Se cierran los parques de Marbella
Jose Ibañez • 13 de diciembre de 2025
El viento y las lluvias obligan a cerrar los parques de Marbella.
Marbella. -
Cada vez que la lluvia arrecia y el viento se cuela, Marbella activa un ritual ya conocido: el cierre preventivo de sus parques. Nagüeles, Vigil de Quiñones, La Constitución y Los Tres Jardines.
El ayuntamiento ha preferido bajar la persiana este fin de semana con un argumento incontestable —la seguridad ciudadana— y un lenguaje administrativo que se repite en cada episodio meteorológico adverso.
La decisión, en sí misma, es difícil de cuestionar. Nadie discute que un árbol mal anclado, una rama debilitada o una estructura deteriorada pueden convertirse en un riesgo real cuando el tiempo se vuelve imprevisible.
El cierre, rápido y generalizado, transmite la imagen de una administración prudente, atenta y responsable, pero en esa misma prudencia se esconde una pregunta incómoda.
El consistorio ha explicado que los parques permanecerán clausurados hasta que los servicios municipales revisen los espacios y confirmen que cumplen con las condiciones de seguridad.
La frase, aparentemente tranquilizadora, invita a un par de preguntas: ¿significa eso que las condiciones no se comprueban de manera sistemática antes de que lleguen las lluvias y los vientos? ¿O que la seguridad depende de los partes meteorológicos?
Los parques son infraestructuras sometidas al desgaste del tiempo, al crecimiento irregular de la vegetación y al mantenimiento continuo, todo ello relacionado con la vida diaria de miles de vecinos, niños que juegan, mayores que pasean o deportistas que entrenan.
Que su seguridad se certifique después del cierre, y no como parte de una rutina preventiva previa a la temporada de lluvias, deja un vacío en el relato oficial.
No se trata de negar la utilidad del cierre preventivo, sino de preguntarse si este no se ha convertido en un sustituto de una planificación más silenciosa y constante.
En ciudades donde el clima mediterráneo alterna largos periodos de calma con episodios bruscos de lluvia y viento, la prevención debería ser menos reactiva y más preventiva.









