La recta final del Faro de Marbella
Diego López • 15 de junio de 2025
La rehabilitación del faro de Marbella puede reflejar una planificación y un diagnóstico deficientes.
MARBELLA. —
Desde julio de 2020, cuando el ayuntamiento recibió oficialmente la cesión del Faro de Marbella, por 35 años, prorrogables, se ha venido inaugurando año tras año.
La alcaldesa, Ángeles Muñoz, dijo en aquél entonces, que se eliminaría el cerramiento que tienen las instalaciones y que no costaría más de 900.000€ procedentes de fondos de otras administraciones. Dijo también que se estaba elaborando el proyecto para la licitación, porque el objetivo era terminarlo en 2021.
El equipamiento fue otra vez noticia en 2023 cuando Muñoz señaló que se convertiría en la sede de Medio Ambiente y tendría un Aula del Mar y amplios jardines.
Aunque los primeros 900 mil euros no se dieron como cifra exacta, en 2023 se hablaba de un presupuesto de 989.405€ y un periodo de ejecución de ocho meses, según el portavoz del gobierno local, Félix Romero.
Pero fue en febrero de 2024 cuando comenzaron las obras para rehabilitar el Faro, en ese momento el ayuntamiento habló de una intervención necesaria, razonable en escala y presupuestada con previsión manteniendo los 989.405€.
Meses después, el mismo consistorio anunció que el proyecto sufría una revisión técnica “exhaustiva” para una “mejora sustancial” de la actuación, teniendo como resultado inicial el incrementar el presupuesto hasta 1.4 millones de euros, un 47%.
¿Quién pidió la revisión?
No se ha especificado quién impulsó la reevaluación técnica del proyecto ni qué organismo o consultora fue responsable del nuevo planteamiento. Tampoco se conocen los informes técnicos que habrían justificado esa modificación.
El ayuntamiento se ha limitado a señalar que ha habido “circunstancias técnicas sobrevenidas” y que se han tenido que atender “criterios patrimoniales especialmente exigentes”.
En términos administrativos, un proyecto de rehabilitación de un edificio público de estas características debe pasar por una fase de planificación detallada, validación técnica y control presupuestario antes de su licitación. Que meses después de iniciadas las obras se identifiquen “ajustes sustanciales” puede reflejar una planificación deficiente o una fase previa de diagnóstico insuficiente.
¿En qué consisten las mejoras?
El consistorio habla de una “rehabilitación integral del edificio”, junto con mejoras en accesibilidad, eficiencia energética e integración paisajística. Pero no se conocen aún los planos revisados ni el desglose técnico de las nuevas intervenciones.
Las declaraciones del concejal del ramo, Diego López, indican que la actuación dotará al espacio de nuevos usos sociales y culturales, aunque tampoco se especifican cuáles o, sin son los mismos ya conocidos, ni bajo qué modelo de gestión operarán una vez finalizadas las obras.
A falta de detalles técnicos públicos, no es posible evaluar si las mejoras anunciadas eran efectivamente necesarias o si representan un giro conceptual del proyecto inicial.
Más inversión
Uno de los datos más relevantes es el aumento del presupuesto, que según López asciende a un 47% respecto al cálculo inicial.
Se trata de un incremento sustancial, y en términos de contratación pública, requeriría una modificación de contrato, justificación técnica y aprobación plenaria si superara los umbrales de modificación permitidos.
Hasta la fecha, el Ayuntamiento no ha proporcionado una memoria económica actualizada ni ha especificado si este aumento afectará a otras partidas del presupuesto municipal. Tampoco se ha informado de si se han solicitado fondos autonómicos, estatales o europeos para sufragar el sobrecoste.
¿Qué cambia en el entorno del faro?
La actuación incluye una “reconfiguración del entorno” que, según el consistorio, lo hará más funcional, accesible y versátil. Pero no queda claro qué se ha cambiado respecto al diseño aprobado.
Se menciona la pavimentación de una superficie para facilitar eventos y reducir el
mantenimiento, y la posibilidad de incorporar mejoras paisajísticas adicionales a partir de sugerencias vecinales.
Este modelo de urbanismo adaptativo —introducir cambios en función del diálogo con los vecinos durante la ejecución— puede ser positivo, pero plantea interrogantes sobre el control del gasto, el diseño técnico original y la flexibilidad de la licitación.
Transparencia y dudas técnicas
El concejal López ha insistido en la importancia del “rigor y solvencia técnica”, lo que inevitablemente lleva a cuestionar si el proyecto aprobado en 2023 —y con el que se inició la obra en febrero— carecía de esos atributos.
Si el nuevo plan mejora sustancialmente al anterior, ¿por qué no se planteó así desde el inicio? ¿Y qué garantías ofrece el ayuntamiento de que no volverá a ser revisado en breve?
En febrero de 2024 la alcaldesa aseguró que las actuaciones estarían finalizadas a final de año, manteniendo la inversión de un millón de euros, financiada por la Diputación provincial de Málaga. Situación que ha cambiado hasta llegar a los 1.4MM€.
Ahora la noticia es que Marbella encara la recta final de la rehabilitación del faro tras una mejora del proyecto.









