En el Castillo de Marbella, los arqueólogos buscan pistas bizantinas
Carmen Díaz • 4 de julio de 2025
En las entrañas del Castillo de Marbella, los arqueólogos buscan pistas del pasado bizantino.
Marbella. -
A la sombra de los lienzos de muralla que aún se alzan en el corazón del casco antiguo de Marbella, un equipo de arqueólogos ha iniciado una nueva fase de excavación que promete arrojar luz sobre uno de los periodos más enigmáticos de la historia local: la era bizantina.
Durante siglos, el Castillo de Marbella —una estructura fortificada con raíces que se remontan a más de 2.000 años— ha dominado el paisaje urbano de esta ciudad costera andaluza. Hoy, su suelo está siendo meticulosamente removido en busca de respuestas que la historia escrita aún no ha proporcionado.
“Uno de nuestros grandes objetivos es encontrar vestigios del periodo bizantino, una etapa de la que aún tenemos importantes lagunas de información”, explicó Carmen Díaz, directora general de Cultura del Ayuntamiento de Marbella. "Descubrir restos de esta época sería un hito que enriquecería enormemente el conocimiento sobre los orígenes de nuestro casco histórico."
La excavación, que se prolongará hasta agosto, forma parte de un plan estratégico más amplio promovido por la delegación de Cultura. Su finalidad: recuperar y poner en valor un monumento que, pese a su prominencia física, sigue ocultando buena parte de su historia.
Los trabajos actuales se centran en una zona del recinto donde, en campañas anteriores, se detectaron construcciones de “gran interés”, cuyo uso y dimensiones están ahora siendo precisados.
La esperanza del equipo es que, entre los estratos de piedra, cerámica y tierra, se revelen indicios materiales que confirmen una ocupación continua del enclave durante la Antigüedad tardía, cuando el Imperio Bizantino mantenía aún cierta influencia sobre el sur peninsular.
Desde 2010, el Ayuntamiento ha abordado la recuperación del castillo desde dos frentes: la investigación arqueológica y la conservación estructural. Las excavaciones han sacado ya a la luz restos significativos de épocas romana y medieval, mientras que los trabajos de restauración en las murallas norte y este han permitido preservar elementos clave de la arquitectura defensiva.
Pero para Díaz y su equipo, es el vacío bizantino el que sigue llamando con más fuerza. “Es una pieza que falta en el puzle de nuestra historia urbana”, afirma. Y cada capa de tierra retirada es un paso más hacia su posible hallazgo.









