El Faro sigue vacío
Jose Ibañez • 19 de agosto de 2025
El Faro de Marbella: rehabilitado, pero vacío en plena temporada alta.
Marbella. --
El Faro de Marbella luce hoy su fachada restaurada, con líneas limpias y un aire contemporáneo que contrasta con la dejadez que lo acompañó durante décadas.
Pero detrás de la puerta principal, la realidad es menos luminosa: oficinas vacías, aulas sin mobiliario y un espacio que, pese a haber consumido meses de retrasos y un presupuesto casi duplicado, aún no cumple la función que se prometió.
La paradoja es difícil de ignorar. En agosto, cuando la ciudad alcanza su mayor volumen de visitantes del año, el faro —concebido como punto de información turística y sede de la futura Aula del Mar— sigue siendo un simple cascarón.
Las únicas llaves que han girado en la cerradura, han sido la de los contratistas y la del concejal de turno, pero no hay ni mapas, ni folletos, ni la actividad cultural que debía convertirlo en uno de los referentes de la regeneración urbana del litoral en plena temporada alta.
El contraste entre discurso oficial y realidad física es notorio. Desde el ayuntamiento se insiste en la “recuperación de un espacio emblemático” y en la “transformación de un recinto degradado en un enclave moderno y accesible”, pero en la práctica, el proyecto está encarnando un dilema cada vez más común en las ciudades costeras del sur de Europa: la distancia entre la velocidad de la obra y la lentitud de su puesta en marcha.
Para muchos vecinos, el Faro es ahora menos un emblema de modernización que un espejo de la descoordinación administrativa. “Lo han terminado, sí, pero solo por fuera”, comenta un comerciante del paseo marítimo. “Por dentro, su vacío nos ha llevado a pensar que se terminó a principios de mes solo para cumplir con la foto.
No es posible olvidar que la alcaldesa Ángeles Muñoz había prometido en febrero de 2024 que el espacio estaría abierto a finales de ese mismo año. Han pasado dieciocho meses y la inauguración simbólica no ha traído consigo el funcionamiento efectivo.
La estrategia de comunicación ha optado por pasar página sobre el calendario incumplido, privilegiando un relato de “renacimiento urbano” frente a la admisión de demoras y falta de coordinación.
Mientras tanto, la ciudad navega una temporada turística récord sin poder ofrecer a sus visitantes el espacio de información y divulgación marina que se había proyectado como su gran novedad. Será para 2026.









