Nueva caída de árboles
PSOE Marbella pide seriedad a la alcaldesa en el mantenimiento del arbolado.
Marbella. - La caída de una rama de grandes dimensiones sobre dos vehículos en plena avenida Ramón y Cajal ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión que en Marbella empieza a parecer menos un problema de mantenimiento que una asignatura pendiente.
El concejal socialista Adrián Jiménez ha reclamado a la alcaldesa, Ángeles Muñoz, que “se tome en serio de una vez por todas” el mantenimiento de los árboles para evitar “otra desgracia”.
Su denuncia es contundente, pero el episodio plantea una cuestión más incómoda: si la caída de ramas y árboles es, como sostiene la oposición, un fenómeno recurrente, ¿cuánto de lo ocurrido puede atribuirse a la mala suerte y cuánto a la falta de prevención?
La imagen del martes fue especialmente inoportuna para una ciudad llena de visitantes en pleno agosto. Una rama de un árbol de gran porte cayó sobre dos vehículos que circulaban por una de las principales vías del centro. El resultado pudo haber sido mucho peor.
Y precisamente ahí está el problema: la gestión del arbolado no debería depender de que una rama caiga sin causar víctimas para demostrar que existía un riesgo.
Jiménez sostiene que no se trata de un hecho aislado ni fortuito, sino de una situación que se repite desde hace años y que se relaciona directamente con la falta de mantenimiento.
También recuerda el episodio del 8 de marzo de 2025, cuando un árbol cayó en la barriada de Santa Marta después de que, según el PSOE, vecinos y partido hubieran advertido previamente del peligro. Una vecina resultó herida y falleció días después.
Aquella tragedia convirtió el mantenimiento del arbolado en algo más que una cuestión estética o de conservación de espacios públicos. Desde entonces, cada árbol que cae y cada rama que se desprende inevitablemente reabre la misma pregunta: qué medidas se adoptaron después y si fueron suficientes.
La oposición sostiene que no se asumieron responsabilidades y acusa al Gobierno municipal de no haber aprendido la lección.
Adrián Jiménez habla de “incompetencia”, “chulería” y “prepotencia”, y cuestiona además que las privatizaciones puedan presentarse como solución automática a problemas que requieren, antes que nada, planificación, inspección y capacidad de gestión.
La crítica del PP es una postura políticamente interesada, sin embargo, eso no invalida el fondo de la cuestión. El Ayuntamiento tiene una responsabilidad que no admite demasiadas interpretaciones: conocer el estado de los árboles situados en calles, parques y zonas de paso, detectar aquellos que representan un peligro y actuar antes de que intervenga la gravedad.
Jiménez ha llevado la crítica incluso al terreno personal al acusar a Muñoz de dedicar más diligencia a homenajes a amigos que al mantenimiento de la ciudad. Es una comparación deliberadamente provocadora, pero sirve para subrayar una paradoja recurrente de la política municipal: resulta mucho más visible inaugurar, colocar un obelisco o bautizar una calle que podar un árbol cuyo buen estado nadie percibe.
Marbella no puede permitirse que la seguridad de sus calles dependa de que no haya viento, de que una rama aguante un día más o de que el próximo árbol enfermo tenga la cortesía de no caer sobre una persona.
Después de una tragedia como la de Santa Marta, la cuestión ya no debería ser quién tiene razón políticamente. Debería ser si existe un sistema suficientemente riguroso para inspeccionar el arbolado, establecer prioridades y actuar con anticipación.
Una ciudad turística puede soportar una mala imagen durante unas horas. Lo que difícilmente puede permitirse es que la falta de mantenimiento vuelva a convertirse en una cuestión de seguridad.









