Moreno Bonilla no permite preguntas
Isabel Pérez, José Bernal • 6 de marzo de 2026
La negativa de Moreno Bonilla de no permitir preguntas a la prensa, abre el debate de la transparencia y desata críticas de la oposición.
Marbella. -
La reciente visita del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, a Marbella para inaugurar la ampliación del Hospital Costa del Sol, dejó una escena que repite cada vez que visita la ciudad: un acto institucional cuidadosamente preparado, una fotografía oficial victoriosa y ninguna pregunta de la prensa.
El detalle no es menor. En las democracias modernas, las inauguraciones y visitas oficiales cumplen una doble función.
Por un lado, sirven para comunicar la acción del gobierno; por otro, ofrecen a los periodistas la oportunidad de interpelar al poder en tiempo real.
Cuando la segunda parte desaparece, el evento corre el riesgo de convertirse más en una escenificación política que en un ejercicio de rendición de cuentas.
Desde la oposición municipal, la portavoz socialista en Marbella, Isabel Pérez, interpretó la visita en esos términos.
Según declaró a Latinpress.es,
el presidente “vino a hacerse una foto” dentro de “un escenario preparado” por la alcaldesa, Ángeles Muñoz. Su lectura refleja una crítica clásica: los actos institucionales se convierten en herramientas de comunicación política más que en espacios de diálogo público.
Pérez también apuntó al trasfondo sanitario. En su opinión, el problema no es la inauguración en sí, sino el contexto en el que se produce.
Denuncia que la sanidad pública atraviesa dificultades estructurales —falta de médicos en hospitales y centros de salud, instalaciones deterioradas— y que esas cuestiones, previsiblemente, habrían sido planteadas por los periodistas si se hubiera permitido una rueda de prensa. Sin ese intercambio, sostiene, el mensaje oficial queda prácticamente sin contraste.
El también concejal socialista y secretario de organización local, José Bernal, fue aún más contundente.
Según él, las visitas del presidente se desarrollan con un alto nivel de control logístico y de seguridad, lo que —afirma— dificulta que ciudadanos o periodistas puedan plantear preguntas incómodas.
Bernal asegura incluso que la negativa a aceptar preguntas en algunas ciudades andaluzas forma parte de una condición habitual del presidente andaluz, algo que, dice, le han confirmado fuentes del propio partido del presidente.
En su intervención, Bernal sugirió además otro posible motivo para evitar preguntas: el riesgo de que reaparezcan cuestiones relacionadas con el narcotráfico y el blanqueo de capitales en Marbella que generaron controversia política en los últimos años.
Aunque no aportó detalles concretos sobre esa conexión, su comentario apunta a un fenómeno habitual en la política local: los asuntos sensibles tienden a resurgir precisamente cuando los dirigentes se enfrentan a preguntas abiertas.
Más allá de la disputa partidista, el episodio plantea una cuestión más amplia sobre la relación entre poder político y prensa. Los líderes, tanto en España como en otros países europeos, han ido adoptando formatos de comunicación cada vez más controlados: declaraciones sin preguntas, comparecencias grabadas o eventos con acceso limitado a los medios.
La ampliación del Hospital Costa del Sol, el motivo oficial de la visita, representa una inversión sanitaria relevante para la Costa del Sol. Sin embargo, el debate político que la rodea demuestra que, en ocasiones, lo que sucede alrededor de una inauguración —quién habla, quién pregunta y quién guarda silencio— termina siendo casi tan importante como la obra que se inaugura.









