Se desmorona el Convento de La Trinidad en Marbella
Isabel Pérez • 21 de abril de 2025
El Convento de la Trinidad se desmorona en Marbella mientras las promesas se acumulan.
Marbella. -
A pocos pasos del corazón histórico de Marbella, el antiguo Convento de la Trinidad (XVI), una joya patrimonial con siglos de historia, se sostiene hoy apenas por unas vigas de madera improvisadas.
Lo que fue un símbolo de la riqueza cultural de la ciudad ha devenido en metáfora del abandono institucional, tras casi dos décadas de promesas incumplidas y una restauración que nunca llega.
Esta Semana Santa, con las calles repletas de visitantes, las autoridades municipales se vieron obligadas a apuntalar de emergencia los muros del convento para evitar un colapso estructural.
La intervención, tardía y parcial, no impidió que transeúntes circularan bajo los refuerzos de madera, aumentando el riesgo de una tragedia.
La portavoz socialista en el Ayuntamiento de Marbella, Isabel Pérez, ha acusado directamente a la alcaldesa Ángeles Muñoz del Partido Popular, señalando una “negligencia sostenida” que, afirma, ha llevado al edificio al borde del derrumbe. “Si no ha habido una desgracia, ha sido por pura suerte, no por la acción del Ayuntamiento”, dijo Pérez en declaraciones a la prensa.
Desde 2007, cuando Muñoz anunció por primera vez su intención de recuperar el convento, los proyectos se han sucedido con una regularidad que no ha estado acompañada de hechos.
A lo largo de 17 años, se han presentado planes para transformarlo en museo, centro cultural o espacio expositivo, todos con financiación prometida y plazos definidos. Ninguno ha llegado a concretarse. En 2013, se prometió que el convento albergaría un Museo de Arquitectura y Diseño Moderno.
En 2018, se anunciaron 1,8 millones de euros para la rehabilitación del claustro. En 2020 y 2021, nuevas visitas institucionales sirvieron de telón de fondo a nuevas promesas, todas sin ejecución. Hoy, el edificio sigue sin intervención real, mientras su estructura se deteriora aceleradamente.
El convento no es un caso aislado. La oposición también denuncia el abandono de otros espacios como la Casa del Gobernador o el edificio destinado a ampliar el Museo del Grabado Español Contemporáneo, ambos cercados por andamiajes y apuntalamientos de fortuna.
En una ciudad que prospera gracias al turismo, la negligencia hacia su legado arquitectónico plantea una contradicción difícil de justificar.
Mientras tanto, la alcaldesa Muñoz no ha respondido directamente a las críticas recientes. El silencio institucional contrasta con la creciente indignación ciudadana y la amenaza inminente de perder, quizás de forma irreversible, un pedazo de la historia de Marbella.









