De nuevo la Ciudad de la Justicia de Marbella
José Antonio Nieto y Ángeles Muñoz • 11 de julio de 2025
Un nuevo anuncio sobre la futura Ciudad de la Justicia de Marbella.
Marbella. —
El reciente anuncio de la Junta de Andalucía sobre la licitación del estudio de implantación de la futura Ciudad de la Justicia en Marbella marca, según la alcaldesa de la ciudad, Ángeles Muñoz, el discurso oficial, un "paso decisivo" hacia una infraestructura largamente demandada.
Sin embargo, han sido tantos los anuncios sobre la obra que no se sabe si se está ante el verdadero inicio de una solución estructural o simplemente ante otro episodio en la ya extensa narrativa de promesas incumplidas.
Muñoz no ha escatimado palabras grandilocuentes: El proyecto será "uno de los grandes logros" de su mandato, subrayando que ha sido el gobierno de Juanma Moreno quien finalmente ha “buscado la solución”.
Ya en 2012 Muñoz aseguraba que el ayuntamiento pondría a disposición del Gobierno andaluz una parcela de 15.000m² en la avenida José Manuel Vallés. Más de una década después Marbella carece de una infraestructura judicial digna de su tamaño y complejidad demográfica.
El nuevo proyecto contempla 26.000m² de techo construidos, divididos en fases hasta el año 2060. En su primera etapa se duplicará el espacio actual y se construirá sobre una parcela en La Torrecilla, cedida por el Ayuntamiento.
El estudio, ahora en licitación, pretende analizar viabilidad técnica, urbanística y eficiencia energética.
Pero esta fase, si bien importante, no garantiza la materialización del proyecto. Es un preámbulo, no una obra. Y es aquí donde surgen las dudas.
En octubre de 2023, Muñoz y el consejero José Antonio Nieto firmaron un protocolo de colaboración que prometía iniciar esta misma fase de anteproyecto. Ha pasado más de un año, y apenas ahora se licita el estudio.
Marbella, con más de 150.000 habitantes empadronados y una población flotante aún mayor, opera actualmente con órganos judiciales distribuidos en tres sedes deficientes. La dispersión dificulta la coordinación, aumenta los tiempos de espera y genera un entorno poco propicio para una justicia eficiente.
Ángeles Muñoz tiene ante sí la oportunidad —y también la responsabilidad— de convertir una promesa histórica en un legado tangible. Pero también arrastra el peso de compromisos anteriores que no se concretaron.









