Marbella instala controles ZBE
Félix Romero • 5 de septiembre de 2025
Marbella instala cuatro medidores ambientales, previos a la implantación definitiva de la Zona de Bajas Emisiones.
Marbella. -
En Europa, las zonas de bajas emisiones (ZBE) se han convertido en uno de los instrumentos más visibles de la lucha contra la contaminación urbana, Madrid o Barcelona llevan años restringiendo el tráfico de los vehículos más contaminantes en áreas específicas, y el debate que generan suele ser tan intenso como la polución que buscan reducir.
En Marbella, adelantó el concejal de transportes, Félix Romero, los dispositivos ya se encuentran en funcionamiento para monitorizar en tiempo real la calidad del aire, en “el marco del compromiso municipal con la sostenibilidad, la salud pública y el cumplimiento de las normativas europeas, no obstante, aunque la mayoría de expertos coinciden en que las ZBE son necesarias, su éxito depende de algo más que de instalar cámaras o sensores: requiere políticas de transición justa, con alternativas de movilidad accesibles, transporte público eficaz y ayudas reales a quienes más difícil lo tienen.
Sin esas alternativas, la Organización Mundial de la Salud advierte que la contaminación del aire ambiente (exterior) provoca cada año 4,2 millones de muertes prematuras; una mortalidad debida a la exposición a materia particulada fina, que causa enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como cánceres.
El portavoz confirmó que el proyecto, con una duración de tres meses, contempla la instalación y calibración de los sensores en ubicaciones seleccionadas dentro del área; la recolección continua de datos sobre la calidad del aire; el análisis técnico de los valores obtenidos, identificando patrones, picos de contaminación y posibles fuentes emisoras y, por último, la elaboración de un informe final con recomendaciones orientadas a la gestión ambiental de la ciudad.
No obstante, además de esta recogida de información, los expertos señalan que la ZBE debe ir acompañada de una transformación del espacio urbano: más peatonalizaciones, carriles bici, transporte público reforzado y zonas verdes. Esto convierte a los centros de las ciudades en entornos más habitables, seguros y atractivos, lo que a su vez puede impulsar sectores como el turismo y el comercio local.
Las desventajas
Pareciera que los grandes beneficios que ofrece este control de la contaminación nos hace olvidar que también trae aparejadas un conjunto de restricciones que afectan a las familias con menos recursos, propietarias de los vehículos más antiguos y contaminantes. Cambiar de coche no siempre es viable, incluso con planes de ayuda pública, y la sensación de “penalización” frente a quienes pueden permitirse un vehículo eléctrico o híbrido alimenta la resistencia social.
Otro reto es el riesgo de efecto frontera: si la ZBE no se acompaña de una estrategia metropolitana, parte del tráfico se desplaza a barrios colindantes, trasladando la contaminación en lugar de reducirla y, buscando nuevas oportunidades en nuevos comercios.









