Marbella: Municipio taurino
Antonio Sanz • 3 de abril de 2025
Marbella, como municipio taurino, se compromete a promocionar la tauromaquia
MARBELLA. —
En una medida que subraya el respaldo institucional a la tauromaquia en Andalucía, el municipio de Marbella está adherido a la Red de Municipios Taurinos de Andalucía (REMTA), una plataforma que, según sus promotores, busca proteger la "Fiesta Nacional" frente a lo que consideran ataques políticos e institucionales.
La adhesión de Marbella a esta red, junto con localidades como Benalmádena, Estepona y Ronda, refleja la postura del gobierno de Juanma Moreno, cuyo consejero de Presidencia, Antonio Sanz, ha asegurado que su administración es la que "más y mejor ha hecho" por la tauromaquia en la historia de la región.
En su defensa de esta tradición, Sanz destacó la audiencia de más de 1,3 millones de espectadores que siguen las corridas de toros retransmitidas por la televisión pública andaluza, Canal Sur.
Sin embargo, la promoción activa de la tauromaquia por parte del Gobierno andaluz contrasta con la creciente oposición social y política a este tipo de espectáculos, especialmente entre las generaciones más jóvenes y los movimientos en defensa del bienestar animal.
En un contexto en el que varias comunidades autónomas han restringido o directamente prohibido estos eventos, Andalucía ha optado por reforzar su apuesta taurina, incorporando incluso principios como la sostenibilidad ambiental y el bienestar del toro de lidia en su argumentario.
El documento de adhesión de REMTA, que exige a los municipios "compartir el objetivo común de promocionar la tauromaquia", justifica su existencia en una serie de principios que incluyen la defensa del toro bravo en su hábitat natural y la "transformación social" de la tauromaquia para adaptarse a los cambios en la percepción pública.
Sin embargo, críticos de la industria taurina consideran que este enfoque es un intento de lavado de imagen ante una sociedad cada vez más sensibilizada con el sufrimiento animal.
La tauromaquia en España sigue latente. Aunque sigue contando con un respaldo significativo en algunas regiones, su futuro está en entredicho en un país donde la sociedad se encuentra cada vez más dividida entre la tradición y la evolución de sus valores culturales.









