, ese tipo de problemas no dependen del Ministerio ni de visitas ministeriales, sino de decisiones locales.
El intercambiador
En este contexto se inscribe también el eterno proyecto del intercambiador de transportes, Pérez no cuestiona su necesidad, sino su uso político: fechas que se anuncian y se incumplen, compromisos que se renuevan sin materializarse. “No nos creemos nada, ni cuando las atrasan ni cuando proponen nuevas fechas”, señaló.
La crítica es transversal: ni la Junta ni el Ayuntamiento han cumplido los calendarios que ellos mismos fijaron.
El resultado es una infraestructura que siempre está a punto de empezar y un sistema de movilidad que sigue funcionando sin el nodo que se considera esencial desde hace años.
Para la oposición socialista, el recurso a Óscar Puente como responsable último del caos circulatorio revela más una estrategia defensiva que una voluntad de solución.









