Marbella realiza una corrida de toros con dinero público
PACMA • 17 de junio de 2025
Marbella festeja una corrida de toros con fondos públicos.
Marbella. -
Los gritos han regresado a la plaza de toros de Marbella, pero también lo han hecho las protestas, la polémica política y una creciente preocupación ética.
El Partido Animalista Con el Medio Ambiente (PACMA) ha denunciado la inversión de casi un millón de euros en la restauración y promoción de festejos taurinos en la ciudad, un gasto que, según el partido, no solo representa un uso cuestionable de fondos públicos, sino que también perpetúa prácticas de violencia institucionalizadas en pleno siglo XXI.
La plaza de toros ha sido remozada con 800.000 euros de las arcas municipales, a los que se suman 80.000 más en promoción. Pero más allá de las cifras, la crítica de PACMA va al corazón de un debate social más amplio: ¿puede considerarse aceptable, en una sociedad que se proclama ética y moderna, la financiación pública de espectáculos que implican el sufrimiento deliberado de animales?
La imagen del torero El Juli paseando con su hijo por el albero es reveladora, no sólo porque simboliza el relevo generacional de una tradición que muchos consideran caduca, sino porque saca a la luz un aspecto cada vez más controvertido: la exposición de menores a la violencia animal.
Diversos organismos internacionales, entre ellos el Comité de los Derechos del Niño de la ONU, han advertido sobre los posibles efectos negativos de permitir a niños asistir o participar en espectáculos donde se ejerce crueldad sobre animales.
La normalización de ese tipo de violencia, advierten, puede influir en la percepción infantil sobre el sufrimiento ajeno, ya sea animal o humano.
PACMA, junto con organizaciones como AIM Sanctuary, ha vuelto a poner el foco sobre esta cuestión durante una concentración frente a la plaza.
La protesta no solo se centró en la ética del espectáculo, sino también en lo que consideran un desdén institucional hacia la voluntad popular: más de 50.000 firmas fueron recogidas en cuatro días contra la reanudación de las corridas.
Pese a ello, la alcaldesa Ángeles Muñoz acudió al evento, en lo que desde el partido se interpreta como una muestra de indiferencia ante el sentir ciudadano.
Otro aspecto preocupante señalado por los activistas es el reparto de entradas gratuitas por parte de la Diputación de Málaga, una medida que ha sido calificada como "blanqueamiento institucional".
Lejos de reactivar un fervor popular, la asistencia fue baja, lo que refuerza la impresión de que estos eventos sobreviven más por inercia política que por auténtico respaldo social.
En un momento en que la ciencia, la ética y la sensibilidad social convergen en una mirada más compasiva hacia los animales, la pregunta que muchos se hacen es si es aceptable que el dolor animal se convierta en espectáculo.
Dentro de este sinsabor también está en juego la coherencia de un sistema que se compromete con el bienestar animal en la ley, pero lo subvenciona en la práctica.









