Médicos no quieren venir a Marbella
En la provincia de Málaga casi el 80% de las plazas de médicos de familia no se cubren, en Marbella el 100%.
Marbella.– Los contratos estables ya no bastan para atraer médicos a la Atención Primaria malagueña. Esa es la principal conclusión que extrae el Sindicato Médico de Málaga (SMM) tras los últimos procesos de adjudicación de plazas del Servicio Andaluz de Salud (SAS), cuyos resultados reflejan el creciente desinterés de los nuevos especialistas por incorporarse a un nivel asistencial que arrastra problemas estructurales desde hace años.
La situación resulta especialmente preocupante en Pediatría de Atención Primaria, los Dispositivos de Apoyo y los denominados puestos de difícil cobertura, donde ni siquiera las ofertas de larga duración logran captar profesionales.
Los datos del último acto de adjudicación dirigido a los residentes que finalizan su formación vuelven a poner de manifiesto el deterioro del atractivo de la Atención Primaria andaluza.
En la provincia de Málaga, el SAS ofertó 203 plazas para médicos de familia, entre interinidades vacantes y sustituciones de larga duración. Sin embargo, solo 43 fueron aceptadas, lo que supone una cobertura del 21,18%. Dicho de otro modo, casi ocho de cada diez puestos quedaron vacantes.
La situación es aún más severa en Pediatría. De las 23 plazas ofertadas en Atención Primaria, únicamente dos encontraron candidato, con una cobertura inferior al 9%. Más del 90% de los puestos fueron rechazados.
Los peores resultados se concentran en áreas históricamente tensionadas. En la Costa del Sol, de las 105 plazas ofertadas para Medicina de Familia solo se aceptaron seis, una cobertura del 5,7%. En Marbella, ninguna de las 25 plazas propuestas fue aceptada. En Estepona, únicamente se cubrió una de las 23 ofertadas, mientras que en Fuengirola solo se aceptó una de las 12 disponibles.
El panorama no mejora en los Dispositivos de Apoyo. En la Costa del Sol, ninguna de las 36 plazas ofertadas fue aceptada. La Axarquía registró idéntico resultado, con cero incorporaciones sobre once vacantes. En la Serranía de Ronda, apenas se cubrieron dos de siete puestos.
En Pediatría, la Costa del Sol logró cubrir una sola plaza de las quince ofertadas. En el Valle del Guadalhorce y la Serranía no se aceptó ninguna de las plazas disponibles. Los Dispositivos de Apoyo de Axarquía y Costa del Sol volvieron a registrar un balance nulo. Solo algunos territorios, como la Serranía, el Valle del Guadalhorce o Málaga capital, lograron cubrir parcialmente sus ofertas.
Para el SMM, la repetición de estos resultados año tras año demuestra que los incentivos vigentes son insuficientes.
El sindicato plantea revisar la inclusión de los Dispositivos de Apoyo y de las Zonas Básicas de Salud con vacantes recurrentes en el catálogo de Puestos de Difícil Cobertura.
No obstante, advierte de que el problema no se resuelve únicamente con una etiqueta administrativa. “No basta con declarar un puesto de difícil cobertura; hay que convertirlo en un destino profesional atractivo”, sostienen.
Entre las razones que explican el rechazo de los facultativos figuran una sobrecarga asistencial crónica, la falta de sustituciones, las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar, los desplazamientos obligados y la presión derivada de plantillas insuficientes.
Según el sindicato, los incentivos actuales —basados principalmente en mejoras de baremación o en ventajas para la carrera profesional— no compensan esas condiciones.
Los datos se suman además a los resultados de la reciente Oferta Pública de Empleo del SAS, donde más de la mitad de las plazas ofertadas para Medicina de Familia y Pediatría de Atención Primaria podrían quedar desiertas.
Para el SMM, el problema ya no puede atribuirse a una falta de plazas disponibles. La Administración sigue ofertando puestos, pero fracasa a la hora de convencer a los especialistas para que los ocupen.
Detrás de ese rechazo, señala el sindicato, se encuentran agendas masificadas, ausencia de límites efectivos al número de pacientes, déficit estructural de sustituciones, pérdida de continuidad asistencial, exceso de burocracia, escaso reconocimiento profesional y retributivo, falta de incentivos eficaces y menores oportunidades de desarrollo profesional respecto a otras comunidades autónomas.
Andalucía, concluye el SMM, continúa formando especialistas altamente cualificados. Lo que no consigue es ofrecerles unas condiciones laborales capaces de retenerlos dentro de su propio sistema sanitario público.









