Conflictos en las universidades
Blanca Palacios • 22 de octubre de 2025
Conflictos en las universidades.

Las Instituciones de Educación Superior en México, iniciarían bajo los auspicios y ordenamientos del clero durante el siglo XVI en el año de 1551, denominándose, “Real y Pontificia Universidad de México”; en ellas se impartían las cátedras de: teología, filosofía, derecho y medicina, en los Estados de Guadalajara, Puebla y San Luis Potosí; la explicación se da sola, al distinguirse estos Estados por su gran carga de fanatismo, hipocresía y corrupción.
Sería hasta 1772, tras la Independencia de México, cuando se supliría la influencia clerical para introducir a la educación los conceptos de libertad de ideas, impulsando para 1867, Gabino Barreda, la gratuidad y obligatoriedad de la educación.
Los cambios se sucedieron de forma tal que, a pesar del interés por enriquecer el conocimiento en las Universidades en investigación, cultura, arte, estudios económicos, demográficos e internacionales, la burguesía, en complicidad con sectores políticos, dieron lugar a una nueva apertura a las Universidades privadas, con la tendencia e influencia del clero.
Los propósitos de, Jaime Torres Bodet por enriquecer la educación en beneficio de la sociedad, se fueron difuminando; se crearon sí, muchas Universidades Públicas, con cargo al erario federal y Estatal; en 1910 la primera sería la Universidad Nacional de México, misma a la que se le otorgaría la “Autonomía” hasta 1929.
A la fecha resulta paradójica esa tal “Autonomía”, cuyo significado regido por el artículo 3° constitucional señala que: “La autonomía universitaria es la facultad de autogobernarse y tomar sus propias decisiones sin interferencia externa, especialmente del gobierno; elegir sus propias autoridades; definir sus programas de estudio; administrar sus recursos; establecer su propia legislación, garantizando la libertad de cátedra y de pensamiento crítico.
Es una responsabilidad que les permite cumplir con su misión social y académica y que está sujeta a la rendición de cuentas sobre el uso de los recursos públicos”.
¿Qué es lo que las comunidades universitarias, y el pueblo han venido viendo durante décadas sobre esta autonomía?, que las autoridades empezando con las de la UNAM violan estos preceptos.
En la UNAM los Rectores, siguen siendo nombrados por una cúpula previamente designada, en otras universidades, en elecciones amañadas de la A a la Z; la resistencia a rendir cuentas sobre los recursos otorgados del erario público es férrea, transformándose los Rectores, en poderosos empresarios/políticos que, llegan a amasar grandes fortunas y que buscan en “legislaciones” totalmente amañadas, reelegirse; quitar prestaciones contra actuadas a los trabajadores; instaurar impunemente el nepotismo y, transformando el real objetivo de estas universidades que es, preparar a través de la academia e investigación a profesionistas honestos, en verdaderos centros de corrupción, no solo por los “desvíos” de cientos de millones de pesos que a nadie dan cuenta, sino al retorcido aprendizaje de alumnos y trabajadores, mediante represión y amenazas, obligándolos a convertirse en cómplices silenciosos de toda esa corrupción emanada de las mismas autoridades.
Tenemos un gobierno que repite recurrentemente: “que se oiga fuerte y se oiga lejos; no mentir, no robar, no traicionar” en las Universidad Públicas, destacando la Universidad de Guadalajara (UdeG) y la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) está visto no la escuchan o la ignoran.
Al parecer Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, su voz no se escucha, en las universidades; por eso en varias ocasiones, se le ha hecho entrega de documentos dándole a conocer la real situación de la UAS, esperando la comunidad universitaria sinaloense, y especialmente los jubilados de la UAS, quienes lo hemos gritado, para que se escuche, fuerte y lejos, hasta dónde usted está.
Es esta nuestra defensa como pueblo y como universitarios Presidenta.
Saludos conciudadanos.
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