Centro de Salud Ricardo Soriano
Manuel Núñez • 29 de octubre de 2025
Izquierda Unida exige a Ángeles Muñoz y a Moreno Bonilla la apertura del centro de salud de Ricardo Soriano.
Marbella. -
Durante los últimos años, Marbella se ha convertido en un laboratorio involuntario del modelo sanitario andaluz: edificios relucientes, inauguraciones aplazadas y promesas políticas que, una vez más, no logran traducirse en una mejora tangible para los pacientes.
Detrás de las fachadas recién pintadas y los titulares sobre “nuevos centros de salud”, se esconde una realidad menos fotogénica: retrasos, sobrecostes y un personal sanitario que no crece al mismo ritmo que las infraestructuras.
Centro de Salud
El nuevo centro de salud de Ricardo Soriano, que debía abrir sus puertas en 2023, lo hará con más de dos años de retraso y con el mismo personal trasladado desde el centro de Leganitos.
La promesa de “una sanidad más cercana” se convierte así en un juego de redistribución: los mismos profesionales, ahora repartidos entre dos edificios, ha declarado Manuel Núñez, coordinador de Izquierda Unida Marbella.
Para muchos vecinos, la ecuación es simple. “Nos cambian el lugar, no el servicio”, comentan en las colas del ambulatorio Leganitos. La situación se repite con el resto de proyectos sanitarios municipales: las urgencias de Pablo Ráez en Las Albarizas acumulan meses de demora y el consultorio de Nueva Andalucía, anunciado para 2026, podría no cumplir plazos.
Todos ellos comparten un denominador común: han sido financiados con dinero municipal, pese a ser competencia autonómica.
Seis millones de euros
El Ayuntamiento de Marbella ha desembolsado cerca de seis millones de euros en proyectos que, según el marco competencial andaluz, debería haber costeado la Junta de Andalucía, además, los retrasos se han convertido en norma y los sobrecostes en un peaje asumido con resignación.
El centro de salud Ricardo Soriano, presupuestado inicialmente con un plazo de ejecución de un año, ha superado ya los 2,7 millones de euros. El edificio de urgencias Pablo Ráez ronda el millón, mientras que el consultorio de Nueva Andalucía añade otro millón al balance. Solo el centro de Las Chapas, el único en funcionamiento, ha logrado abrir sus puertas —aunque lo ha hecho sin un solo refuerzo de plantilla y con una inversión de 1.2 millones de euros.
Los proyectos presentan retrasos generalizados y en algunos casos sobrecostes respecto a los plazos y presupuestos previstos.
Una política de ladrillo sin profesionales
El discurso oficial insiste en que los problemas de la sanidad marbellí derivan de la falta de espacios, no de personal. Pero esa lógica —construir antes que contratar— ha dejado a la ciudad en una paradoja sanitaria: más metros cuadrados de atención, pero la misma cantidad de médicos, enfermeros y administrativos.
“Los edificios no curan”, resume con crudeza Manuel Núñez. Su crítica apunta tanto a la Junta de Andalucía como al Ayuntamiento de Ángeles Muñoz, al que acusa de asumir gastos ajenos “para alimentar la propaganda institucional”.
El modelo recuerda a otras experiencias fallidas: hospitales con equipamiento de vanguardia pero sin plantilla suficiente para operarlo, o centros de salud que abren a medio gas mientras las listas de espera se alargan.
La sanidad pública andaluza, golpeada por años de recortes y externalizaciones, parece reproducir el mismo patrón: infraestructuras como escaparate, más que como solución.
Más allá del balance contable, el verdadero coste se mide en confianza ciudadana. Cada retraso mina la credibilidad institucional; cada inauguración sin personal erosiona la fe en la sanidad pública. En Marbella, esa desconfianza se siente en la calle: los pacientes siguen esperando al mismo médico, solo que en una sala más nueva.
Manuel Núñez ha insistido en recordar las palabras de la delegada del gobierno de la Junta y líder del PP en Málaga, Patricia Navarro, asegurando que no habrá más personal sanitario porque el problema en Marbella era de espacios, clasificándolas de una tomadura de pelo a la gente que ve cómo se deteriora la sanidad pública en Andalucía”.
El portavoz, también le ha dejado un mensaje a la alcaldesa ángeles Muñoz: deje de vender humo anunciando una y otra vez nuevas infraestructuras sanitarias que abren tarde y mal y que además ha pagado nuestro Ayuntamiento cuando debía hacerlo la Junta de Andalucía al ser una competencia autonómica.
Para Núñez, Ángeles Muñoz se ha convertido en la pagafantas de Moreno Bonilla pero además sin que mejore en nada la atención sanitaria en la ciudad, con las mismas listas de espera para ir al médico de familia o a las especialistas, ya que no hay más profesionales ni mejores servicios.
Desde Izquierda Unida les exigimos que rectifiquen este modelo sanitario privatizador y de deterioro del servicio andaluz de salud, como se ha podido comprobar con la crisis de los cribados de cáncer. De nada sirve tener edificios nuevos pero vacíos de contenido, de personal, de medios, ya que los edificios no curan, curan las y los profesionales sanitarios y la privatización de la sanidad de Moreno Bonilla ya cuesta vidas.









