El dedo en Marbella hace funcionarios
Manuel Osorio • 29 de mayo de 2025
Designación a dedo en Marbella: un decreto hecho a medida consolida a una asesora del PP como funcionaria.
Marbella. -
Con un documento en mano, el concejal Manuel Osorio ha puesto sobre la mesa lo que califica como un nuevo capítulo en la política de favores y consolidación partidista que, según él, define la gestión de la alcaldesa Ángeles Muñoz (PP).
Esta vez, el escenario es el cuerpo de funcionarios del Ayuntamiento de Marbella, y el instrumento, un decreto municipal fechado el pasado jueves 28, que convierte en empleada pública a una antigua asesora de confianza sin pasar por un proceso abierto de oposición.
La beneficiaria, una ex secretaria del teniente de alcalde de San Pedro y asesora directa del Partido Popular, ha sido designada funcionaria administrativa mediante una fórmula que Osorio describe como “un traje a medida”: se declara una necesidad administrativa genérica y, a través de informes internos, se justifica su contratación con carácter definitivo. Una maniobra administrativa que, aunque pueda ajustarse a los márgenes legales, esquiva flagrantemente el espíritu de la función pública: la igualdad de acceso, el mérito y la transparencia.
La práctica, según el edil, no es nueva. “Es el mismo modus operandi que ya vimos durante la primera mayoría absoluta”, denuncia Osorio, quien acusa al gobierno local de construir estructuras clientelares desde el interior de la administración, blindando a perfiles afines con contratos que, en la práctica, pueden consolidarse durante años sin concurso público.
El proceso —revela— fue cuidadosamente orquestado: la asesora renunció a su cargo político, liberando así su plaza para otro perfil próximo al círculo de confianza de Muñoz, mientras ella se aseguraba un puesto fijo como funcionaria. Todo ello avalado por un informe técnico de Recursos Humanos y otro de necesidad que, en palabras de Osorio, “sirven más como coartadas que como justificaciones reales”.
La crítica de fondo es más profunda: se trata, según el concejal, de una instrumentalización de los recursos públicos con fines políticos, en la que la arquitectura institucional del Ayuntamiento se pone al servicio de intereses particulares.
Y mientras tanto, “hay decenas, si no cientos, de aspirantes legítimos que ven cómo las puertas del empleo público se les cierran antes siquiera de abrirse”.
Este episodio, en apariencia administrativo, apunta al corazón de la cultura democrática en el ámbito local: la confianza ciudadana en que los cargos públicos se obtienen por méritos, no por conexiones.
Y en Marbella, al menos por ahora, esa confianza parece seguir debilitándose decreto a decreto..









