Cae el paro
Jose Ibañez • 4 de marzo de 2026
En Marbella cae el paro, pero tener un empleo ya no basta.
Marbella. -
La ciudad registra 7.228 personas desempleadas este febrero, 7 personas menos que en enero (7.221). Una especie de espejismo que continúa permitiendo creer en la Marbella de las villas blancas, yates lujosos y turistas buscando glamour.
Sin embargo, para una parte importante de su población trabajadora, esa postal convive con otra realidad más compleja: hay empleo, pero no siempre con suficientes ingresos para vivir con tranquilidad.
Demandantes de empleo
En febrero de 2026 el total de personas que aparecían como demandantes de empleo en el municipio multiplicaba casi por dos el total de parados: 13.585 / 7.228.
No solo hablamos de personas que buscan activamente un trabajo, sino de aquellas que quieren cambiar de empleo, encontrar uno mejor o complementar el actual.
En julio de 2025 el asesor de empleo local, Alejandro Freijo hablaba de un mercado laboral vigoroso, en esa temporada el municipio superó las 85.000 afiliaciones a la Seguridad Social, datos que reflejan el mejor escaparate laboral del municipio.
Pero en esta ciudad no existe nadie que desconozca las profundas tensiones económicas que marcan la forma en que muchas personas perciben su trabajo, su remuneración y su satisfacción con él, hasta el punto y la necesidad de buscar activamente otro empleo o una segunda ocupación para completar sus ingresos hasta fin de mes. empleo.
El empleo crece, pero los salarios no acompañan
Gran parte del mercado laboral en Marbella está dominado por sectores vinculados al turismo, la hostelería y los servicios, principales palancas del crecimiento laboral local y primeros responsables de los salarios más criticados.
Según el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, en 2024 el salario medio bruto año de un hombre en Marbella era de 20.550 euros (1.700€ brutos al mes) y el de las mujeres de 17.911 euros (1.493€ bruto al mes), en 12 pagas, una de las cifras más bajas entre las ciudades andaluzas de similar tamaño.
Es en esta brecha entre empleo abundante e ingresos bajos, donde está la clave para entender la poca satisfacción que pudiera estar produciendo el empleo principal.
Satisfacción profesional y satisfacción económica
Muchas personas pueden sentirse contentas con su trabajo diario: tienen relaciones laborales positivas, cierta estabilidad o incluso orgullo por lo que hacen. No obstante, esa satisfacción profesional no se traduce mayoritariamente y de manera automática en bienestar económico.
La escala real del costo de la vida (alimentación, alquileres, servicios, transporte…), se ha impuesto.
Tener empleo ya no garantiza poder vivir sin tensiones financieras, por ello muchos trabajadores intentan combinar jornadas completas con actividades por cuenta propia: clases, servicios en plataformas digitales, trabajos de temporada, trabajos nocturnos o de fin de semana. Convirtiendo en irrelevante si se tiene un contrato indefinido.
Marbella puede presumir de récords de empleo, pero muchos sienten que un empleo por sí solo no es suficiente. No se trata de fracasos personales, sino de normalizar la vida diaria familiar.
En la ciudad se percibe, como la consecuencia de una estrategia política y económica errónea, el insistir en mantener los empleos de temporada o del sector servicios siempre bajo el paraguas de los ingresos que genera el turismo premium.
En Marbella el empleo ha registrado récords nunca antes vistos y la tasa de desempleo ha caído por debajo del 10%, pero la caída no ha eliminado la precariedad económica. Muchas personas están satisfechas con su trabajo, pero no con lo les permite económicamente.
En una ciudad donde el contraste entre opulencia y renta real es tan evidente, la insatisfacción económica se traduce en el multiempleo para mantenerse a flote.









