Se firma la concesión del estadio de Marbella
Ángeles Muñoz y esteban Granero • 16 de junio de 2025
La firma de la concesión del futuro estadio de Marbella, no despejó cuándo se iniciarán las obras.
Marbella. -
En un acto cuidadosamente coreografiado, entre promesas de transformación urbana y solemnidad institucional, Marbella ha sellado su mayor inversión en equipamiento público: 114 millones de euros destinados a un nuevo estadio de fútbol.
Bajo el liderazgo de la alcaldesa Ángeles Muñoz y con la presencia de Esteban Granero, presidente de la Fundación Marbella FC y exjugador del Real Madrid, se presentó un ambicioso proyecto que busca redefinir su perfil económico a través del deporte.
El deporte como infraestructura estratégica
Lejos de tratarse únicamente de un recinto deportivo, el nuevo estadio —que sustituirá al antiguo Antonio Lorenzo Cuevas— se proyecta como una plataforma multifuncional con vocación de impacto económico sostenido. Con sus 45.000m², 10.000 localidades y una estructura que incluirá zonas comerciales, hostelería, wellness y un millar de aparcamientos subterráneos, el proyecto encaja en una tendencia cada vez más común en las ciudades turísticas del sur de Europa: usar el deporte como vector de regeneración económica, social y territorial.
Las cifras apuntan alto: más de 2.000 empleos previstos, entre directos e indirectos, y una contribución al PIB local de entre 36 y 50 millones de euros.
Para una ciudad cuyo modelo económico gira en torno al turismo de alto poder adquisitivo, esta inversión representa un nuevo capítulo: Marbella aspira ahora a convertirse en hub internacional del deporte y la organización de eventos de prestigio.
Una concesión de 75 años: tiempo largo para la rentabilidad
Una de las decisiones más significativas fue la aprobación de una concesión demanial de 75 años, el máximo legal permitido.
La alcaldesa respondió a Latinpress.es
defendiendo este plazo señalando que la sostenibilidad del proyecto —tanto en términos de retorno económico como de gestión— requería amplitud temporal. El estudio financiero que acompañó la concesión, explicó, fue determinante para justificar esa duración.
El proyecto se sitúa en un delicado equilibrio entre inversión privada y cesión del interés público, en un entorno donde la fiscalización de megaproyectos urbanísticos es históricamente sensible.
Doble relato sobre los plazos
Durante el acto, la alcaldesa Muñoz, también dando respuesta a otra pregunta de Latinpress.es, se mostró contundente al afirmar que “este mismo verano” podrían verse ya máquinas trabajando, reflejando un tono de urgencia y confianza en la ejecución.
Sin embargo, el discurso técnico de Granero, aunque diplomático, dibujó un panorama más matizado: la demolición del actual estadio podría tardar entre 4 y 5 meses, para posteriormente dar inicio a la construcción.
Granero dejó entrever que el proceso administrativo, previo a la firma del acuerdo fue largo y complejo, lo que sugiere que los tiempos políticos y los tiempos técnicos no siempre caminan al mismo ritmo.
Es una tensión habitual en proyectos de esta magnitud: la necesidad de visibilidad política choca a menudo con las realidades reglamentarias y logísticas que exige la ejecución efectiva.
Una promesa de futuro
Con frases como “hoy construimos el futuro” o “somos la Marbella del siglo XXI”, Muñoz quiso proyectar el estadio como símbolo de una nueva etapa.
Pero las discrepancias en los plazos y la magnitud de la inversión —en una ciudad con desafíos de vivienda, desigualdad estacional y sostenibilidad ambiental— invitan a seguir de cerca cómo se traduce esta promesa en resultados tangibles.
Marbella ahora quiere posicionarse como referente deportivo europeo, un hub internacional para el deporte de élite, la inversión lo demuestra, no obstante, la ejecución pondrá a prueba si el relato institucional se sostiene en el tiempo… o queda solo como un gol bien anunciado, pero aún por marcar.









