Los presupuestos de Marbella son papel mojado
Manuel Núñez • 4 de diciembre de 2025
Izquierda Unida recuerda que en 2022 el presupuesto marbellí se modificó en un 40% y, en 2024 de los 70 MM€ destinados a la inversión, se aplicaron 20MM€.
Marbella. -
Los nuevos presupuestos municipales del Ayuntamiento de Marbella para 2026, aprobados por el Partido Popular, llegan con una estela de críticas por su falta de realismo y por su histórica distancia entre lo prometido y lo ejecutado.
Así lo ha dejado sentir la reacción de Izquierda Unida —clasificándolos de “irreales” y anunciando alegaciones—. El coordinador general local, Manuel Núñez, ha señalado que el documento aprobado carece de seriedad y fiabilidad, recordando que en el ejercicio de 2022 el mismo Interventor señaló que “se había modificado hasta en un 40% las partidas del presupuesto aprobado inicialmente”, lo que, en su opinión, convierte estas cuentas en “papel mojado”.
La brecha entre papel y realidad
La crítica de IU sobre la ejecución presupuestaria toca un punto sensible. Que en 2024 se ejecutara menos de la mitad del capítulo de inversiones —27 millones de 70 presupuestados— no solo alimenta el relato de la oposición, sino que plantea dudas legítimas sobre la planificación a medio plazo del Ayuntamiento.
La tasa de basura
La subida que se espera aportará casi 5MM€ adicionales, mejorará la capacidad recaudatoria en un contexto de aumento de costes y servicios, impactando especialmente en los pequeños comercios y autónomos, un sector que el PP reivindica como prioritario. Este tipo de política, apunta Núñez, lleva a la confusión y a la contrariedad del discurso económico.
La crítica de IU se inserta en esta tensión: una subida fiscal que afecta precisamente al electorado que el PP suele presentar como aliado natural.
Quién paga
El señalamiento de IU sobre el uso de fondos municipales para financiar proyectos atribuibles a la Junta de Andalucía introduce una dimensión institucional relevante.
Si se confirma que más de 20 millones se destinan a obras que corresponden a la administración autonómica, el debate excede lo ideológico: afecta a la eficiencia de los recursos públicos y a la coherencia de la descentralización administrativa, dice Núñez.
Lo peor es que, para una ciudad con necesidades estructurales pendientes —movilidad, vivienda, equipamientos sociales—, asumir competencias ajenas puede convertirse en una práctica políticamente rentable, pero presupuestariamente cuestionable.
Proyectos que no llegan
La oposición denuncia que continúan apareciendo partidas históricamente no ejecutadas: vivienda pública, equipamientos sociales, infraestructuras judiciales, espacios deportivos y equipamientos de transporte.
No es inusual que los gobiernos locales presenten presupuestos ambiciosos en inversión, pero la repetición sistemática de partidas que no avanzan erosiona la credibilidad institucional y convierte el capítulo de inversiones en un terreno simbólico más que operativo.
Propaganda o gestión
Según el coordinador local de la formación, se trata de “unos presupuestos irreales que, como todos los años desde que gobierna Ángeles Muñoz, no se cumplirán”.









