Ojo con el Agua
Antonio Sanz • 19 de julio de 2025
“Ojo con el agua”: Andalucía quiere frenar los fallecimientos por ahogamiento.
Marbella. -
En un verano que se anuncia tan caluroso como concurrido en las playas y piscinas del sur de España, las autoridades andaluzas lanzan una alerta clara: el agua puede ser tan peligrosa como tentadora.
La nueva campaña de la Junta de Andalucía, “Ojo con el agua”, busca revertir una estadística alarmante: en 2024, 102 personas murieron por ahogamiento en la región, un incremento del 41% respecto a 2023.
Las muertes no solo ocurrieron en el mar, sino también en ríos, pantanos y, de forma significativa, en piscinas residenciales. Según datos oficiales, 38 (37%) de los fallecidos perdieron la vida en piscinas, muchas de ellas privadas o sin vigilancia.
“Estamos ante una realidad que no podemos normalizar”, declaró Antonio Sanz, consejero de Presidencia, al presentar la campaña. “Ahogarse no es inevitable. La prevención puede salvar vidas.”
España registra cientos de muertes por ahogamiento cada año, pero rara vez reciben la atención mediática que generan otros accidentes estivales. Parte del problema, según expertos, es que los entornos acuáticos se perciben como zonas de esparcimiento inofensivo, especialmente si hay buena climatología y aguas tranquilas.
Pero las estadísticas desmienten esa percepción. A menudo, las víctimas son personas que nadaban fuera de las zonas vigiladas, que cometieron imprudencias tras comer, beber o hacer ejercicio intenso, o que se lanzaron de cabeza en aguas desconocidas, sin medir riesgos como corrientes ocultas o fondos rocosos.
La Agencia de Emergencias de Andalucía insiste en un mensaje clave: no hay “baños seguros” garantizados, ni siquiera en las piscinas privadas. La familiaridad no elimina el riesgo.
El mar, la bandera y el silencio
La campaña se apoya en recomendaciones claras, muchas de ellas conocidas pero a menudo ignoradas: respetar las banderas de seguridad en las playas, no alejarse de la orilla sin saber nadar, evitar el baño en solitario, y entrar paulatinamente al agua para prevenir choques térmicos.
En caso de verse arrastrado por una corriente, el consejo es contracultural pero vital: no luchar contra ella, sino nadar en paralelo a la orilla hasta salir de la zona de arrastre.
También hay una dimensión emocional en juego: la tendencia al pánico. La EMA recomienda mantener la calma, no alimentar bulos o rumores en momentos de tensión, y seguir las instrucciones de los socorristas y autoridades locales.
Las piscinas: un riesgo en casa
Uno de los focos más delicados de la campaña es el de las piscinas residenciales, especialmente aquellas sin vigilancia. “Los entornos conocidos generan una falsa sensación de seguridad”.
Los niños, personas mayores y quienes no saben nadar son los más vulnerables en estas situaciones.
Por ello, se pide una vigilancia activa, cerrar el acceso a las piscinas cuando no se usan, y educar a los más pequeños en normas básicas de seguridad acuática.
Sol, calor y falsas certezas
La campaña también toca otro eje crucial: la relación entre el sol, el calor y el agua. Se recomienda usar protección solar adecuada, hidratarse con frecuencia y evitar el baño brusco tras largas exposiciones al sol o comidas copiosas. Síntomas como escalofríos persistentes, fatiga repentina, picores o vértigos deben ser tomados como señales de alerta para salir del agua de inmediato.
Un número para recordar: 1-1-2
En caso de emergencia, la consigna es simple: llamar al 112, el número único de emergencias. “Estamos para ayudarte”, recuerda la campaña en un tono empático pero firme.
Una cultura de la prevención
En el fondo, “Ojo con el agua” no es solo una campaña informativa: es un intento de instaurar una nueva cultura del baño en Andalucía, donde disfrutar del agua no sea sinónimo de asumir riesgos innecesarios.









