El Comentario de la Semana
Jose Ibañez • 28 de marzo de 2026
Marbella: El Comentario de la semana 327.
En Marbella pasan cosas curiosas: el poder habla mucho de previsión, de control, de escenarios futuros… pero guarda silencio cuando le toca mirar hacia atrás y rendir cuentas. Cinco años sin el Debate sobre el Estado del Municipio
no son un descuido; son una decisión. Lo que debería ser un ritual democrático se ha convertido en algo incómodo, público y obligatorio: “sí, debía haberse hecho”, admite Félix Romero”
y, acto seguido, se deja dormir otra vez invocando la complejidad del momento —elecciones, tensiones, incertidumbre— para justificar la falta de un debate cuyo propósito es precisamente enfrentar esa complejidad a la luz pública y, mientras tanto Manuel Osorio
continúa protestando, señalando lo obvio: sin ese pleno, la democracia municipal pierde uno de sus pocos momentos de exposición real. Spoiler: No se trata de una opción, algo que se programa.
Sin embargo, el gobierno local no ha perdido el tiempo: el nuevo Plan de Contingencia Energética
es un ejemplo perfecto de esta filosofía. Tres escenarios, cuadros de mando, comités de crisis… todo cuidadosamente diseñado para anticipar un futuro incierto. Pero, con un detalle revelador: no pasará por el Pleno. No habrá debate. No habrá contraste. La urgencia, nos dicen, exige agilidad. Y la agilidad, en este caso, significa decidir sin demasiadas voces alrededor. En paralelo continúan apareciendo grietas. El sistema de saneamiento del litoral, ese tipo de infraestructura que nadie ve hasta que falla, aparece como metáfora involuntaria de la ciudad: antiguo, mal ubicado, al límite. Isabel Pérez
llevó esta advertencia al reciente Pleno Ordinario pero VOX y el PP votaron NO el pedirle a la Junta de Andalucía que refuerce estas canalizaciones. Pérez ha dicho que las inundaciones en España son un aviso muy serio. Algo parecido ocurre con el patrimonio
de Marbella y San Pedro. Se invoca y se protege en el discurso, pero, además, hay que salvarlo del clima, del mar, del tiempo que ya no se comporta como antes. La propuesta de la incombustible socialista, Isabel Pérez, suena casi melancólica: conservar lo que define a Marbella mientras todo lo demás cambia demasiado rápido. La mayoría del PP dijo que sí a esta moción, Félix Romero
le recordó a Pérez que ese tipo de propuestas se conocen, por ejemplo: el Inventario Municipal de Bienes correspondiente a 2025 tiene un valor del patrimonio público de 755 millones de euros. Cuando llega la Semana Santa, Eduardo Díaz
pone a funcionar la maquinaria con precisión quirúrgica. Se despliegan 650 agentes, drones, cámaras. Coordinación milimétrica. La ciudad demuestra que sabe organizarse, anticiparse, controlar. Que puede, cuando quiere. Precisamente ahí está la contradicción central: Marbella no es una ciudad incapaz sino selectiva. Al final, lo que falta no es capacidad técnica ni planificación estratégica. Lo que falta es la voluntad de someter al poder al incómodo escrutinio público. Y ese, precisamente, era el sentido de aquél Debate del Municipio que ya nadie parece tener prisa por recuperar.









