El voto válido
El 29N en Marbella de lo que se trata es que el voto sea válido.
Marbella. - En las generales de 2023 casi cuatro de cada diez electores no votaron. Marbella registró una participación del 62,54%, frente a una abstención del 37,46%. Es decir, 33.744 electores decidieron no acudir a las urnas.
Más de un tercio del electorado no decidió por su futuro ni el de su ciudad. Las razones fueron distintas: desinterés, desconfianza hacia los partidos, desencanto con sus instituciones, dificultades personales o, simplemente porque consideraron que su voto no cambiaría nada.
El problema es que la abstención no es políticamente neutral en sus consecuencias y da vía libre a que sean otros los que decidan por uno, un gran error que puede repetirse este noviembre en España.
Votar válido
No se trata de votar “útil”, más bien se trata de votar válido, por quien uno considere que es la mejor alternativa; así que, no es solamente cuántas personas votarán, sino también quiénes acudirán a votar.
En 2023 el PP ganó las elecciones generales en el municipio, aventajó al PSOE en 5.742 votos y obtuvo algo más de cuatro de cada diez votos válidos. Fue una victoria clara, pero su alcance fue de solo un 40,47% de votos válidos (22.465 sobre 55,508), es decir no sobre el censo de 90.091 personas con derecho a voto.El PSOE le siguió con 16.723 votos, el 30.13% de los válidos.
Sin duda alguna, los derechos no se conservarán porque vote más gente, sino porque vote válido pensando en lo que se tiene y lo que se tendrá. No hay trucos.
La abstención
Lo que los ciudadanos deben considerar es que la abstención no es un voto de protesta contra ningún partido, es simplemente una incógnita electoral. No votar no ayuda a ningún partido, eso es lo importante. Este matiz es esencial.
Las elecciones del 29N va de bloques ideológicos con las cartas sobre la mesa, por ello la participación y la abstención se jugarán las pensiones, las políticas contra la violencia de género o el sistema autonómico.
Muchos consideran que una participación elevada puede beneficiar a la izquierda porque habrá conseguido movilizar a los electores que habitualmente se abstienen y que incluso apoyan a otras candidaturas. No obstante, también puede favorecer al PP y a Vox si son estos partidos los que consiguen movilizar a sus votantes. El juego está echado en cada voto válido.
No hay una fórmula mágica ni un resultado óptimo, pero si aumenta la participación y se moviliza el electorado progresista, la ultraderecha no llegará. Sin embargo, el crecimiento se puede producir entre los votantes del PP y Vox. Por ello la participación válida es la clave fundamental de estas elecciones.
La participación, además de ser una condición democrática representativa, permite que nuestro voto tenga sentido y podamos defenderlo día a día.
El verdadero desafío del 29N está en movilizar a quienes no votan y no votan bien porque consideran que los partidos no responden a sus problemas, especialmente en una ciudad como Marbella donde el elevado coste de la vivienda convive con empleos vinculados a los servicios y al turismo.
Todos, en principio, estamos dispuestos a salir a votar el 29N, sí Marbella registra una participación superior al 70% muchas conciencias estarían más tranquilas, no todas, pero sí la mayoría. Una participación elevada no asegura el triunfo de nuestra candidatura, pero nos deja en paz con nosotros mismos.
Si aceptamos, como se acepta, en la terminología electoral española, que los votos en blanco se consideran votos válidos, en lugar de los 55.508 votos en 2023 tendríamos 55.994 votos porque le sumaríamos los 486 votos en blanco que hubo en aquél momento dentro de un universo de votantes que llegó a 56.347 votantes. Votos válidos que no decidieron nada.
Al final del camino cada quien decidirá su destino a menos que se le diga, con toda claridad, que no basta que le pidan que vote, sino para qué va a votar.









