Operativo Limpieza para San Bernabé
Diego López • 5 de junio de 2025
El Operativo de Limpieza durante la Feria de San Bernabé de Marbella, suma más de 100 personas.
Marbella. -
Con la llegada de la Feria de San Bernabé, la ciudad comienza a transformarse.
Las calles se están vistiendo de colores y una creciente multitud de curiosos comienza a pulular por las calles y avenidas. Pero en paralelo al bullicio festivo, va junto una operación menos visible, pero igual de crucial: un dispositivo especial de limpieza diseñado para mantener la ciudad en pie durante una de sus semanas más intensas del año, del 9 al 15 de junio.
Este año, el ayuntamiento ha desplegado un operativo de limpieza con más de cien trabajadores, organizados en turnos de mañana, tarde y noche, y una flota de unos treinta vehículos, incluyendo maquinaria de última generación. El dispositivo recorrerá los puntos neurálgicos de la ciudad, desde la emblemática Alameda hasta el recinto de Arroyo Segundo.
“El objetivo es claro: que la ciudad esté limpia, de día y de noche, sin que se note el paso de la fiesta”, explicó Diego López, concejal responsable del área, durante la presentación del operativo.
Más que una simple campaña de refuerzo, el dispositivo refleja una estrategia urbana de contención: prevenir el colapso de servicios básicos en un contexto de uso extraordinario del espacio público.
Se prevé la instalación de 350 cubetas y medio centenar de contenedores adicionales, una infraestructura temporal pensada para absorber el impacto de miles de asistentes, bebidas al paso, puestos ambulantes y la creciente presencia de turistas.
López hizo un llamamiento a la colaboración ciudadana, apelando al civismo como parte integral del éxito del operativo. Pero en una ciudad donde la población flotante se multiplica en fechas clave, el comportamiento del visitante —y su relación con el espacio urbano— se convierte en un factor tan imprevisible como determinante.
Marbella, de nuevo, enfrenta una prueba de fondo. No se trata solo de mantener limpia la superficie, sino de demostrar que la convivencia entre la fiesta y la funcionalidad urbana es posible, incluso deseable. Para lograrlo, la maquinaria municipal no basta. Se requiere también una conciencia ciudadana compartida que deje las calles sin residuos.









