Soterramiento eléctrico aéreo
Ignacio Díaz • 19 de febrero de 2026
Marbella continúa soterrando su red eléctrica aérea en favor del paisaje y de liberar espacio urbano.
Marbella. -
Durante años, las líneas eléctricas aéreas han sido una presencia tan habitual como incómoda en Marbella: torres metálicas junto a viviendas, cables sobre plazas y apoyos de alta tensión integrados —a la fuerza— en barrios consolidados.
Hoy, el Ayuntamiento asegura estar revirtiendo ese modelo mediante un proceso progresivo de soterramiento de la red eléctrica.
El plan municipal contempla más de siete kilómetros de líneas enterradas y la eliminación de hasta 50 torres eléctricas, una intervención que afecta tanto a infraestructuras de alta como de media tensión.
Según el área de Urbanismo, estas instalaciones discurrían en muchos casos a escasa distancia de colegios, zonas verdes y espacios residenciales, condicionando el uso del suelo y generando una percepción constante de riesgo.
El responsable de Proyectos e Infraestructuras, Ignacio Díaz, ha subrayado que el soterramiento no debe leerse únicamente como una operación estética. Enterrar la red eléctrica implica liberar espacio urbano, reducir servidumbres técnicas y avanzar hacia un modelo de ciudad donde las infraestructuras sean funcionales sin imponerse visual ni físicamente al entorno.
Uno de los ejemplos más representativos se encuentra en la avenida del Prado, en Nueva Andalucía, donde se están soterrando 1,2 kilómetros de líneas de alta tensión. El proyecto prevé la retirada de nueve apoyos eléctricos y la modernización de otros tres, sustituyendo estructuras obsoletas por sistemas menos invasivos.
Las canalizaciones y el cableado ya están instalados, y los trabajos de asfaltado marcan la fase final de una actuación que transformará por completo la fisonomía del área.
El Ayuntamiento insiste en que no se trata de actuaciones aisladas, sino de una estrategia a medio plazo que aprovecha los nuevos desarrollos urbanísticos para corregir los déficits heredados.
Allí donde es técnicamente viable, se entierran tanto las nuevas líneas como las antiguas; donde no lo es, se sustituyen los apoyos por otros más seguros y compatibles con el entorno urbano,adelantó Díaz.
El impacto directo se estima entre 10.000 y 15.000 vecinos beneficiados, especialmente en zonas residenciales próximas a equipamientos públicos.









