La sanidad pública de Marbella está en crisis
Isabel Pérez • 21 de agosto de 2025
La Radioterapia bloqueada en Marbella es un símbolo de una sanidad pública local en crisis.
Marbella. -
La portavoz del Grupo Municipal Socialista ha vuelto a denunciar la situación de abandono que sufre el Hospital Costa del Sol, especialmente en lo que respecta a los pacientes de radioterapia, cuya unidad está completamente equipada desde hace meses gracias a fondos europeos captados por el Gobierno de España, pero aún inactiva por la falta de personal sanitario.
Una ciudad que se ha convertido en símbolo del turismo de lujo en España, esconde una paradoja que roza lo inaceptable: mientras crecen los edificios y los yates amarran en Puerto Banús, miles de vecinos esperan meses e incluso años para ser atendidos en un sistema sanitario público municipal que se tambalea.
Para la concejala, es inaceptable que estos pacientes tengan que desplazarse fuera de su área de residencia para recibir tratamiento, cuando ya existen los medios técnicos, pero falta voluntad política.
Las cifras hablan por sí solas. Más de mil pacientes aguardan una intervención quirúrgica desde hace más de un año; la demora media para una primera consulta médica supera los cinco meses.
En atención primaria, los plazos alcanzan los 20 días para obtener cita en algunos centros, una eternidad para quienes sufren enfermedades crónicas o problemas agudos que deberían resolverse en cuestión de horas.
La falta de personal es el epicentro del colapso. En los centros de salud, médicos y enfermeros soportan agendas imposibles, con consultas que superan con creces la capacidad razonable de atención.
El resultado es un efecto dominó: diagnósticos retrasados, tratamientos que llegan tarde y, en última instancia, un deterioro de la confianza ciudadana en la sanidad pública.
Pero la crisis no es solo estadística, es también estructural. En el centro de salud de Leganitos se han registrado caídas de techos y averías en ascensores, lo que afecta sobre todo a los más vulnerables: ancianos y personas con movilidad reducida. Irónicamente, quienes más dependen de un sistema sanitario robusto son los que más sufren sus fallos.
El caso de la unidad de radioterapia del Hospital Costa del Sol es quizás el símbolo más descarnado. Equipado con fondos europeos, el servicio permanece cerrado por falta de personal, obligando a pacientes oncológicos a desplazarse decenas de kilómetros para recibir tratamientos vitales.
Cada viaje, cada retraso, no es un simple inconveniente: es un recordatorio doloroso de cómo la inercia política puede tener consecuencias tangibles sobre la vida y la esperanza.
La situación de Marbella refleja un problema que atraviesa Andalucía: un sistema sanitario público tensionado entre la falta de inversión sostenida, la precariedad laboral de los profesionales y la creciente demanda de una población envejecida y de una ciudad que multiplica su población en temporada turística.
Si el acceso a la sanidad deja de ser rápido, digno y universal, la única salida, para quienes pueden permitírselo, está en la sanidad privada, que crece sin freno pero que también da señales de colapso en el municipio. Para quienes no pueden permitirse este lujo la espera se convierte en una segunda enfermedad, silenciosa y corrosiva.
La sanidad pública marbelli se está transformando en una carrera de obstáculos donde el tiempo —y a veces la suerte— decide quién recibe atención y quién se resigna a esperar.









