Los desempleados en Marbella
Observatorio Argos • 5 de noviembre de 2025
El perfil de las personas desempleadas en Marbella.
Marbella. -
Con 137 personas sumándose al desempleo en Marbella en octubre, el paro registrado se sitúa en 7.091 personas, pero el total que constan como demandantes de empleo son 11.824.
- ¿En qué grupos de edad y sexo están comprendidas las personas paradas?
Las mujeres y los mayores de 45 años concentran el desempleo en Marbella, marcando una brecha tanto por edad como por género.
Según los últimos datos de paro registrado, las mujeres representan el 61.6% (4.370) de las personas desempleadas en el municipio; y la mayoría de los parados pertenecen al grupo de mayores de 45 años (4.495).
Entre los 25 y 44 años, el paro alcanza a 2.201 personas, mientras que el grupo de menores de 25 años apenas suma 395, reflejando el peso del desempleo estructural entre los trabajadores de mayor edad.
Los datos revelan una tendencia persistente: las mujeres continúan enfrentando mayores dificultades de inserción laboral, especialmente en los tramos de edad más avanzada.
En todos los grupos económicos, de tiempo demandando empleo o como demandantes no ocupados, el número de mujeres paradas supera al de hombres, lo que sugiere que la recuperación del empleo en Marbella no está distribuyéndose de manera equitativa.
- ¿Cuánto tiempo llevan demandando empleo?
En el mercado laboral, el tiempo no pasa igual para todos. Los datos recientes sobre la duración del desempleo revelan una tendencia inquietante: 4 de cada 10 personas llevan más de un año buscando trabajo sin éxito. Según el Observatorio Argos, el 41,5% (2.942) de los demandantes de empleo llevan más de doce meses en paro.
Si se mira por género: las mujeres representan casi dos tercios de ese desempleo de larga duración, con un 27,6% (1.955) frente al 13,9% (987) de los hombres.
En el otro extremo, un tercio (32,3%) (2.293) de los parados lleva menos de tres meses buscando trabajo, un grupo que podría beneficiarse de la movilidad laboral o de los contratos temporales que caracterizan buena parte del mercado español.
- ¿En qué sectores de actividad económica han trabajado?
En Marbella, el pulso del mercado laboral late al ritmo del turismo. Los datos revelan una economía altamente orientada hacia el sector servicios, que concentra casi ocho de cada diez personas desempleadas (79,8% // 5.657), reflejando su papel central en la estructura económica local y su vulnerabilidad ante los ciclos estacionales y las crisis del consumo.
La hostelería, el comercio y las actividades vinculadas al ocio y al turismo conforman el corazón del tejido laboral marbellí.
De nuevo las mujeres son protagonistas con un 52,9% (3.750), frente al 26,9% (1.907) de hombres.
Esta diferencia de género habla de la feminización de determinados nichos laborales —como la atención al cliente, el trabajo doméstico o el comercio minorista—, a menudo más expuestos a la temporalidad y a la estacionalidad.
- Construcción e industria: los bastiones masculinos
En el extremo opuesto, la construcción mantiene su carácter masculino. El 7,7% (544) del paro corresponde a hombres que trabajaban en este sector, frente a sólo un 2,2% (156) de mujeres.
Aun así, la cifra total de 700 personas sin empleo en la construcción muestra que el sector sigue siendo un pilar relevante, alimentado por la expansión urbanística y la demanda inmobiliaria.
La industria, con un 2,75% del total, se mantiene en niveles discretos. Aquí la distribución por género es más equilibrada, el 1.1% en hombres y el 1.6% en mujeres.
- ¿Cuál es el Nivel de Estudios máximo que han superado?
El 36.72% no tiene estudios y no ha terminado los primarios, el 9.17% terminó la primaria, el 41.71% la secundaria y el 10.05% los estudios universitarios.
Entre quienes poseen estudios postsecundarios, las mujeres representan el 6,7% (713) del paro total frente al 3,3% (237) de los hombres.
En resumen:
El desempleo en Marbella se concentra entre quienes tienen formación media o básica.
Las mujeres soportan mayor desempleo en todos los niveles educativos.
La educación emerge como el eje de la desigualdad laboral, pero también como la vía más sólida para salir de ella.
El retrato final es el de una ciudad cuyo motor económico —el turismo— impulsa la riqueza pero también amplifica las desigualdades y la precariedad.









