Alegaciones sociales y de vivienda al presupuesto 2026
Isabel Pérez • 21 de diciembre de 2025
PSOE Marbella presenta alegaciones sociales y de vivienda al presupuesto 2026.
Marbella.-
En un debate presupuestario marcado por grandes cifras, infraestructuras visibles y acusaciones cruzadas de propaganda, el Grupo Municipal Socialista ha decidido mover el foco presentando sus alegaciones a los presupuestos de Marbella para 2026, valoradas en algo más de 10,6 millones de euros.
La portavoz socialista, Isabel Pérez, ha destacado que no se articulan como una enmienda técnica aislada, sino como una impugnación del modelo de prioridades del gobierno local.
Isabel Pérez no ha suavizado el diagnóstico. Ha calificado las cuentas elaboradas por el equipo de Ángeles Muñoz como un “auténtico desastre” y ha defendido que, más que corregirse, deberían rehacerse.
Aun así, el PSOE opta por una estrategia pragmática: introducir propuestas concretas que reorienten el presupuesto hacia lo que consideran las verdaderas urgencias de la ciudad.
El eje central es la vivienda. Cinco millones de euros para un Plan Municipal de Vivienda Asequible y 1,1 millones en ayudas al alquiler de larga duración constituyen el corazón de las alegaciones.
En una ciudad donde el mercado inmobiliario ha expulsado progresivamente a residentes de renta media y baja, el PSOE plantea una intervención municipal directa para frenar lo que describe como un proceso de desarraigo social.
A diferencia de los grandes desarrollos urbanísticos anunciados en otros ámbitos del debate municipal, las propuestas socialistas no miran al largo plazo del planeamiento, sino al presente inmediato de las familias, jóvenes y trabajadores que no pueden asumir los precios del alquiler.
La vivienda deja de ser una promesa futura y se convierte en una política de emergencia.
El segundo gran bloque de las alegaciones se sitúa en las políticas sociales. El PSOE propone reforzar la atención a personas sin hogar mediante un plan específico de pernoctación y acompañamiento, ampliar las ayudas a personas con diversidad funcional y fortalecer a entidades sociales que operan en el territorio.
La lógica es clara: ampliar la red de cuidados municipales en un contexto de creciente desigualdad urbana.
A ello se suman medidas de conciliación familiar y laboral —con inversión en guarderías y servicios complementarios—, formación específica para la atención al colectivo LGTBI y una apuesta por la creación de una Escuela Municipal de Hostelería.
Esta última propuesta conecta lo social con lo económico: mejorar la empleabilidad en uno de los sectores estratégicos de Marbella sin depender exclusivamente de la iniciativa privada.
Las alegaciones incluyen también una partida destinada a la conservación del patrimonio histórico en riesgo de derrumbe, un recordatorio de que la política social no se limita a las personas, sino también a los espacios que configuran la identidad urbana.
Para financiar este paquete, el Grupo Socialista plantea una redistribución interna del presupuesto: reducir partidas de publicidad institucional y retirar fondos de obras que consideran competencia de la Junta de Andalucía, como determinadas infraestructuras viarias.
El planteamiento no es aumentar el gasto global, sino cambiar su orientación.
Más allá de si el equipo de gobierno acepta o no estas propuestas, las alegaciones cumplen una función política clara: fijar el marco del debate.
Frente a un presupuesto que la oposición acusa de centralizado y orientado a la imagen, el PSOE coloca la vivienda y los cuidados como línea divisoria.
No es solo una discusión contable, sino una disputa sobre qué tipo de ciudad quiere ser Marbella y a quién deben servir prioritariamente sus cuentas públicas.
El presupuesto aún no está cerrado. Pero el relato sí empieza a definirse: entre quienes defienden la estabilidad y la gestión continuista, y quienes reclaman que las cifras reflejen, de forma más directa, las tensiones sociales que atraviesan la ciudad.









